El papa León XIV está como el célebre caballo Dicayagua: “Adelante, adelante”. Desde antes de que se publicara la encíclica “Magnifica Humanitas”, ya la revista Time había dicho que Robert Prevost era una de las cien personas con más inflluencia en la esfera de la Inteligencia Artificial.

Para presentar ante el público a esta, su primera reflexión como pontífice, invitó a la mesa de honor a Christopher Olah, cofundador de Anthropic (que desarrolló la novedosa herramienta Claude) y a dos mujeres especialistas en Teología Política: Anna Rowlands, profesora en la Universidad de Durham, en el Reino Unido, y Léocadie Lushombo, que trabaja en la Universidad de Santa Clara, en California, Estados Unidos.

En esta misma línea, hace apenas unos días, el sucesor de Pedro designó a María Montserrat Alvarado, actual presidenta y directora de operaciones de la cadena de televisión EWTN News como prefecta del Dicasterio para la Comunicación, una función que combina tanto el promover la reflexión teológica y pastoral sobre el tema de la comunicación, como la supervisión de entidades como Radio Vaticana, L’Osservatore Romano, la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la Imprenta Vaticana y la Filmoteca Vaticana.  Se trata de un puesto de gran responsabilidad en un aparato político donde tradicionalmente ha habido pocas mujeres. Alvarado, además, es la primera laica en ser nombrada prefecta.  La otra mujer que dirige un dicasterio en el Vaticano es la monja Simona Brambilla. Es decir, que el nombramiento de esta nueva ejecutiva ejemplifica dos aperturas: una hacia los laicos y otra hacia las mujeres.

Y es que el papa está caminando por un trillo que ya empieza a ser significativo.  San Juan Pablo II empezó abriendo la diversidad entre los muertos, buscando la ejemplaridad de hombres y mujeres de todos los continentes para canonizarlos. Bajo su pontificado el santoral católico cambió de aspecto. Más allá de los altares, Francisco ha sido quien hasta el momento ha tenido un papel más importante en colocar a mujeres y laicos en puestos de poder terrenal.

La coherencia en estas acciones va más allá de su ejemplaridad de apertura. También se evidencia una visión integral de la labor realizada. La encíclica es una pieza responsable, inteligente y culta que se apoya en las doctrinas de la iglesia para que todos (desarrolladores, usuarios y popularizadores) pensemos lo que estamos haciendo.  Al respecto dice: “Quienes disponen de poderosos recursos técnicos y económicos —y, con ellos, también de muchos recursos humanos para intervenir— tienen una gran capacidad para provocar cambios culturales y, en última instancia, para convencer a un número significativo de personas acerca de cuál es la verdad”

Y cita otra encíclica, una redactada por Francisco, para recordarnos por qué es importante mantenerse atentos al buen uso de los recursos: «Para que una sociedad tenga futuro es necesario que haya asumido un sentido respeto hacia la verdad de la dignidad humana, a la que nos sometemos. Entonces no se evitará matar a alguien sólo para evitar el escarnio social y el peso de la ley, sino por convicción”.

Jeanne Marion Landais

psicóloga y escritora

Jeanne Marion-Landais cuenta con una experiencia profesional importante en el mundo financiero y diplomático. Ha vivido en Estados Unidos, Francia y República Dominicana y su mirada al mundo está permeada por sus vivencias en estos países. A título voluntario colabora desde el 2014 con El Arca, asociación en torno a la discapacidad intelectual. Es madre de dos hijos.

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