Presidentes de 80 países y 50 jefes de Estados, primeros ministros, cancilleres, etc. que incluyen a Donald Trump presidente del país sede, Zelenski de Ucrania, Pazeshkian de Irán, Netanyahu de Israel, y Lula de Brasil.
Putin no estará presente y será representado por su canciller Serguéi Lavrov y Xi Jimping de China tampoco y lo representará el vicepresidente Han Zheng.
Los discursos son palabras que caen en el vacío. En los setenta tuve oportunidad de asistir a una de esas asambleas cuando era Subsecretario de Estado. Mientras algunos presidentes hablaban muchos delegados se dormían o salían a la cafetería. Hay excepciones como la vez que habló Fidel Castro en los sesenta o cuando Chávez dijo que en la asamblea estaba el diablo presente que olía a azufre. Ahora será Trump que tendrá a todos los delegados atentos a sus palabras.
Lo más importante de estos encuentros son las reuniones bilaterales en cuartitos cerrados. Por ejemplo, Trump con Zelenski o Trump con Lavrov para tratar el tema de Ucrania. Posiblemente se reúna con Pazeshkian para tratar la crisis con Irán o con Úrsula Von Der Leyen para discutir la tensa relación con Europa y el tema de Groenlandia. Pero ocurrirán decenas de reuniones de este tipo a puerta cerrada entre diferentes lideres. Canadá y la Union Europea, India y Pakistán, Rusia y China, Irán y Rusia, etc. etc.
¿Qué debe hacer nuestro presidente en esa asamblea?
Buscar por todos los medios una reunión privada con Trump. Usar como apoyo a Marco Rubio para que ese encuentro se haga posible.
Dos temas que debe tratarle Abinader a Trump: Primero, solicitarle una prórroga de dos años para derogar el decreto sobre el arroz que limita la importación de ese producto de Estados Unidos a un monto máximo de 23,000 TM con arancel cero, violando el acuerdo del DRCAFTA.
Y segundo, explicarle al presidente Trump que tenemos un déficit comercial con Estados Unidos, no existe ese argumento inventado del trabajo forzoso y que no es justo aplicarle un arancel de 12.5% a ciertos bienes que se exportan a ese país cuando a otros países de Centroamérica y México ese arancel es de 10%. Si logra esas dos cosas, el viaje del presidente, al margen de su discurso, seria un rotundo éxito.
La embajadora de Estados Unidos en el país, Leah Francis Campo, puede ser de gran ayuda en esas gestiones considerando que el gobierno dominicano le ha otorgado a su mejor aliado, espacio para sus aviones en San Isidro, presos de otros países, formamos parte del Escudo de las Americas y somos uno de los países de toda LAC que más lucha contra la corrupción, el narcotráfico, el tráfico de persona y el trabajo forzado.
La embajadora debe saberlo ya que se ha reunido hasta con los chinos de Bonao.
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