La posibilidad de construir una nueva sede de la Policía para la región del Cibao en la ciudad de Santiago de los Caballeros constituye, sin duda, una noticia positiva para el fortalecimiento institucional de la seguridad pública en la República Dominicana.
No se trata únicamente de levantar una edificación administrativa, sino de concebir un espacio estratégico desde donde se organice y coordine el sistema de seguridad de una de las regiones más dinámicas y productivas del país. Que ha logrado niveles de seguridad sin precedentes al reducir en este territorio de dos cifras a una la magnitud de los homicidios por 100 mil habitantes (8.0).
Sin embargo, esta importante iniciativa debe sustentarse en el trabajo técnico previamente elaborado por diversos sectores de la ciudad durante años de planificación estratégica. La obra debe responder a una visión moderna de seguridad pública y a los lineamientos establecidos en el Plan Estratégico de Santiago 2020-2030, proceso que ha contado con la participación de más de 350 instituciones públicas, privadas y académicas comprometidas con el desarrollo sostenible de esta ciudad y decenas de urbanistas y empresas de desarrollo de la región.
En ese sentido, el Colectivo de Investigadores y Consultores Strategius ha felicitado la iniciativa del Gobierno dominicano de impulsar esta infraestructura institucional, pero al mismo tiempo ha exhortado a que el proyecto se base en los lineamientos técnicos, urbanísticos y de gobernanza de dicho plan.
Como ejecutivos de Strategius, el especialista en políticas públicas Ángel Moreno, la arquitecta Yohanny Ochoa y quien suscribe como urbanista y planificador, consideramos de rigor que el ministro de Vivienda y Edificaciones (MIVEH), Víctor Orlando Bisonó Haza, debiera tomar como referencia la descripción técnica del proyecto elaborada previamente, que incluye los objetivos estratégicos, los actores institucionales involucrados, los productos entregables y los rangos presupuestarios previstos.
Estos lineamientos fueron elaborados por especialistas en planificación urbana, seguridad ciudadana y gestión de proyectos dentro del marco del plan estratégico para el período 2020-2030, con el propósito de orientar las obras estructurales que demanda Santiago como ciudad metropolitana y capital económica del Cibao.
Más allá de la dimensión institucional, la concepción urbana de esta sede policial debe responder a criterios contemporáneos de ciudad sostenible. En ese sentido, se ha planteado que el proyecto incluya una arborización autóctona coherente con los corredores verdes del Jardín Botánico de Santiago y el Parque Central de Santiago, generando espacios de sombra y paisaje urbano que promuevan la caminabilidad, la movilidad peatonal y los ejercicios físicos de las patrullas policiales.
Una sede policial que sea atractiva para ciudadanos, usuarios y funcionarios. No hablamos de un cuartel policial, menos de una fortaleza militar, sino de una sede gerencial de seguridad pública, investigación y de persecución del delito y los daños a la propiedad.
En las ciudades modernas, las sedes ejecutivas de seguridad pública ya no se conciben como estructuras cerradas o aisladas de la vida urbana. Por el contrario, se diseñan como complejos institucionales abiertos, bien integrados al tejido urbano, con áreas de entrenamiento, tecnología avanzada, espacios de coordinación interinstitucional y facilidades para la atención ciudadana.
Las debilidades o limitaciones evidenciadas del equipo que actualmente coordina el Plan Estratégico de Santiago (PES) no deben impedir que los sectores más proactivos de esta metrópolis participen activamente en una obra de alto impacto institucional. La experiencia acumulada por las organizaciones empresariales, académicas y sociales de la ciudad constituye un activo invaluable que debe ser aprovechado.
Indicamos que tanto la Policía Regional del Cibao como el Ministerio Público y la sociedad civil organizada que participa en la Mesa de Seguridad Ciudadana, que sesiona permanentemente en el Ayuntamiento de Santiago, deben ser integrados al proceso de diseño, planificación y futura operación de la nueva sede.
La propuesta también contempla revisar los planos arquitectónicos previamente elaborados por empresas privadas de Santiago, cuyas formulaciones fueron concebidas para incorporarse a la agenda oficial de desarrollo de la ciudad hacia el 2030. Estos documentos técnicos contienen soluciones arquitectónicas y funcionales que pueden enriquecer significativamente el proyecto definitivo.
Un aspecto particularmente relevante de esta iniciativa es la posibilidad de trasladar a esta nueva infraestructura diversas unidades de seguridad pública que actualmente operan dentro de la histórica Fortaleza San Luis. Esta medida permitiría liberar ese patrimonio histórico para su rescate integral y su transformación en un complejo cultural, turístico y museográfico de gran valor para la ciudad.
La recuperación de la Fortaleza San Luis podría lograrse mediante una alianza estratégica entre el Ayuntamiento de Santiago, el Ministerio de Cultura de la República Dominicana, el consejo creado por decreto para esos fines y el respaldo de una entidad financiera que permita viabilizar el proyecto de restauración y puesta en valor de este monumento histórico.
De igual manera, subrayamos que la nueva sede policial debiera facilitar una articulación institucional moderna entre el Ministerio Público de la República Dominicana, el Ministerio de Interior y Policía de la República Dominicana y la Policía Regional del Cibao. Esta integración debe traducirse en espacios físicos adecuados para fortalecer la persecución del delito, la investigación criminal, la coordinación de inteligencia y el funcionamiento de un laboratorio de criminalística dotado con tecnologías de última generación, acorde con los estándares utilizados en países desarrollados.
En un contexto donde la seguridad ciudadana se ha convertido en una de las principales demandas de la sociedad dominicana, resulta imprescindible avanzar hacia un modelo institucional más eficiente, profesional y tecnológicamente preparado. Las sedes ejecutivas de seguridad pública deben convertirse en centros de mando capaces de coordinar información, análisis estratégico, respuesta operativa y cooperación interinstitucional.
Finalmente, hacemos un llamado a los actores estratégicos de la ciudad y del Gobierno central a sumar esfuerzos, gestiones y colaborar activamente con esta iniciativa. La construcción de una sede moderna para la Policía en Santiago no solo fortalecería la seguridad ciudadana, sino que también enviaría una señal clara de modernización institucional y de compromiso con el desarrollo urbano ordenado de la región del Cibao, que impulsan todos los sectores de esta metrópolis.
Santiago, por su peso económico, demográfico y territorial, merece contar con una infraestructura de seguridad pública acorde con su importancia nacional. Convertir esta iniciativa en un proyecto verdaderamente estratégico dependerá de la capacidad colectiva de integrar planificación, visión urbana y voluntad política.
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