Siendo la política económica, las diversas acciones, decisiones y formulaciones estratégicas, que ejecuta del gobierno, para influir y orientar la economía de un país y de forma particular en los niveles de crecimiento económico, garantizar mantener la estabilidad macroeconómica y desarrollo económico sostenible para contribuir a mejorar el bienestar general de la población.
Resulta entonces necesario que la intervención del gobierno, con sus acciones de política económica, debe responder a criterios que permitan, no solo garantizar estabilidad presente, que debe impactar para que dichas acciones permitan a futuro garantizar estabilidad económica desde el punto de vista fiscal, monetario, cambiario, de los bienes de los bienes y servicios y financiero hacia el futuro.
Cuando un gobierno las decisiones que toma en el presente solo es para resolver problemas del momento, para dar respuestas a déficit fiscal, inestabilidad de precios, tasas de interés altas, endeudamiento externo, estamos ante acciones coyunturalistas, que lo más que buscan es responder a emplazamientos que se le hacen desde la oposición política, organizaciones sociales o desde los medios de comunicación, estamos entonces en presencia de tomas de decisiones populistas que buscan acallar momentáneamente las voces que demandan una mejor conducción de la cosa pública.
Cuando se trata de promover una narrativa que busca aparentar que las acciones de política económica que se toman de forma coyuntural, benefician a la mayoría de la población y que solo afectan a un reducido segmento de la población, cuando es todo lo contrario.
Con las últimas propuestas de reforma fiscal planteadas por el gobierno y que en anterior articulo hemos descrito, bajo el argumento de la situación internacional coyuntural de la guerra en el medio oriente, pero que en el fondo busca recaudar fondos para enfrentar el déficit fiscal, por más de RD$50,000 millones , que no se ha generado en los últimos meses por el aumento de los precios de los derivados del petróleo, sino que es el resultado de una política de gasto público deliberada que ha privilegiado el gasto corriente y cuyo déficit en gran medida se busca cubrir con endeudamiento público, cuyo monto de intereses solo de enero a junio del presente año 2026 se han pagado RD$131,743.8 millones de pesos.
Pero lo más preocupante es que a pesar de la propuesta de reforma fiscal para incrementar ingresos públicos, el gobierno ha dejada de ejecutar de enero a junio del presente año RD$24,000 millones de pesos que estaban contemplados para obras de inversión pública en la ley del presupuesto nacional y por eso se evidencia la paralización de obras prioritarias en todo el territorio nacional y que del componente de gasto social también se ha dejada de invertir mas de RD$10,000 millones en acciones que de ejecutarse estarían beneficiando, sobre todo a hogares de los menores niveles de ingresos, a través de intervenciones en salud, educación, agua potable, saneamiento, entre otras.
Es que cuando no existen estrategias de políticas públicas, que puedan derivarse en acciones que se desarrollen con criterio de sostenibilidad, que no solo se realicen con una visión de corto plazo, sino que se ejecuten proyectando el impacto que estas pueden tener a mediano y largo plazo; entonces no es posible que puedan tener impacto para fines de que los recursos públicos invertidos, ya sea de los generados en las recaudaciones fiscales internas o a través de financiamiento externo, se proyecten en reproducción productiva con la inversión de dichos recursos.
Es por lo tanto fundamental que la política económica de un gobierno debe estar orientada en una estrategia que proyecte las acciones presentes buscando generar bienestar de las generaciones actuales, pero sin sacrificar las generaciones futuras con endeudamientos que ya de por si han sido comprometidos, pero que lo van a pagar con impuestos sin disfrute de los recursos anteriormente consumidos.
Esa práctica coyunturalista es un reflejo de la actual política económica que promueve y ejecuta el actual gobierno de Luis Abinader, la cual debe ser reorientada en post del desarrollo sostenible y mayor bienestar de la población.
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