Cuando se presentan situaciones que pueden provocar mucho temor, se insiste en que “no cunda el pánico”. Una de las razones es que cuando una multitud entra en pánico, las estampidas que se producen pueden ser tan peligrosas como el motivo que las provocó.
Cuando aprendemos a caminar, conducir, nadar, bucear, patinar o montar bicicleta, uno de los primeros aprendizajes requeridos es controlar el miedo.
En situaciones estresantes solemos actuar por instinto o reflejo, nuestro cerebro podría no producir una respuesta adecuada, sino que se produce una reacción. No es lo mismo cuando respondemos que cuando simplemente reaccionamos.
Lo que hablamos podría parecer de poca importancia, pero es capaz de salvarnos en algunas circunstancias difíciles que se nos presenten.
Daniel Kahneman, siendo psicólogo ganó el Premio Nobel de Economía al demostrar que la forma en que utilicemos nuestras facultades cognitivas determina la calidad de nuestras decisiones, lo que puede afectar nuestra productividad.
Kahneman estableció que tenemos dos sistemas de pensamiento, el rápido y el lento. Tal vez nos sintamos tentados a decir que el rápido siempre será preferible al lento, pero veremos la función de cada uno y la importancia que tiene entenderlo en la era digital.
El sistema 1 o pensamiento rápido: es automático, instintivo, reactivo, emocional, frecuente, bastante inconsciente, reflejo. Es indispensable para la vida cotidiana y de manera especial para enfrentar situaciones de peligro. Es más vulnerable a sesgos y errores. No requiere mucho esfuerzo cerebral.
El sistema 2 o pensamiento lento: es deliberativo, calculador, lógico, analítico, reflexivo, consciente y consume energía mental. Al requerir mayor esfuerzo cerebral, podría haber una pereza para desarrollar las capacidades cognitivas.
El estrés provoca en nosotros liberación de cortisol, que no favorece el desempeño de algunas áreas cerebrales como por ejemplo la corteza prefrontal. En un descontrol emocional intenso, pese a que somos animales racionales, podríamos comportarnos como irracionales.
Debemos recordar que el máximo recurso adaptativo que tenemos los humanos es la inteligencia, pero cuando no la usamos, nuestra conducta y limitaciones podrían ser similar a la de las bestias. Y el estrés excesivo tiene la posibilidad de provocar esos estados en nosotros.
De manera ideal, debemos utilizar el sistema de pensamientos rápidos para respuestas rápidas que nos saquen de peligros, pero una vez controlada la situación, debemos controlarnos a nosotros mismos, para poder desarrollar el potencial de nuestra consciencia en su máxima capacidad.
Se nos ha explicado hasta la saciedad que vivimos estresados, aunque no siempre lo reconozcamos y es importante que comprendamos que eso entorpece nuestro sistema 2 o lento de pensamientos.
Entre los factores que restan eficacia a nuestro sistema 2 de pensamientos, podemos señalar: cansancio, falta de sueño, estrés, exceso de trabajo y de responsabilidades.
Y entre las consecuencias: aumentan nuestras decisiones impulsivas (sin pensar), se incrementan los errores, aparecen sesgos cognitivos y dependencia mayor del sistema 1.
En algunas profesiones resulta especialmente importante la capacidad de poder activar el sistema 2 de pensamientos, como: pilotos, cirujanos, militares, jueces y gerentes. Son profesiones que manejan mucho estrés y se requiere mucho autodominio.
Ante los diferentes estímulos, primero intuimos y reaccionamos. Luego analizamos y somos capaces de dar una respuesta superior o de mayor eficacia. En ese momento inicial se libera una gran cantidad de cortisol, a nivel cerebral, predomina la estimulación al sistema límbico, especialmente de la amígdala.
Posteriormente, para poder utilizar las áreas cerebrales donde se manifiesta nuestra inteligencia superior, se requiere que nos calmemos o dicho de forma bioquímica, que desciendan esos niveles de cortisol.
La intuición suele ser extraordinariamente útil cuando se basa en una experiencia amplia y en un entorno predecible; pero puede ser profundamente engañosa cuando afronta problemas complejos o inciertos.
Estas teorías han tenido mucha repercusión a nivel de: economía conductual, psicología, medicina, cirugía, derecho, liderazgo, educación, marketing y política.
Conviene saber que nuestra primera tendencia suele ser dejarnos llevar por los impulsos. Una de las razones por las que, en ocasiones, una multitud lincha a un supuesto ladrón es el contagio de la ira y la violencia que se propagan dentro del grupo. En ocasiones podría descubrirse posteriormente que la persona linchada era, en realidad, inocente.
La forma más fácil de equivocarte es actuar sin pensar, creeyendo que estás actuando bien, simplemente por ver a los demás hacer lo mismo que tú.
Referencias:
Amy F. T. Arnsten Arnsten, A. F. T. (2009). Stress signalling pathways that impair prefrontal cortex structure and function. Nature Reviews Neuroscience, 10(6), 410–422. https://doi.org/10.1038/nrn2648
Daniel Kahneman Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Debate.
Robert M. Sapolsky Sapolsky, R. M. (2008). ¿Por qué las cebras no tienen úlcera? La guía del estrés (2.ª ed.). Alianza Editorial.
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