Nuestra identidad nacional como dominicanos surge de una conciencia colectiva construida a lo largo de generaciones. Esta conciencia colectiva es el resultado de la experiencia histórica compartida por nuestro pueblo bajo un mismo territorio, idioma, vida económica y expresión cultural.
Partiendo de esta identidad nacional, el pensamiento de Duarte y el movimiento trinitario constituyeron la primera expresión política organizada del pueblo dominicano. Su visión humanista, basada en la fe espiritual, la virtud cívica, la soberanía nacional y la unidad patriótica, dio forma al patriotismo dominicano como un proyecto republicano fundamentado en la justicia social, la democracia participativa y la independencia nacional. Por lo tanto, debemos entender el patriotismo dominicano como una tradición política viva, eternamente orientada a garantizar el derecho de nuestro pueblo a ser libre y dueño de su propio destino.
Siguiendo la ley dialéctica del desarrollo histórico, junto al surgimiento de las fuerzas patrióticas dominicanas, emergieron también sectores oligárquicos que promovieron distintas formas de dependencia, anexión y subordinación a potencias extranjeras. La lucha entre estas dos corrientes —la patriótica y la oligárquica— constituye el hilo conductor de nuestra historia nacional.

Esta lucha histórica entre patriotas y oligarcas ha sido protagonizada por distintas generaciones de líderes y movimientos que, a lo largo de nuestra historia, se han enfrentado para dirigir el destino de nuestra nación. Esta contradicción se ha manifestado bajo diversas formas: trinitarios contra hateros, restauradores contra anexionistas, campesinos contra fuerzas proimperialistas, demócratas contra el trujillismo y socialistas contra los neoliberales proyanquis. Aunque los actores y las circunstancias han cambiado con el tiempo, la esencia de esta confrontación sigue siendo la lucha de los patriotas por la justicia social y la soberanía frente a la oligarquía que favorece distintas formas de dependencia y dominación.
En la actualidad, la corriente dominante de la oligarquía neoliberal financiera está representada políticamente por el PLD, la FP y el PRM. Por el contrario, la tradición patriótica dominicana encuentra su mayor expresión en los movimientos populares de izquierda y socialistas.
En este contexto, podemos afirmar que el Partido Patria Para Todos y Todas (PPT) se presenta como una expresión consecuente de la tradición patriótica y del proyecto trinitario, tanto por su papel articulador de las luchas populares en defensa de la justicia social, la democracia participativa y la soberanía nacional, como por su labor en la construcción de un gran frente democrático, popular e independiente, capaz de alcanzar una victoria electoral que permita a la izquierda patriótica gobernar en favor de las mayorías.
Compartir esta nota