La sociedad dominicana pudo ejercer de manera efectiva su derecho al voto de forma democrática el 20 de diciembre del año 1962, después de haberlo realizado en varias oportunidades bajo la fuerte presión del aparato criminal que dirigió por espacio de treinta años y cinco meses, el país, la dictadura trujillista.

En esa ocasión y luego de superados los obstáculos de la transición de la dictadura a la vida en democracia, el segundo Consejo de Estado presidido por Rafael F. Bonnelly, convocó al pueblo dominicano a participar activamente en la consulta popular para elegir las nuevas autoridades del país, el 20 de diciembre del año 1962. Los partidos y candidatos postulados por estos fueron los siguientes: profesor Juan Bosch, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD); Viriato Fiallo, del Partido Unión Cívica Nacional (UCN); Alfonso Moreno Martínez, del Partido Revolucionario Social Cristiano (PRSC); y Virgilio Mainardi Reyna, del Partido Nacionalista Revolucionario Demócrata (PNRD).

En esa primera contienda electoral en democracia, resulta electo el profesor Juan Bosch para desarrollar un período de gobierno de cuatro (4) años, cuyo inicio estaba pautado para el 27 de febrero del año 1963. Aunque su mandato debía concluir el 16 de agosto del año 1967, un golpe de Estado cívico-militar lo depone el 25 de septiembre de 1963.

La importancia de ese proceso comicial para el pueblo dominicano reside en que le dio la oportunidad de entender la importancia de la vida en democracia, y que con su voto podía elegir y ser elegido. Se agregó a su notable proceso de aprendizaje democrático el hecho extraordinario de que con su presencia en las urnas podía cambiar las autoridades por otras más eficientes y moralmente más respetuosas, al administrar los bienes del Estado dominicano puestos bajo su autoridad y custodia.

Aunque el primer gobierno electo democráticamente fue ahogado en armas por fuerzas retrógradas del país en el mes de septiembre del 1963, la sociedad dominicana valoró que era mucho más conveniente elegir las autoridades de manera democrática, a que las impusiera una sola persona bajo los estertores de un régimen despótico.

Los efectos de ese primer proceso electoral fueron tan contundentes en la sociedad dominicana, que provocaron una guerra civil con la presencia militante de una parte significativa del pueblo dominicano.

Aun dentro de la contienda bélica, las fuerzas representativas de la democracia mancillada se llenaron de gloria al elegir un presidente constitucional que despachó decretos, proclamas, disposiciones y nombramientos como si se tratara de la continuidad del mismo gobierno presidido por el profesor Juan Bosch en 1963. Bajo las orientaciones logísticas del profesor Juan Bosch, Francisco Alberto Caamaño asumió la presidencia de la República en armas, desde el 4 de mayo hasta el 3 de septiembre de 1965.

Ese momento difícil para la sociedad dominicana dejó en el subconsciente de quienes lo vivieron directamente una lección de honor y valentía que les motivó a reclamar en los estamentos del Estado y en las calles de ciudades y pueblos, la necesidad de establecer reglas claras en las instituciones estatales, de forma que el pueblo dominicano participara con toda confianza en los próximos procesos electorales.

Aunque con ciertas debilidades institucionales, pero con entusiasmo y firme decisión, los entes activos del país han ido asimilando proceso tras proceso sus características procedimentales, tratando de que la siguiente cita cívica sea más transparente que la anterior. Esa innegociable acción de carácter democrático ha ido ganando terreno en un entorno hostil y lleno de intereses como ha sido y continúa siendo la elección de autoridades para los cargos de presidente y vicepresidente de la República. Igual realidad se presenta también cuando deben ser electos los legisladores, alcaldes, regidores y los respectivos suplentes. Pero lo indudablemente trascendente ha sido que los dominicanos, hombres y mujeres de mitad del siglo XX, a fuerza de muchos sacrificios, impusieron los procesos electorales cada cuatro (4) años. Esa condición ha garantizado que sin tormentos ni dilación alguna, las organizaciones políticas, sus dirigentes y su militancia, se prepararan con favorable anticipación para competir por los cargos públicos de nuestras instituciones estatales.

Definitivamente, aun bajo la pérdida lamentable de vidas humanas, valiosas vidas humanas, cárcel, torturas y permanentes procesos persecutivos, en mayor o menor medida, los grupos sociales del siglo XX le garantizaron la democracia representativa a la generación dominicana del siglo XXI.

Ahora puede aspirar cualquier ciudadano a todos los cargos públicos, incluida la presidencia de la República. Para ello solo es necesario cumplir con las formalidades reglamentarias en la Ley 20-23 orgánica del Régimen Electoral y contar con el apoyo masivo de sus conciudadanos para lograrlo.

Como se ha podido apreciar a lo largo de sesenta y dos (62) años de historia electoral democrática en el país, la población dominicana ha variado notablemente en cada cita cívica. Desde 1962 hasta el 2024, los hombres y mujeres que conforman la sociedad dominicana han ido adquiriendo actitudes y conocimientos de tipo legales, técnicos y económicos, para incidir de manera determinante en el proceso de desarrollo democrático que todo habitante desea le garanticen las organizaciones políticas que con su militancia, procuran dirigir los destinos del país.

