La descolonización se ha convertido en una de las categorías más influyentes del pensamiento contemporáneo, ya que permite cuestionar la hegemonía histórica del pensamiento occidental y reivindicar las tradiciones marginadas por la modernidad. En América Latina, la obra de Enrique Dussel es una de las expresiones más sólidas de esta crítica. Su pensamiento ha permitido revisar las relaciones entre poder, conocimiento, historia e identidad y poner en cuestión la pretensión de universalidad de una racionalidad construida desde Europa.

No obstante, queda una pregunta en el aire: ¿es posible la descolonización del ser humano? Esta cuestión no pretende negar la importancia de la filosofía de Dussel ni desconocer la necesidad de superar el eurocentrismo. El problema radica en si realmente existe un ser originario que pueda recuperarse tras eliminar las influencias históricas consideradas externas. ¿Es posible regresar a una identidad cultural incontaminada?

La historia humana parece ofrecer una respuesta diferente. Desde sus orígenes, los pueblos han estado en permanente movimiento, intercambio y transformación. Las migraciones, las conquistas, los conflictos, las apropiaciones, las resistencias y los mestizajes han configurado las culturas. Ninguna comunidad humana se ha desarrollado completamente aislada de las demás. Las lenguas, los mitos, las creencias, las instituciones y las formas de entender el mundo han surgido, en gran medida, del encuentro entre distintas experiencias históricas.

Enrique Dussel ha demostrado en profundidad cómo la modernidad europea construyó una idea de universalidad que terminó por subordinar otras formas de conocimiento y existencia. Obras como El encubrimiento del otro (1994), Política de la liberación (2007), 16 tesis de economía política (2014) y Filosofías del Sur (2015) constituyen una crítica esencial a dicha estructura de dominación. Su aportación consiste en recordar que ninguna tradición tiene el monopolio del conocimiento y que la historia debe pensarse también desde la perspectiva de los pueblos que fueron colocados en la periferia.

Ahora bien, cuando la descolonización se convierte en una explicación de la constitución misma del ser, surge una dificultad filosófica. Si el ser humano es el resultado de múltiples relaciones históricas, ¿qué significaría exactamente descolonizarlo? ¿Podría separarse de las tradiciones que lo han formado? ¿Podríamos distinguir con absoluta precisión qué pertenece a una cultura originaria y qué se ha incorporado posteriormente?

Incluso el propio pensamiento de Dussel permite observar la complejidad de este problema. En Humanismo helénico y humanismo semita, el filósofo muestra cómo distintas matrices culturales participaron en la formación de determinadas concepciones del ser humano. Esta convergencia revela que las identidades históricas difícilmente pueden explicarse desde una sola raíz. El ser humano no es exclusivamente europeo, indígena, africano, asiático o semita. Su historia es, más bien, una síntesis siempre inacabada de múltiples experiencias.

Aristóteles comprendió que el ser humano solo puede realizarse plenamente en comunidad. Esta dimensión social nos permite entender que la identidad no es una realidad aislada, sino una construcción que se desarrolla en relación con los demás. Cada lengua aprendida, cada mito heredado, cada sistema de valores y cada experiencia histórica deja una huella en la forma en que los pueblos se conciben a sí mismos.

En esta misma línea, Ernesto Mayz Vallenilla afirma que «somos un no-ser siempre todavía» (Vallenilla, 1979). Esta expresión resulta especialmente significativa porque presenta al ser como una realidad abierta y en permanente desarrollo. Si el ser humano nunca está completamente terminado, difícilmente se puede hablar de un origen cultural absolutamente cerrado al que sea posible regresar. Somos, en cambio, seres que se constituyen continuamente mediante la memoria, el lenguaje, la experiencia y la relación.

Edickson Minaya, al reflexionar sobre la dimensión simbólica de lo humano, sostiene que es necesario mantener la dialéctica entre naturaleza y cultura como elementos implicados en la configuración de la existencia (Minaya, 2023, p. 279). Esta perspectiva permite comprender que la identidad no se construye mediante la eliminación de sus componentes, sino mediante la interacción y la resignificación de lo recibido.

