Vivir en un autoexilio, primero personal y luego académico y familiar, supone una huella en la obra y la vida de un poeta. Hacer el periplo de Puerto Rico, la Isla del Encanto, hasta Nueva York, la Gran Urbe, o la “ciudad prestada” –como le llama el propio poeta, en una antología en la que incluye a los poetas latinoamericanos posmodernos que viven y escriben en Nueva York. Pedro López Adorno, acaso descendiente del filósofo de la Escuela de Frankfort, Theodor Adorno, ha edificado una obra poética de factura neobarroca y postmoderna, de esencia erótica, en la mejor tradición gongorina, quevedesca o lezamiana. Además de la poesía, ha cultivado, no sin acierto y generosidad, la antología: La ciudad prestada y Papiros de Babel. La primera de poetas latinoamericanos y la segunda de poetas boricuas.
A Pedro López Adorno lo conocí la primera vez en una Feria Internacional del Libro, en Santo Domingo, evento al que ha regresado en múltiples ocasiones. Amante de la pintura, coleccionista de pintura, grabados, dibujo y fotografías, que acaso le sirven de inspiración, enamorado de la ciudad de Santo Domingo, su paisaje y sus mujeres, López Adorno, además de gran poeta, fue profesor en Hunter College, en la ciudad de Nueva York.
Las respuestas que nos ofrece hablan de su visión poética, la experiencia en Nueva York, su obra, su estética y su concepción de la poesía, con rigor académico y no menos enjundia conceptual.
1).- ¿Te ha marcado poéticamente la experiencia de vivir en una “ciudad prestada”, como titulaste la Antología de poetas latinoamericanos en N.Y.?
- Dentro de poco cumpliré cuarenta años en Nueva York, en la “ciudad prestada”. Cuando se vive tantos años una ciudad como ésta queda uno marcado y enmarcado poéticamente por ella. El ritmo de su respiración y desesperación diarias es el ritmo que va adquiriendo la poesía. Tal vez por eso viajo por lo menos dos veces al año a Puerto Rico, isla en que nací. Los sentidos regresan a su lugar de origen y puedo oír, hablar, escribir en puertorriqueño lo que imaginaba o presentía dentro del espacio niuyorquino.
2).- ¿Aparece en algunos de tus libros el desarraigo de la isla al vivir por más de 40 años en una urbe metropolitana y con aire cosmopolita?
- Debido a la cercanía que he mantenido con mi isla a través de los años, el desarraigo no se ha convertido en una angustia insoportable. No te lo niego. Me hace falta la isla. Quiero y necesito regresar a ella. Desde el 1976, el peregrinaje isleño ha sido anual. Pero en todo peregrinaje hay tiempo nublado, lejanías, soledad. Aspectos de ese “desarraigo” aparecen en textos de País llamado cuerpo (1991), donde el sujeto lírico se vuelca hacia afuera; empieza a caminar por las ciudades. Ese proceso, ese viaje de formación de conciencia, sigue su curso en Los oficios (1991), Concierto para desobedientes (1995), Viajes del cautivo (1998), y Rapto continuo (1999).
3).- La errancia, el exilio interior voluntario ha perneado la sensibilidad de muchos escritores. ¿Es tu caso?
- Vivir nuestro particular exilio interior es una forma de pensar la ciudad, de llevarla a la página. En mis primeros libros, Hacia el poema invisible (1981) y Las glorias de su ruina (1988), quedó plasmado un mundo interior que correspondía, me parece, al exilio interior que se apropiaba de la experiencia diaspórica que tenía en aquel entonces y de las lecturas que me orientaban: el Arcipreste de Hita, Fray Luis, Góngora, Quevedo, Lope y Sor Juana, y, por supuesto, poetas de la tradición puertorriqueña: Luis Palés Matos, Graciany Miranda Archilla, Clemente Soto Vélez, y Francisco Matos Paoli.
4).- En muchos, por no decir en todos tus libros, está presente una atmósfera verbal que viene de la pintura y la música. ¿Te sientes un pintor verbal o un poeta visual, que transfiere su experiencia perceptiva, lineal y cromática a la página en blanco?
- Podría contestarte que toda poesía es música verbal, pintura oída pero esa conceptualización resultaría demasiado fácil. Lo que sucede es que los giros y registros de la poesía provienen de diversas raíces a la vez. La página en blanco es un lienzo rizomático que rechaza el brochazo hegemónico para entregarse al éxtasis de los matices fragmentados.
5).- Otro tema que abordas en tu obra poética es el erotismo ¿De dónde viene esa pasión erótica? ¿De Góngora, Quevedo, Neruda o Paz?
- Escribir poesía erótica es una aventura arriesgada y difícil. Admiro, en este caso, la contribución de algunos autores: el Arcipreste de Hita, Quevedo, Neruda, Paz, Girondo, Baudelaire y Bataille. A propósito del tema: me acaba de informar la junta editorial de Terranova Editores (de Puerto Rico) que desean publicar Opera ardiente, en el otoño del 2005.