En ese trayecto de duro y cíclico crecimiento, diversos partidos y candidatos han presentado sus ofertas de gestión al electorado nacional, cuyos perfiles institucionales y personales han sido los siguientes:

1) Elecciones generales desde el 20 de diciembre del año 1962 hasta el 19 de mayo del año 2024

Trascendencia y proyección del voto del pueblo dominicano
Trascendencia y proyección del voto del pueblo dominicano
Trascendencia y proyección del voto del pueblo dominicano
Trascendencia y proyección del voto del pueblo dominicano

Como es apreciable en la relación de procesos electorales señalados anteriormente, el país ha vivido la experiencia de contar con la participación de (28) partidos y organizaciones políticas en sus procesos comiciales a nivel presidencial. Entre estos y sus candidatos debemos destacar los siguientes aspectos: el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha participado en 14 procesos electorales durante el período señalado en la presente investigación. Sus candidatos presidenciales han sido diversos, producto de la decisión interna que en sus estatutos prohibía la reelección presidencial.

El siguiente partido es el Reformista (PR), posteriormente llamado Reformista Social Cristiano (PRSC), cuya militancia ha participado en doce (12) procesos electorales, teniendo como punto de partida el año de 1966. Su candidato presidencial en casi todas sus incursiones cívicas lo fue el doctor Joaquín Balaguer Ricardo, con la única excepción del año 1996 cuando encabezó la boleta Jacinto Peynado.

La siguiente organización política en participar de manera activa en los procesos comiciales del país luego de iniciada la andadura democrática es el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Su incursión en los procesos inició en el año de 1982, llevando como candidato presidencial al profesor Juan Bosch. Durante varios procesos su candidato natural fue el avezado político que en 1939 había fundado en La Habana, Cuba, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) junto a otros intelectuales y dirigentes políticos del país. Luego de la partida biológica del profesor Juan Bosch, el Partido de la Liberación Dominicana ha ocupado la primera magistratura del Estado en cinco (5) ocasiones, presentando como candidatos presidenciales a Leonel Fernández Reyna y a Danilo Medina Sánchez.

Esta estructura partidaria ha presentado candidatos al electorado nacional en doce (12) ocasiones desde el 1982 hasta el año 2024, ocupando la presidencia de la República durante cinco (5) períodos.

La organización política denominada Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha incursionado en tres (3) procesos eleccionarios, ocupando la primera magistratura del país en dos de ellos. Su incidencia comicial ha sido de alto efecto político, porque además de obtener la presidencia de la República en los años 2020 y 2024, ha resultado con mayoría en ambas cámaras legislativas y las alcaldías.

Como pueden advertir en la relación de partidos y agrupaciones políticas adjunta al presente documento, muchos de ellos o sus líderes dejaron de hacer vida político-partidista por razones de salud o agotamiento ante las masas. En otras ocasiones, esas organizaciones se fusionaron con otros partidos, más la partida biológica de sus líderes fundadores, haciéndolas desaparecer del escenario político. Otra causa de mucho arraigo en la dinámica partidaria criolla es el trasiego de militantes de un partido a otro, práctica que se ha hecho muy común cuando una organización asume la dirección del Estado. Esa realidad ha sido una carga muy pesada para el desarrollo democrático de la sociedad dominicana, y ha afectado de manera considerable la vigencia institucional de diversas organizaciones políticas durante el período 1962-2024. De igual manera, afecta a la sociedad en sentido general, pues circunscribe la práctica política a muy pocos partidos. Ante menos partidos sólidos, menos oferta de candidatos idóneos tiene para escoger el pueblo dominicano.

Como podemos observar en el siguiente cuadro estadístico, solo cuatro (4) partidos políticos han tenido la oportunidad de obtener la tan deseada presidencia de la República en sesenta y dos (62) años de vida en democracia. Las organizaciones que han dirigido el país hasta el momento son:

Partido Revolucionario Dominicano (PRD); Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), antes solo Partido Reformista (PR); Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y Partido Revolucionario Moderno (PRM).

De esas cuatro organizaciones políticas han surgido los ocho (8) presidentes electos mediante el voto popular del pueblo dominicano. Indudablemente, la reelección presidencial ha afectado profundamente la alternabilidad del poder político en el país, provocando que las masas sociales se vean en la necesidad, casi siempre material, de apoyar al partido y candidato en el poder.

Presidentes electos de la República Dominicana (1962-2024)

Trascendencia y proyección del voto del pueblo dominicano
Trascendencia y proyección del voto del pueblo dominicano

Agustín Cortés

Cineasta

Agustín Cortés Robles, nace en Santo Domingo, Capital de la República Dominicana el 23 de julio de 1957. Se graduó de Cineasta el 28 de octubre de 1983 en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, formando parte de la primera promoción universitaria de cineastas del país. Posee una maestría y una especialidad en Educación Superior (2003-2005) de la misma Alma Mater. Es miembro fundador del Colectivo Cultural ¨Generación 80¨ del país. Ocupó la Dirección de la Escuela de Cine, Televisión y Fotografía de la Facultad de Artes (UASD), durante dos periodos: 2008-2011 y 2011-2014. En esa unidad docente, además de Director, fue coordinador de las cátedras Teoría e Investigación Cinematográfica y Técnica Cinematográfica. Actualmente es profesor jubilado de la indicada Institución de Educación Superior.

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