Este artículo, de la autoría de este humilde servidor, fue publicado por este prestigioso medio de comunicación hace mas o menos ocho años, pero dada la importancia de su contenido y porque aún se mantiene vigente, lo he querido retomar de nuevo, aprovechando el inicio del año escolar en nuestro país y porque las falencias y deficiencias de muestro sistema escolar, aún se mantienen.
Con gran pesar he observado que en los últimos años, varias asignaturas, técnicas y métodos gramaticales de nuestro sistema educativo, que en el pasado aportaron excelentes resultados a la enseñanza pública y privada, han sido eliminados del currículo escolar.
Lo más grave y lamentable ha sido la eliminación del currículo escolar o la asignatura “Moral y Cívica”, una nefasta decisión que ha contribuido, en gran medida a la gran inversión de valores morales, familiares, humanos, espirituales y de principios éticos que hoy se observan en nuestra sociedad.
Desde que la misma fue eliminada, ha aumentado el irrespeto a las leyes y a la Constitución de la República; a la protección y cuidado del patrimonio público; a los valores y símbolos patrios, al medio ambiente y a los recursos naturales; a la aplicación de una justicia correcta; han aumentado los crímenes y los feminicidios, los actos de corrupción pública y privada, en fin, a la delincuencia en sentido general.
También se han dejado de impartir la lectura comprensiva, la lectura y la expresión oral; la narrativa, la caligrafía, entre otras, como una forma de a aprender a retener lo escuchado y a adquirir una buena dicción y ortografía, lo cual queda reflejado en el bajo nivel formativo de una gran parte de nuestros niños, jóvenes y adolescentes, los cuales se comunican entre sí a través de las redes sociales (WhatsApp, Twitter, Instagram, Facebook, etc.), transmitiendo sus ideas tal como las expresan en su lenguaje verbal habitual, con lo cual contribuyen a cualquierizar y a disminuir el lenguaje escrito.
La mayoría de nuestros estudiantes no pueden interpretar el contenido de un simple texto, porque no dominan la técnica de la lectura comprensiva. Estas técnicas educativas deben ser retomadas urgentemente por nuestro sistema educativo y cultivadas y dominadas por nuestros estudiantes, pues son indispensables para su buen desarrollo profesional e intelectual.
Parte de estas técnicas las aprendimos en los primeros cursos de la primaria, realizados en una pequeña y rudimentaria escuela de un campo de Santiago de los Caballeros; de piso de tierra, cubierta de madera de palmas y techada de canas. Allí me enseñaron, a cantar, además del Himno Nacional (12 estrofas), el de Duarte, Sánchez, Mella, el de la entrada a la escuela, el de las Madres, de la autoría de la insigne vegana, Trina de Moya, esposa de Horacio Vásquez, varias veces Presidente de la República y muchos más.
Ahora me entero de que los exámenes finales que se impartían a los estudiantes del 2do curso del bachillerato, equivalente al 8vo curso, serán también eliminados.
Lamentablemente, esto tiene mucho que ver con las bajas calificaciones obtenidas por nuestro país cuando el Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA), apéndice de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), realiza una prueba aleatoria para evaluar la formación de los alumnos en matemáticas, ciencias y lectura, cuando llegan al final de la etapa de la enseñanza obligatoria.
Con esto se confirma que la verdadera formación escolar, en sanos valores y principios morales, no solo se obtiene en escuelas y colegios con grandes edificaciones, sino, en aquellas que cuentan con buenos y verdaderos maestros, como los que tuvimos en nuestra infancia y también, en cada uno de nuestros hogares. Ojalá que los responsables de evaluar y velar por el fortalecimiento del sistema educativo de nuestro país, tomen conciencia de ello, pues gran parte de nuestros jóvenes estudiantes así lo demuestran en sus comportamientos y desenvolvimiento. Ojalá que estas humildes reflexiones no caigan en un terreno estéril.
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