6).- En tú poesía hay un manierismo que se vuelve una obsesión y atraviesa tu universo poético. Un erotismo enmascarado en los intersticios del verso y la sintaxis poética. ¿Me equivoco?
- Recuerda que el manierismo se caracterizaba por su artificio. Ahora bien, hay características manieristas en mi obra porque también gravito en una atmósfera neobarroca (como han señalado algunos). Mis composiciones tienden a ser complejas, plurivalentes. Abunda la polifonía. Quiero intranquilizar al lector para que no olvide que vive, como vivió el de mediados del siglo XVI, rodeado por la incertidumbre, la inestabilidad y el caos. Pero, por otro lado, no creo en el artificio como mero recurso o prueba de maestría técnica. El buen poeta tiene que tener ese don sin la necesidad de exhibirse. Amo el idioma. Intento explorar sus recovecos más íntimos. Las palabras me tientan, despliegan sus múltiples velos. Mi maniera es una vía de conocimiento.
7).- En tu vasta obra poética sobresalen libros como Rapto Continuo, Concierto para desobedientes, Las glorias de su ruina, País llamado cuerpo, entre otros. ¿Cuál de esos reelerías y cuál no?
- Releería Viajes del cautivo (1998) y Rapto continuo (1999) en su totalidad. Lamentablemente, los 78 poemas de Rapto continuo salieron, como tú bien sabes, en una edición de lujo, un tarot caribeñizado, de 150 ejemplares. El escaso número y el costo de cada tarot numerado (todavía tengo ejemplares en casa) coartó la difusión del libro. Hace años tengo pendiente una edición convencional de este libro con una editora mexicana pero hasta la fecha no se han comunicado. Aunque los poemas son los mismos, el 2do. Rapto continuo es un libro distinto al primero. En los otros libros hay poemas que releería. Parte de esa relectura aparece en mi libro más reciente, Arte de cenizas/poesía escogida (1991-1999), que salió por la Editorial del Instituto de Cultura Puertorriqueña en el 2004.
8).- Ser tú un poeta bilingüe, ¿te has impedido escribir en inglés? Si el inglés es tu segunda lengua a la hora de gesta y escribir tus textos, los piensa y concibes en inglés, mentalmente, y luego los escribe en español? ¿Qué ocurre?
- Del 1985 para acá también escribo poemas en inglés. Me considero un poeta bilingüe. Pero a lo largo de esos veinte años sólo se han salvado unos cuarenta poemas. La mayor parte de ellos forma parte de un libro inédito. Algunos poemas se han publicado en revistas norteamericanas. Escribir un poema pensando en el idioma ajeno es un fenómeno que le puede pasar a cualquier poeta que esté en una situación como la mía: saboreando los ingredientes de un sancocho estético concebido en la diáspora. Mi relación con la poesía en lengua inglesa lleva ya muchos años y es una relación profunda: desde Shakespeare hasta Ashbery y Bukowski, pasando por Whitman, Dickinson, Robert Browning, Eliot y Pound, Hart Crane, Elizabeth Bishop, Stevens, Schuyler y Walcott, y poetas leídos en traducción como Rilke, Celan, Brodsky, Szymborska y Milosz
9).- ¿Te sientes un poeta en Nueva York? ¿O un poeta boricua? ¿O latinoamericano en N.Y?
- Soy un poeta en Nueva York: observador y asombrado. Soy un poeta boricua: llevo en la piel el mar de Arecibo. Soy un poeta latinoamericano en diálogo con los otros todos que nosotros somos.
10).- ¿Por qué te incluyes en la antología que publicaste titulada La Ciudad prestada y en Papiros de Babel, no?
- Me parece algo naïf excluirse de un proyecto antológico por el solo hecho de haberlo generado uno. El razonamiento para la inclusión o exclusión de lo propio debería ser más crítico. ¿No te parece? Leo con interés la poesía de los demás. Me interesa la situación de la poesía en el mundo actual. Para el poeta puertorriqueño, haciendo las debidas excepciones, la situación sigue siendo precaria porque la producción poética de su país nunca ha sido equiparada a la de países como México, Chile, el Perú o Argentina. Apenas se divulga nuestra poesía por América Latina. En Papiros de Babel la estrategia antológica fue la de incluir a los poetas puertorriqueños que vivían o habían vivido en la diáspora y cuya obra estaba marcada por esa vivencia. Por esa razón incluí poemas míos en la selección que hice. En La ciudad prestada opté por un junte representativo de poetas que compartían, de una forma u otra, y con visión y actitud posmodernas, los inxilios que esta ciudad, que no pertenece a nadie, les había otorgado. Incluí poetas que leo y admiro: José Kozer, Raúl Barrientos, Juan Manuel Rivera, Dionisio Cañas, Alexis Gómez Rosa, María Negroni y Giannina Braschi. Decidí incluir lo mío porque dialogaba con la visión y actitud que vi en ellos.
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