El oficio de pensar. Diálogos filosóficos es una obra ambiciosa, profunda y singular dentro del panorama filosófico iberoamericano contemporáneo. Publicada en dos tomos por el Archivo General de la Nación de la República Dominicana (AGN), esta serie de diálogos representa casi una década de trabajo del filósofo dominicano Andrés Merejo Checo, profesor, investigador y una de las voces más respetadas del pensamiento crítico en lengua española contemporánea.

El libro reúne un conjunto de diálogos filosóficos con 42 pensadores dominicanos, latinoamericanos y europeos, originalmente publicados en la prensa digital Acento. A través de ellos, Merejo traza una verdadera cartografía del pensamiento contemporáneo, dialogando con interlocutores diversos y abordando cuestiones cruciales que definen nuestro tiempo histórico: desde la ética y la política hasta los impactos culturales del mundo digital y la inteligencia artificial.

Pese a su formato de entrevistas, esta obra es mucho más que una simple recopilación de conversaciones. El título —El oficio de pensar— funciona como una declaración de principios: la filosofía no es un pasatiempo ni un ejercicio aislado, sino un verdadero oficio que requiere disciplina, apertura, responsabilidad y diálogo constante.

La elección del diálogo como forma literaria y filosófica no es accidental. Desde Sócrates hasta la hermenéutica contemporánea, la tradición filosófica ha considerado el diálogo como una forma privilegiada para articular el pensamiento crítico. En esta obra, Merejo recupera y actualiza esa tradición clásica, al construir cada conversación como un espacio hermenéutico donde no solo se expone teoría, sino donde el pensamiento se pone a prueba, se confronta y se transforma.

En las páginas de estos tomos, el diálogo no se limita solo a una interacción superficial entre entrevistador y entrevistado. Por el contrario, se trata de un tejido complejo de ideas, donde las voces —la de Merejo y la de cada interlocutor— se entrelazan con otras obras filosóficas, corrientes y tradiciones diversas. Cada conversación es, por tanto, un acto de interpretación compartida que abre puertas hacia otros textos, épocas y geografías del pensamiento. En este sentido, el enfoque planteado por Merejo permite una filosofía viva y en movimiento, en la que las ideas se construyen más que se declaran. También celebra la pluralidad de voces, mostrando que el pensamiento no es monolítico sino multilateral. Y sugiere que la filosofía es, ante todo, un acto relacional: pensar con otros es una forma de pensar más rica, más abierta y más crítica.

Para la filosofía dominicana y latinoamericana, esta obra representa un hito: coloca la filosofía local en diálogo con el pensamiento global, sin perder su voz propia.

Andrés Merejo Checo es un filósofo con una trayectoria sólida en varias áreas —incluyendo filosofía de la tecnología, pensamiento complejo y teoría social—, campos que influyen de manera consistente en la orientación temática del libro. Es profesor universitario en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), miembro de la Academia de Ciencias de la República Dominicana y figura activa en asociaciones filosóficas internacionales. Antes del oficio de pensar, Merejo ya había construido una obra vasta que abarca cuentos, ensayos y textos filosóficos sobre tecnología, cibermundo, sociedad y cultura. Esta obra, en cierto modo, es una síntesis de sus preocupaciones intelectuales: no solo se detiene en los contenidos específicos de cada conversación, sino que también reflexiona sobre la condición humana en tiempos marcados por la aceleración tecnológica, la información abundante y la complejidad social creciente. La posición de Merejo como pensador es múltiple: no se reduce a un académico aislado, sino que se inserta en el diálogo global del pensamiento contemporáneo, con especial énfasis en el contexto latinoamericano y caribeño. Esta doble perspectiva —un pensamiento global con raíces locales— es una de las fuerzas más valiosas de este libro.

Entrando en el contenido de El oficio de pensar, los dos tomos que componen la obra se centran en el diálogo en torno a temas que constituyen los grandes desafíos del presente, empezando por el propio significado y la repercusión de la historia de la filosofía occidental, desde Grecia hasta la actualidad. En este sentido, aunque el libro reúne diálogos con pensadores actuales, muchos de ellos articulan o se inspiran en las grandes figuras del pasado. Según los testimonios del autor en presentaciones públicas, el libro recorre elementos del pensamiento de Sócrates, Platón, Aristóteles, Heráclito, Epicuro, Séneca, Kant, Nietzsche y Heidegger, entre otros. Esta referencia transversal —del pensamiento antiguo al contemporáneo— otorga a los diálogos una profundidad temporal que enriquece la lectura. En segundo lugar, la obra aborda temas éticos y políticos de alta relevancia para el siglo XXI: la crisis de la democracia, la genealogía del poder, la justicia social y la búsqueda de la vida buena frente a las tensiones del mundo moderno y posmoderno. En tercer lugar, la obra aborda la actualidad relativa a la ciencia, la tecnología y la cultura digital actuales. El libro dedica, en efecto, amplios pasajes al análisis filosófico de la tecnología, la inteligencia artificial, la cibernética y otros fenómenos derivados del desarrollo científico y tecnológico, examinando cómo estas transformaciones afectan la vida humana, la identidad, la experiencia y las instituciones sociales. Y finalmente, a lo largo de los dos gruesos tomos se presta especial atención a la crisis ecológica y antropológica en los inicios del nuevo milenio. Los diálogos discuten la crisis ecológica, la relación ciencia–vida humana y la aceleración social, planteando preguntas que invitan al lector a reconsiderar su propia relación con el mundo natural y social.

