Emotivo, alentador, enérgico, definitivamente honesto, con una clara advertencia a los corruptos y que pulverizó a sus críticos con cifras que evidencia el gran cambio que vive Republica Dominicana.
Los que escucharon al presidente Luis Abinader, en su discurso a la Nación el 27 de febrero, saben que todo lo que dijo está respaldado por hechos, por cifras incuestionables, con palabras que salían de su corazón, como el momento donde abordó el tema de SeNaSa, con nobleza y dolor, la reducción del desempleo y la pobreza, la solidez de las finanzas publicas y de la economía y las ayudas sociales a los mas necesitados.
La respuestas de la oposición fueron vergonzosas, generalistas, hablando de mentiras, pero sin demostrar cuales fueron y cuestionando cifras oficiales de las mismas autoridades del BCRD que existían en sus 16 años de gobierno, cuando se vanagloriaban de sus éxitos económicos. Ayer eran verdad. Hoy son falsas.
El presidente habló con detalles nunca vistos, mencionando los logros en cada provincia y destacando los grandes proyectos viales, turísticos, energéticos, mineros y de transporte terminados y en desarrollo.
Sobre la inversión extranjera, demostró que el pais se ha convertido en uno de los lugares más confiable y seguro de toda la región, donde reina la paz, la democracia y la ética y transparencia gubernamental. Un inversión que supero los 5 mil millones en 2025 y continuará aumentando con la presencia de Google y Nvidia, que muy pronto expandirán sus negocios en Republica Dominicana, gracias a las gestiones del gobierno.
La visita de Abinader a los Estados Árabes Unidos augura también una expansión de la inversión externa en áreas estratégicas.
El mismo día del discurso, se dio la orden para un masivo ataque a Irán, que en la madrugada del día siguiente abrió las puertas del infierno. Aviones de Estados Unidos e Israel descabezan en minutos la cúpula política y militar iraní, incluyendo la muerte del Ayatola Ali Jamenei. Pero Irán responde con ataques a Israel y a 8 países que albergan bases militares de Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Desde Chipre hasta Jordania, pasando por Kuwait, Arabia Saudita, Quatar, Siria, Irak y Estados Árabes Unidos.
Francia, Reino Unido y Alemania entran al escenario de guerra y Hezbolá ataca a Israel y este ataca al Líbano.
Irán bombardea barcos petroleros cerca del estrecho de Ormuz y cierra esa importante vía fluvial por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial. Horas después, el precio de gas sube un 30% y el petróleo un 9%. El lunes 2 y martes 3 de marzo las bolsas no caen en picada, pero comienzan a derrumbarse lentamente mientras la guerra entra en su quinto día y se habla de que podría durar varias semanas, con un petróleo escalando de precio todos los días. La inflación volverá a golpear la economía mundial, lo que podría elevar nuevamente las tasas de interés y bajar las estimaciones de crecimiento.
Tras un discurso esperanzador, donde en el mes de enero la economía dominicana crece un 3.5%, con tasas de interés que han bajado 160 puntos, esta guerra nos obliga a un cambio de estrategia. Nadie saldrá ileso de lo que está por venir, pero el presidente y su gobierno han salido victoriosos de situaciones peores, como la Pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania, donde el petróleo alcanzó los 125 dólares el barril.
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