Según los estudios realizados por gastroenterólogos y neuropsicólogos de la Universidad de Oxford, el tubo digestivo juega un papel determinante en la vida de los seres humanos, por lo que estos lo han calificado como el segundo cerebro del organismo humano.
Como tal, el tubo digestivo o tracto gastrointestinal es un conducto muscular continuo que va desde la boca hasta el ano. El tubo digestivo procesa los alimentos, absorbe los nutrientes y elimina los desechos.
En tal sentido, el tubo digestivo está compuesto por la boca, la faringe, el esófago, el estómago, el intestino delgado y el grueso, y su función vital es transformar los alimentos en energía para el organismo humano.
Asimismo, la gastroenterología y la neuropsicología reconocen que los trastornos del estómago y de los intestinos son muy comunes, ya que ambos órganos son altamente sensibles ante la ingesta de alimentos en mal estado, ricos en grasas saturadas, y el consumo de los llamados alimentos ultraprocesados.
Por lo que conocen la gastroenterología y la neuropsicología, cualquiera que haya sentido "mariposas o nudos" en el estómago durante incidentes o eventos de estrés, tensión, miedo y ansiedad no necesita convencerse de que el sistema nervioso central y el tubo digestivo están íntimamente conectados. Ni hablar del nervio vago, el cual conecta al cerebro con el tubo digestivo y con el corazón.
Como se sabe, biológicamente el sistema gastrointestinal del embrión humano se desarrolla como una ramificación del sistema nervioso, por lo que, en los adultos, el tracto intestinal completo se encuentra abundantemente abastecido de nervios a través del sistema nervioso autónomo.
Además, los especialistas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han descubierto que algunas hormonas del sistema gastrointestinal se encuentran presentes en el sistema nervioso, especialmente la gastrina, la secretina, el glucagón y la somatostatina, entre otras.
También, los expertos de la OMS saben que existe la conexión casi perfecta entre el sistema neuroendocrino y el digestivo, ya que muchos trastornos digestivos son de carácter psicosomático. Es decir, las actitudes mentales se manifiestan en el sistema digestivo en forma de úlceras, intestinos irritables y colitis o inflamación del colon.
No obstante, los problemas de salud mental agravan los problemas gastrointestinales, ya que la capa interior de la pared intestinal se encuentra protegida por sustancias químicas poderosas que están en el estómago, como es el ácido clorhídrico. En tal sentido, cuando estas sustancias químicas de defensa natural se destruyen, el estómago literalmente comienza a digerir parte de sí mismo.
Por lo que hemos visto en el párrafo anterior, cuando el estómago queda desprotegido de las sustancias químicas que lo protegen, se producen heridas estomacales abiertas a las que se les llama úlceras pépticas, las cuales aparecen cuando están sometidas a mucho estrés, ansiedad y trastornos de ansiedad.
Según saben los gastroenterólogos y neuropsicólogos de la OMS-OPS, las personas diagnosticadas como "personalidades de úlcera", generalmente hombres, son difíciles de manejar, ya que estos son tercos, apresurados, criticones, obstinados, aprensivos, melancólicos y altamente emotivos, quienes en su mayoría son alcohólicos, fumadores y tienen malos hábitos alimenticios.
Como se sabe, las úlceras estomacales requieren de tratamientos combinados, incluyendo una dieta alimenticia sin grasas saturadas, cafeína, alcohol, estrés y ansiedad, así como psicoterapia cognitivo-conductual personal y grupal, las prácticas de ejercicios físicos y disfrutar de un sueño reparador.
De su lado, el colon irritable es uno de los más comunes de los trastornos gastrointestinales que se conocen a nivel global. Como tal, el colon irritable causa una aflicción considerable en los pacientes, condición de salud física y mental muy difícil de tratar, cuyos síntomas son, entre otros, dolor en la parte baja del abdomen, diarrea y estreñimiento alternados.
En tal sentido, los pacientes que sufren de colon irritable son propensos a sufrir de estrés bastante marcado y leves rasgos de personalidad neurótica. Según se conoce, la personalidad neurótica se caracteriza por una marcada inestabilidad emocional, con tendencia a experimentar emociones negativas, tales como ansiedad, tristeza, ira y culpa, así como una gestión ineficaz del estrés.
Asimismo, las personas neuróticas suelen tener una percepción sesgada hacia lo negativo, preocupación constante y dificultades en sus relaciones interpersonales. Como tales, estas personas experimentan un círculo vicioso que no les permite disfrutar sus vidas. No obstante, cuando los síntomas neuróticos de los pacientes desaparecen, también desaparecen los problemas estomacales que los afectaban.
Según comprobaron los gastroenterólogos y neuropsicólogos de la OMS-OPS, cuando los pacientes con colon irritable superan su condición de salud física, también desaparece la ansiedad y los demás problemas neuróticos que estos pacientes padecían.
Finalmente, como usted ha podido observar en el cuerpo de este artículo, los problemas psicoemocionales mal canalizados son somatizados en el estómago y esto, a su vez, afecta la mayoría de los órganos blandos del organismo humano, especialmente el páncreas y el hígado, ya que el estado neurótico de la mente produce cambios dañinos en la fisiología humana, lo que da paso a la mayoría de las enfermedades físicas y mentales.
"La salud mental impacta significativamente el estado fisiológico del organismo humano" (DTGM, junio de 2025).
Compartir esta nota