Las aportaciones conceptuales y filosóficas de la obra de Merejo se dejan ver, por otro lado, en numerosos ámbitos. Una de las aportaciones más destacadas de la obra es su insistencia en entender la filosofía no como un saber abstracto, sino como una práctica —o oficio— que exige compromiso, reflexión y crítica constante. En un mundo dominado por la inmediatez de la información y la superficialidad discursiva, Merejo reivindica la filosofía como una disciplina que cultiva la lucidez y la responsabilidad intelectual. Este enfoque convierte la lectura del libro en una invitación: el lector no es solo un receptor de conceptos, sino un coparticipante en el acto de pensar. La filosofía, entonces, es acción y cuidado del pensamiento, no solo contemplación teórica. Por otro lado, el libro es, en muchos sentidos, una polifonía filosófica. Reúne voces de distintas generaciones, tradiciones y contextos geográficos —desde República Dominicana hasta España y otros países iberoamericanos— ofreciéndose como un espacio de convergencia para la filosofía en lengua española. Este gesto es significativo: rompe con la tendencia de centrar el pensamiento en tradiciones particulares y coloca la filosofía dominicana en diálogo con corrientes globales sin diluir su especificidad cultural. Así, la obra construye puentes entre horizontes diversos, legitimando la producción filosófica en regiones históricamente marginadas del canon dominante. Otra cualidad notable de la obra es la intertextualidad: cada diálogo abre resonancias con textos clásicos, perspectivas contemporáneas y tradiciones filosóficas diversas. Esta red de referencias convierte cada conversación en una puerta hacia otros mundos conceptuales, invitando al lector a seguir explorando, cuestionando, contrastando y ampliando su comprensión. Y finalmente, la obra de Merejo es también un espejo crítico de nuestra realidad. A través de los diálogos se reflexiona sobre la crisis de las democracias, la proliferación de tecnologías que redefinen el espacio público y privado, los efectos socio-culturales de la globalización, la emergencia ambiental, las pandemias y los nuevos modos de subjetividad que surgen en contextos de incertidumbre. Lejos de ofrecer respuestas simplistas, la obra propone que el pensamiento filosófico es, en sí mismo, una herramienta para enfrentar la complejidad, un modo de articular preguntas significativas frente a la confusión y el ruido informativo.

Por todas estas razones, el impacto cultural y académico ha sido muy notable, en primer lugar, para la comunidad filosófica y académica dominicana. En efecto, el oficio de pensar ha sido presentado como un aporte fundamental para la filosofía dominicana y la reflexión crítica en el espacio iberoamericano. Al responder a problemáticas contemporáneas sin renunciar a la riqueza de la tradición filosófica, la obra ha sido vista como un puente que une el pasado y el presente del pensamiento. Además, la publicación a través del Archivo General de la Nación no es un hecho menor: esta institución, tradicionalmente asociada a la preservación documental, con esta obra se abre al pensamiento vivo y al debate contemporáneo, reconociendo la filosofía como parte esencial del patrimonio intelectual y cultural de la nación.  A esto se suma el hecho de que, aunque se trata de diálogos con un tono riguroso, la obra mantiene un nivel de accesibilidad que la hace valiosa no solo para especialistas, sino también para estudiantes, profesores y lectores interesados en filosofía, ciencia, tecnología, ética y cultura contemporánea. La mezcla entre rigor intelectual y estilos conversacionales invita a lectores de distintos niveles a involucrarse en la experiencia filosófica. Cabría añadir que la publicación de estas conversaciones, muchas de las cuales se remontan a casi una década de trabajo, constituye también una forma de preservar la memoria intelectual de nuestro tiempo. En un mundo que olvida con rapidez, archivar el pensamiento vivo de filósofos contemporáneos es una tarea de gran valor epistemológico y cultural.

Cabría concluir que la obra de Andrés Merejo El oficio de pensar. Diálogos filosóficos es, ante todo, una obra profundamente generosa. No es un texto dogmático ni una obra que imponga verdades. Es, más bien, una invitación a pensar: no qué pensar, sino cómo pensar. Es un llamado a mantener viva la conversación filosófica, a defender la complejidad frente a la superficialidad, la reflexión frente a la inmediatez, la responsabilidad frente al ruido informativo. En un mundo en el que la filosofía parece muchas veces relegada a la academia o al discurso especializado, Merejo nos recuerda que pensar es un oficio —un oficio tan necesario como exigente. Esta obra nos propone que pensar no es solo cuestionar, sino también escuchar, dialogar, interpretar y construir sentido con otros. Leer estos diálogos es entrar en una conversación infinita que nos acompaña más allá de las páginas. Para la filosofía dominicana y latinoamericana, esta obra representa un hito: coloca la filosofía local en diálogo con el pensamiento global, sin perder su voz propia. Para cualquier lector interesado en los grandes temas de nuestro tiempo, se convierte en una referencia esencial, una brújula para orientarse en las incertidumbres contemporáneas y una invitación permanente a no renunciar a la lucidez del pensamiento.