Por tanto, la tarea filosófica no debería consistir en descolonizar el ser, como si existiera una esencia pura que pudiera recuperarse tras eliminar sus influencias históricas. La verdadera tarea consiste en comprender de manera crítica la red de relaciones que han dado lugar a nuestra humanidad. Descolonizar el pensamiento puede significar cuestionar las jerarquías impuestas y dar voz a otros colectivos, pero descolonizar el ser, entendido como una depuración de sus herencias históricas, podría conducir a una contradicción, ya que se estaría intentando separar aquello que constituye nuestra identidad.

La humanidad nunca ha sido una realidad completamente pura ni aislada. Siempre ha sido, desde sus comienzos, una trama de encuentros. Por ese motivo, en lugar de pensar en una descolonización del ser, quizá sea necesario considerar una filosofía de la convergencia cultural: una perspectiva capaz de reconocer la pluralidad de las tradiciones sin convertirlas en compartimentos estancos. El ser humano no se constituye mediante la exclusión de sus herencias, sino mediante la capacidad de integrarlas, transformarlas y otorgarles nuevos significados.

La identidad no es lo que permanece intacto detrás de la historia. También es la historia misma: sus encuentros, sus conflictos, sus pérdidas, sus apropiaciones y sus transformaciones. El desafío no consiste, por tanto, en regresar a un origen imposible, sino en aprender a comprender de manera crítica todo aquello que nos ha constituido.

Referencias directas

Minaya, E. (2023). Simbolismo e Implicación. Contribuciones a la hermenéutica simbólica de Andrés Ortiz-Osés. (Primera ed.). Aula de humanidades.

Vallenilla, E. M. (1979). El Problema de América. UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000065544

Referencias analizadas

Dussel, E. (1994). 1492: El encubrimiento del otro. Hacia el origen del mito de la modernidad. Plural Editores.

Dussel, E. (2007). Política de la liberación: Historia mundial y crítica (Vol. 1). Editorial Trotta.

Dussel, E. (2014). 16 tesis de economía política: Interpretación filosófica. Siglo XXI Editores.

Dussel, E. (2015). Filosofías del Sur: Descolonización y transmodernidad. Akal.

Dussel, E. (1975). Humanismo helénico. Editorial Universitaria.

Dussel, E. (1969). El humanismo semita. Editorial Universitaria.

¿Puede descolonizarse el ser humano?
¿Puede descolonizarse el ser humano?
¿Puede descolonizarse el ser humano?

Pedro Alexander Cruz

Pedro Alexander Cruz es escritor e investigador en filosofía y teología. Es autor de La utopía filosófica como faro de la justicia, El hombre y su profunda agonía por el saber, La maravillosa significancia inicial del libro de Lucas, Manual práctico de introducción a la lógica formal (Epítome), La filosofía y la construcción del ser, Manual de filosofía para niños, Política y Ciudadanía: Intención de transformación, Contra la filosofía I y Contra la filosofía II. Actualmente cursa la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y realizó estudios en Teología en el Seminario Bíblico de la Gracia. Ha completado diversos programas de formación, entre ellos los diplomados en Investigación Cualitativa, Investigación Cuantitativa, Neuroética e Inteligencia Artificial Aplicada a la Investigación, así como los cursos de Asesoría de Tesis de Postgrado, Python Básico para Investigación, Tutor Virtual, Realidad Virtual, Realidad Aumentada y Metaverso aplicados a la Educación e Investigación, y Redacción Académica y Científica, todos impartidos por la Vicerrectoría de Investigación y Posgrado de la UASD. Además, realizó el curso Metodología e Investigación Aplicada a las Ciencias Sociales en UTESA (Gaspar Hernández), el curso Fundamentos de Inteligencia Artificial para Docentes en el IBEC, el taller Effect: Educación en Ciudadanía Global y Competencias Globales de la AFP, el programa ProÉtica (Programa Nacional para la Promoción de la Ética) y obtuvo el Certificado en Comprensión Lectora impartido por Santillana.

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