El día que empezó la guerra de 1965 era un sábado, 24 de abril, como a las 12 del día. El doctor José Francisco Peña Gómez, en Tribuna Democrática, puso primero La Marsellesa, el himno de  Francia, lo dejó correr un par de minutos y luego anunció que el régimen, encabezado por Donald Read Cabral, del Triunvirato había sido derrocado.

Yo vivía en la calle 25 del de Gualey y recuerdo perfectamente la alegría de todos los pobladores del barrio, que eran simpatizantes de Juan Bosch. Se proclamó en ese momento la consigna de "vuelta a la constitucionalidad sin elecciones", y Juan Bosch estaba viviendo en Puerto Rico.

Todo el mundo entendía que Juan Bosch regresaría inmediatamente a asumir el poder, y la algarabía popular llegó a decir que Juan Bosch ya estaba en el aeropuerto.

Mi padre trabajaba en el Central Río Haina, donde regía el sistema de 44  por 48 horas semanales, así que los sábados solo se trabajaban 4 horas y despachaban a las 12 del día. De manera que cuando mi papá, perredeísta desde que llegó Juan Bosch al país en 1961, llegó a la casa eufórico. Me dijo que fuera a la pulpería de Lanto Pichardo, un paisano de Ojo de Agua de Salcedo, un campo colindante al nuestro que se llama Loma Azul, y que había sido perseguido por la tiranía trujillista, al punto de haber estado preso en la cárcel de La Cuarenta; era amigo de mis padres. Nosotros acostumbrábamos a tomar la comida a crédito y a pagar quincenalmente. Papá me dijo: "Búscame una botella de ron  “cara de gato”, fiada, es decir a crédito, donde Lanto Pichardo, que esa la va a pagar Juan Bosch." Por supuesto, algún tiempo después la tuvo que pagar mi papá.

Los muchachos del barrio iniciaron el levantamiento popular; había confusión. Los guardias, los militares partidarios del régimen derrocado, estaban en el centro de enseñanza de las Fuerzas Armadas, del Ejército y la Aviación, que se encontraban en la base de San Isidro, Santo Domingo Este, mientras que los militares constitucionalistas estaban dispersos y fueron bombardeados en el que era, en ese entonces, el Campamento 16 de Agosto.

El campamento era sede de la comandancia de las Fuerzas Armadas, estaba ubicado en lo que hoy es el campus I de la Universidad Pedro Henríquez Ureña (UNPHU). La Fuerza Aérea bombardeó ese campamento, de manera que la mayoría de los militares que estaban con la Constitución se dispersaron. El mando de esa revolución estaba en Puerto Rico junto a Juan Bosch.

Cuando, en el orden sucesoral, el gobierno constitucional fue asumido por el Dr. Rafael Molina Ureña, quien era presidente de la Cámara de Diputados, y ante la ausencia del presidente del Senado y por haber sido destituido el vicepresidente Juan Bosch, le tocó a Molina Ureña asumir la presidencia. Pero solo duró un día en el Palacio, porque la aviación, que controlaba Wessin y Wessin, bombardeó el Palacio y hubo que abandonarlo. En cambio, Caamaño reorganizó a los militares constitucionalistas y, junto al pueblo, fueron al puente Duarte, donde libraron una gran batalla. Esa batalla fue una batalla épica: murieron más de 2,000 soldados del bando de Wessin y Wessin, y prácticamente la guerra ya la habían ganado los constitucionalistas.

Fue entonces cuando el embajador norteamericano, que estaba fuera del país, convocó una reunión en la embajada y no dejaron hablar a Caamaño. Caamaño pidió la palabra varias veces y el embajador se la negó; entonces Caamaño salió de ahí a organizar la batalla del puente. Unos se asilaron, otros fueron al puente a pelear y, al final, el periodista Luis Reyes Acosta, quien fue  asesinado posteriormente, junto a Yolanda Guzmán y nueve constitucionalistas más, el día de la Operación Limpieza. El Listín Diario no publicó la crónica de la guerra del puente; en ese sentido, no se cuenta con un documento o reportaje periodístico de lo que ocurrió en el puente Duarte.

Claudio Caamaño, quien fue fundador del PRM, escribió un trabajo donde narra cómo fue esa batalla.

Sin embargo, el día 28 de abril de 1965 el país sufrió la segunda invasión militar norteamericana, disfrazada de Fuerza Interamericana de Paz, y el bando constitucionalista quedó del lado de Ciudad Nueva. Los muchachos de los barrios quedaron en la parte norte de la capital, fuera del cordón de seguridad que trazaron las tropas norteamericanas, y los de Wessin quedaron en San Isidro. Un día los norteamericanos cruzaron en helicóptero y, con protección de tanques de guerra, trasladaron a los militares de Wessin. Se libró la gran batalla del 19 de junio, donde murió el coronel Fernández Domínguez, así como el jefe civil de los comandos del 14 de Junio, Juan Miguel Román; Euclides Morillo; y otros militares, incluido el italiano Ilio Capozzi. A partir de ese momento la guerra entró en un estado estacionario hasta que se produjo el armisticio el 4 de septiembre, mediante el cual se decidió nombrar presidente provisional al doctor Héctor García Godoy, quien organizó las elecciones de junio de 1966.

Pero la guerra de abril de 1965 se libró básicamente en los barrios de la zona norte de la capital, en la margen occidental del río Ozama. Ahí se escribieron las páginas gloriosas sobre las cuales Peña Gómez después escribió un poema épico: "Lloran las viejas campanas de los templos coloniales, y las madres quisqueyanas vierten de llanto, caudales." Esa, y otra canción de la Guerra Civil española a la que le pusieron letra dominicana, fueron los himnos que animaron a los combatientes constitucionalistas que defendieron al país en un momento en que la patria vio en peligro su soberanía y su independencia.

Yo tenía 11 años, vivía en Gualey y fui un observador pasivo de todo lo que fue esa guerra, cuya consigna era la vuelta a la constitucionalidad del gobierno de Juan Bosch, sin elecciones.

Rafael Santos Badía

Ministro Educación Superior

Ministro de Mescyt Político, abogado y maestro. Licenciado en Derecho. Maestrías en Diplomacia y Derecho Internacional y Derecho Administrativo. Especialista Economía Política y Derecho Laboral y Sindical. Experiencia y conocimientos sobre el sector sindical, el tripartismo y el sistema político, le han permitido participar activamente en la formulación de políticas educativas y laborales de la República Dominicana

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