El gobierno de Ramón Cáceres, si lo comparamos con aquellos ocurridos desde el ajusticiamiento de Heureaux, brindó la imagen de cierta estabilidad y progreso. Algunos autores, incluido Bosch, le reconocen sus inversiones en carreteras, educación y agricultura. Todos esos hechos, claramente progresistas, se hicieron bajo un régimen de fuerza.

En la medida que el presidente Mon se erigía como cabeza de una tendencia caudillista, distanciándose de su primo Horacio Vásquez, se ganaba como fieros opositores a los horacistas, a los jimenistas y a los lilisistas. Dentro del seno de su mismo gobierno, de familiares cercanos a sus ministros, se anidaba el encono y conspiraciones contra su permanencia en el poder ejecutivo.

Indica Bosch que Cáceres tenía todas las condiciones para ser un dictador férreo, pero no asesino ni ladrón, (eso lo diferenciaba de Lilís) y tenía a la vez la necesaria falta de capacidad política -desde luego, producto de la época- para creer que como mejor se desarrollaría el país sería bajo la protección de los Estados Unidos (V. X, p. 318). De la inclinación de Cáceres hacia la potencia del norte es en parte la Convención del 1907 que comprometió las finanzas y las aduanas del país por décadas, continuando una historia de empréstitos onerosos que venían desde el gobierno de Buenaventura Báez en 1868.

La deuda de la República Dominicana con Estados Unidos era en sí una pérdida de la soberanía nacional a la que solo le faltaba el control directo de los estadounidenses del aparato del Estado Dominicano. La Convención sentó las bases de la invasión de Estados Unidos en el 1916. Se puede establecer una línea de causalidades de ambos hechos hasta la toma del poder por Rafael Leonidas Trujillo Molina en 1930.

El gobierno de Cáceres enfrentó más y más problemas políticos en la medida que buscaba prolongarse en el poder. Ejecutó una reforma constitucional en 1908 que extendía el periodo presidencial a seis años y convocó elecciones bajo esa nueva constitución. Cáceres ganó las elecciones con el 96% de los colegios electorales, dejando a Horacio Vásquez y a Juan Isidiro Jimenes Pereyra con resultados pírricos. 20 años después su primo se valdría de esa Constitución para extender ilegalmente su mandato.

Los jóvenes horacistas incrementaron su oposición al gobierno de Cáceres hasta que consiguieron que el mismo Horacio Vásquez manifestara públicamente ser opositor al gobierno de su primo. El blanco de las críticas de horacistas, jimenistas y lilisistas eran las decisiones que tomaba Federico Velásquez Hernández, el Ministro de Hacienda y Comercio, que lucía como el poder detrás del trono.

Velásquez Hernández fue una figura curiosa en la política dominicana de inicios del siglo XX. Su vocación era la docencia, se había formado en la escuela Normal fundada por Eugenio María de Hostos. Por oponerse a Lilís tuvo que marchar al exilio. Su paso a la vida política fue por su vinculación con Cáceres y Vásquez. Morales Languasco lo nombró Secretario de Estado de Hacienda y Comercio por su capacidad y luego siguió con Mon Cáceres. Impulsó la Convención con Estados Unidos y diseñó un plan de ajustes con la deuda interna.

Su gestión le granjeó muchos enemigos entre aliados del horacismo que vieron mermados sus ingresos desde el gobierno y por el pueblo en general por iniciativas fiscales que incrementaban los precios de productos de primera necesidad. Velásquez Hernández lucía como el blanco de los ataques contra el gobierno Cáceres, y sin dejar de serlo, realmente la hostilidad de los horacistas era la pretensión de Mon de competir con Vásquez como jefe de la facción horacista mediante la prolongación de su mandato.

La naturaleza opresiva del gobierno de Cáceres fue de tal magnitud que condujo a su asesinato el 19 de noviembre del 1911 por jóvenes que, supuestamente, querían secuestrarlo para obligarlo a formar un gabinete con los seguidores de Horacio Vásquez y excluir a Velásquez Hernández. Muerto Cáceres nuevamente el caos se incrementó a niveles superiores.

La respuesta de la familia Bosch Gaviño frente al desorden social que aumentaba, meses antes del asesinato del presidente Cáceres, fue cruzar la frontera y establecerse en Cabo Haitiano. Desde su nacimiento, con menos de dos años, Juan Bosch era perseguido por los hechos políticos que afectaron profundamente al país durante todo el siglo XX. Duraron en Haití casi cinco años y regresaron a La Vega en agosto del 1915, un mes después de la invasión de los marines norteamericanos a la nación vecina.

No sospechaban las familias Bosch y Gaviño que al año siguiente (1916) Estados Unidos también invadirían a la República Dominicana. Ramón Colombo logra extraer de la memoria de Bosch en su senectud un hecho muy tierno de su infancia al moverse la familia a Haití. En mi recuerdo más remoto de la infancia: un bote navegando, un sombrerito rojo que cae al agua y se mueve, alejándose del bote, un marinero que trata de engancharlo con el remo, y yo —que lo recuerdo todavía como si lo hubiera estado gritando otra persona— ‘¡Ay, mi chomberito, mamá, mi chomberito!’…»

Si por padre era catalán, por madre era gallego, ya que su abuelo materno, Juan Gaviño Rodríguez, del cual Bosch recibió su nombre, había migrado de su lar nativo a Puerto Rico, en ese entonces dominio español, y en Borinquen tuvo dos hijas, Ángela era la segunda. Pepe y Ángela se unieron en matrimonio el 8 de noviembre del 1906 en La Vega.

La mejor biografía de la familia Bosch Gaviño hasta el momento la escribió Evelyn Marte Rodríguez y siempre la consulto a ella por el rigor documental de su trabajo genealógico. José Andrés nació el 30 de noviembre del 1907 y Juan Emilio el 30 de junio de 1909. Ángela Bosch Gaviño, la tercera, nació el 17 de agosto de 1911 en Cabo Haitiano. La niñez y adolescencia de Juan Bosch transcurrieron en Haití y bajo la dictadura militar de los Estados Unidos (1916 al 1924).

David Álvarez Martín

Filósofo

Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Especialista en filosofía política, ética y filosofía latinoamericana.

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