Tal y como lo prometí en mi artículo introductorio, titulado: El nuevo rector Jorge Asjana David: desafíos impostergables en tiempo de inteligencia artificial y universidad global, hoy abordo la reforma del Estatuto Orgánico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, a partir de la propuesta trabajada por el profesor Faustino Collado, presidente de la Comisión de Reforma y Transformación Universitaria, a quien agradezco públicamente por haberme facilitado el documento.

Una reforma necesaria

En el Capítulo I, sobre Origen, Naturaleza, Filosofía y Principios, la propuesta presenta una actualización modernizante, coherente con los desafíos que enfrenta la educación superior en el siglo XXI. Como señalé en mi artículo anterior, la universidad enfrenta retos impostergables vinculados con la adecuación integral de su Estatuto Orgánico, la transformación de sus estructuras funcionales y la renovación de sus procesos académicos, de investigación y docencia.

No es posible seguir administrando con criterios del pasado una universidad que debe responder a los cambios tecnológicos, sociales y científicos del presente. Por ejemplo  hay escuelas con más de treinta años sin revisar sus pensum, y facultad que llevan más de cincuenta años sin crear nuevas carreras. Esa realidad exige una reforma profunda, seria y responsable.

El nuevo objeto estatutario

La propuesta resalta un nuevo articulado sobre el objeto del Estatuto, concebido como la norma sustantiva y de mayor jerarquía dentro de la vida universitaria. En él se establece que el Estatuto contiene la filosofía, principios, propósitos, políticas y normas fundamentales del funcionamiento de la Universidad y del ejercicio de su autonomía; la conformación de sus estructuras nacionales, órganos de gobierno, símbolos y modo de elegir autoridades; así como los sistemas de planificación, control, seguimiento, calidad, evaluación, derechos, deberes y régimen sancionador.

Ese planteamiento es correcto y oportuno, porque sitúa al Estatuto como la columna vertebral del orden institucional. No se trata de un simple documento reglamentario, sino de la norma fundamental que articula la identidad, el gobierno y el destino de la UASD.

Criterio central de la propuesta

El criterio más relevante y coincidente de la reforma( Capítulo I)  es que la UASD debe entenderse como una institución pública, autónoma, histórica, estratégica y democrática, cuya estructura combine centralización normativa con descentralización administrativa para garantizar una mejor gobernanza y mayor eficacia institucional.

Ese enfoque me parece esencial. La UASD no puede perder su vocación democrática ni su condición de patrimonio del pueblo dominicano, pero tampoco puede seguir atrapada en esquemas organizativos que dificulten la eficiencia, la innovación y la respuesta oportuna a las demandas académicas y sociales.

Identidad, patrimonio y misión

La propuesta preserva el origen histórico de la UASD, manteniendo la referencia a su fundación y evolución como elementos de legitimidad institucional. También reafirma su naturaleza pública y su autonomía, destacando que es una institución con personería jurídica propia, al servicio del interés general del Estado dominicano.

Del mismo modo, subraya su carácter estratégico y patrimonial, al reconocerla como patrimonio cultural, educativo y social del pueblo dominicano, con alta relevancia para el desarrollo nacional. Esa visión es correcta, porque la UASD no es solo una universidad; es una institución de nación.

A ello se suma la reafirmación de su finalidad académica y social, orientada a la docencia, la investigación, la extensión y la vinculación con la sociedad. Esa misión debe seguir siendo el centro de su quehacer institucional.

Cogobierno, descentralización y calidad

El modelo de cogobierno y descentralización también ocupa un lugar importante en la propuesta. Se reafirma una estructura democrática de gobierno universitario y una organización descentralizada para la gestión. Sin embargo, la discusión no debe limitarse a conservar formas; también debe revisarse el modo de elección de autoridades, porque de ello depende en buena medida la sostenibilidad institucional. Ese tema amerita un análisis aparte.

La descentralización territorial es pertinente, porque la UASD tiene presencia nacional mediante recintos, centros, subcentros y extensiones. Pero esa expansión no debe confundirse con un simple extensionismo cuantitativo. La presencia territorial debe ir acompañada de calidad, pertinencia y visión estratégica.

Asimismo, resulta acertada la separación entre normas generales y gestión operativa. La propuesta distingue entre centralización normativa y descentralización administrativa, lo cual responde a una lógica moderna de gobierno universitario y permite articular unidad de criterio con flexibilidad de gestión.

Hacia una reforma de fondo

En síntesis, la propuesta mantiene una línea conceptual coherente: reforzar la identidad histórica de la UASD, actualizar su marco estatutario, consolidar su autonomía, precisar su organización interna funcional, y proteger su carácter público, académico y no partidista.

La reforma del Estatuto Orgánico no debe verse como un ejercicio formal ni como un trámite académico más. Se trata de una necesidad institucional impostergable. La UASD merece un marco normativo capaz de acompañar los desafíos de la inteligencia artificial, la universidad global, la internacionalización, la calidad académica y la transformación social.

En una próxima entrega abordaré el tema de la forma de elección de autoridades y su impacto en la sostenibilidad institucional de la UASD.

Si deseas, puedo ayudarte ahora a convertir este texto en una versión más periodística, más académica o más breve para publicación en prensa digital.

Freddy Angel Castro Díaz

Politólogo/Profesor Universitario

Freddy Angel Castro Díaz. Justicia Constitucional, Interpretación y Tutela de los Derechos Fundamentales. Universidad Castilla La Mancha, 2016. España. Docotr en Derecho, Universidad Autónoma de Santo Domingo. Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas (UASD). Licenciado en Ciencias Políticas, UASD. Profesor uninversitario.

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