Según la Criminología, “la predicción es la acción y efecto de anticipar un evento futuro antes de que este ocurra”. Como se sabe, los procesos predictivos se fundamentan en el análisis de los datos históricos, los patrones conductuales, el conocimiento y las deducciones lógicas de los hechos ya ocurridos.
Por su parte, “la Teoría de las ventanas rotas” de James Q. Wilson y George L. Kelling dada a conocer en el año 1982 refiere que, el mantenimiento limpio de los entornos urbanos y peri-urbanos, es una estrategia efectiva para disminuir el vandalismo, los hechos violentos y reducir las tasas de criminalidad.
En tal sentido, los autores de la “Teoría de las ventanas rotas” refieren que, una buena estrategia para prevenir y enfrentar los actos violentos y criminales consiste en, “arreglar y/o enfrentar los problemas sociales y comunitarios cuando estos aún son pequeños”.
De su lado, “la política de tolerancia cero con la delincuencia y la criminalidad que implementó Rudolph William Louis Giuliani en la ciudad de New York”, estuvo acompañada de un conjunto de reformas políticas, sociales, comunitarias, educativas y de gestión pública y policial, las cuales fueron concebidas, discutidas, consensuadas, aprobadas y puestas en marcha bajo la supervisión de un equipo de especialistas en la conducta humana, la sociología, la educación, el derecho y la economía que no eran policías.
Además, Giuliani hizo que la policía de New York fuera más predictiva, preventiva, estratégica y estricta en las calles, a través del uso de medidas no reactivas que contaron con el apoyo de empresarios, comerciantes, las iglesias de todas las denominaciones, periodistas, dueños de los medios de comunicación impresos y digitales, así como con el apoyo de los grupos sociales y comunitarios de dicha ciudad.
Los datos revisados y analizados por nosotros nos indican que, los resultados de las estrategias implementadas por Giuliani y algunos de sus antecesores, contribuyeron a que las tasas de los actos violentos y los crímenes menores y mayores en de New York, se redujeran en un período de 10 años.
En el caso de la República Dominicana, los hechos nos confirman que, las políticas públicas diseñas e implementadas por todos los Gobiernos desde el año 1996 y hasta la fecha para enfrentar los actos violentos y criminales, han sido erráticas en su diseño, sus estrategias, su implementación, acompañamiento y supervisión.
Por su parte, la Psicología Social sabe que, el ambiente de presión social y grupal al que están expuestos la mayoría de los jóvenes y muchos adultos, los induce a seguir falsos valores, hábitos y modelos conductuales que promueven el hedonismo y las soluciones fáciles y rápidas a los problemas del desempleo, la pobreza, la desigualdad y la inequidad social en la viven la mayoría de éstos.
Además, la Sociología y la Psicología Social saben que, “las letras de la música de calle” que escuchan los jóvenes, los induce y/o los incita al consumir alcohol, tabaco, energizantes, drogas ilícitas y al sexo promiscuo, así como a llevar una vida fácil y no querer estudiar y a trabajar, sino a que se dediquen al disfrute de la vida, sin importar las consecuencias de sus prácticas.
Como se puede observar, prevenir los actos violentos y criminales en nuestro país, requiere se identifiquen los estresores familiares, sociales, económicos, ambientales, culturales y comunitarios que inciden en las conductas violentas de los jóvenes y los adultos en sus respectivos contextos y/o entornos donde éstos residen.
Desde nuestro punto de vista, las políticas públicas, los programas, los proyectos y las iniciativas dirigidas a atacar las causas-raíz que provocan los actos violentos y criminales en nuestro país, deben ser revisadas e, incluir entre otros, el diseño e implementación de un modelo de formación técnico-profesional que sea creativo e innovador en todo lo ancho y largo de la República Dominicana.
En tal sentido, el modelo de educación técnico profesional dirigido a reducir los actos violentos y criminales en nuestro país, debe motivar a los jóvenes para que éstos aprendan “ebanistería, plomería, diseño gráfico, publicidad, carpintería, mecánica automotriz, desabolladora y pintura, establecimiento de salones de bellezas y manicure, decoración de interiores, extensión y embellecimientos de uñas, cortes y secado de pelos, maquillajes y decoración.
También, el diseño de páginas web, el fomento de las artes, la actuación o teatro, música, gastronomía, el oficio de bartender, el cuidado de las personas envejecientes y enfermería, entre otros estudios técnico-vocacionales que les permita a los jóvenes emprender modelos de negocios y de comercios sostenibles en el tiempo.
Asimismo, la formación técnico-profesional dirigidas a los jóvenes debe ir acompañada de la asesoría post-entrenamiento, el microfinanciamiento y el acompañamiento técnico para que éstos aprendan a elaborar un Plan de Negocios que sea financiable por las instituciones que apoyan las micro y las pequeñas empresas en nuestro país.
Finalmente, nosotros consideramos que, el Gobierno Dominicano debe repensar el modelo de educación técnico-vocacional que se creó en nuestro país el 16 de agosto del año 1980, si realmente desea prevenir y atacar las causas-raíz que generan pobreza, exclusión social, inequidad y actos violentos y criminales en la RD.
“La educación es la vacuna contra la violencia”. Edward James Olmos.
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