Cada 1 de junio, el hemisferio norte inicia lo que se conoce como la temporada ciclónica, una época del año en la que el conjunto de inestabilidad en la atmósfera y el calor del verano se suman para crear las condiciones idóneas para la creación de grandes tormentas y ciclones tropicales. En nuestro país, la aviación nacional comienza preparativos para afrontar dichos fenómenos naturales, aunque en general es poco lo que se puede hacer. Dado el tamaño y peligro de estos fenómenos, la principal estrategia es evitarlos y resguardarse, pero a medida que la aviación crece esto se hace cada vez más difícil.
Nuevos radares meteorológicos
El pasado mes de febrero, el Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC) dejó inaugurado un nuevo radar meteorológico WRS300 de la marca Viasala, que se une a otros dos radares ya instalados en Puerto Plata y Punta Cana, creando (en teoría) una triangulación de las imágenes de fenómenos convectivos en el país.
Pero, aunque se armó toda una parafernalia política, con los medios de comunicación, invitados especiales y hasta el presidente Abinader, la realidad es que las imágenes del radar son de muy baja calidad y no se ha puesto a disposición del público y de los técnicos del sector aeronáutico un software de administración y una imagen de radar que realmente nos ayuden a evitar las grandes tormentas.
Peor aún, el sistema de control de tránsito aéreo no ha logrado entrenar a su personal y conectar dichas imágenes a sus pantallas de radar de control de tránsito, ni ha establecido claras políticas de apoyo a operaciones aéreas con dichos radares. Se ha quedado todo en puro mercadeo político, sin mucha ayuda operacional.
Falta de hangares para resguardo de mal tiempo
Otra de las grandes debilidades frente a este tipo de fenómenos naturales es la falta de hangares para resguardar aeronaves. El país solo cuenta con un puñado de hangares de aviación general (la aviación civil pequeña, no militar), localizados en su mayoría en el Aeropuerto Internacional Joaquín Balaguer (El Higüero). Estos incluso ya están alquilados a capacidad, quedando buena parte de la flota estacionada al aire libre y expuesta a fenómenos destructivos como estos.
Esta problemática fue identificada en el reporte de análisis previo a la firma del nuevo contrato de Aerodom, y se identificó específicamente al Aeropuerto Internacional Joaquín Balaguer (El Higüero) como el más crítico en ese sentido. La falta de hangares no solo expone a estas aeronaves a las tormentas convectivas de gran peligrosidad y los ciclones tropicales, sino que también crea un problema de seguridad operacional, al estar muchas de ellas estacionadas en calles de rodaje activas, debido a la sobrepoblación de aeronaves y la falta de estacionamientos.
Aeródromo doméstico de Constanza aún fuera de servicio
Por años, la aviación general ha utilizado el aeródromo doméstico Expedición 14 de Junio, de Constanza, como resguardo natural durante ciclones tropicales, debido a su localización geográfica, en un valle rodeado de montañas. Cada temporada ciclónica, los aeroclubes nacionales realizaban levantamientos en el aeropuerto en preparación para evacuaciones de aeronaves desde diferentes puntos del país, las cuales volaban a Constanza para resguardarse en caso de huracanes.
Pero hace ya dos años, el gobierno del presidente Luis Abinader decidió clausurar de manera temporal el aeródromo, con fines de renovación de su pista de aterrizaje. Dicha obra ha quedado retrasada varias veces debido a errores en el asfaltado, que han obligado a cambiar de contratista y repetir el proceso, lo que ha dejado al aeropuerto inoperativo en varias temporadas ciclónicas, aumentando el riesgo de daños severos para las aeronaves que lo utilizaban de refugio en el pasado.
En definitiva, la aviación nacional se encuentra en una situación de alto riesgo durante esta temporada convectiva y ciclónica. Aunque se han hecho algunas de las inversiones necesarias para mejorar las alertas meteorológicas, las coordinaciones para que dicha información sea realmente práctica han quedado rezagadas. El resguardo de aeronaves en situaciones de peligro también se ha ralentizado, aun mientras todo el sector crece y se convierte en parte importante de la economía nacional. Las autoridades deben comenzar a incluir este tipo de iniciativas dentro de sus prioridades operacionales.
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