La OACI le ha solicitado al país realizar una auditoría de su sistema aeronáutico lo más pronto posible. El país ha respondido que no está preparado.
Durante buena parte del 2024, la prensa se hizo eco de un tema que pocos conocían pero que a muchos preocupaba: la auditoría de seguridad aeronáutica por parte de Estados Unidos.
Desde finales de 2023 nuestro equipo en el Consejo de Capitanes (organización sin fines de lucro, formada por capitanes de aerolíneas norteamericanas de origen dominicano) venía diciendo que el país sería puesto bajo la mira de una auditoría de la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés), debido al aumento de riesgo en las operaciones aéreas de República Dominicana.
Inicialmente el gobierno negó que tal cosa fuera probable, y que, en caso de serlo, estarían listos para dicha auditoría. A puertas cerradas, funcionarios del gobierno aceptaban que la situación era crítica, y se comenzaron a tomar medidas para preparar al país para dicha visita.
FAA lleva a cabo estas auditorías de países que operan hacia los EE. UU. como una forma de verificación secundaria al trabajo que lleva a cabo la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). El resultado de dichas auditorías se mide en una categorización simple:
Categoría 1: Un Estado cumple con las normas de seguridad operacional de OACI.
Categoría 2: Un Estado no cumple con las normas de seguridad operacional de OACI.
En caso de que se determine que un país no cumple, EE. UU. inicia un proceso de prohibición de vuelos de aerolíneas de ese país hacia su territorio, y se instalan verificaciones operacionales cercanas, de parte de FAA, a los operadores aéreos de dicho país que quieran volar hacia EE. UU.
Cuando finalmente llegó la carta de EE. UU. solicitando la auditoría, el gobierno cambió su discurso a que estas eran "auditorías normales" que se hacen "cada cierto tiempo", aun cuando la misma FAA explica en su página web que solo se hace una auditoría inicial, y que las subsiguientes solo suceden si se establece que un sistema aeronáutico ha aumentado su riesgo operacional de forma considerable. Al final, luego de un esfuerzo completo del gobierno (hasta el presidente Abinader tuvo que entrar en el tema), se logró pasar la auditoría con importantes debilidades todavía a flote.
Cabe resaltar que la auditoría de FAA solo busca verificar que un país cumpla con los estándares internacionales en materia de seguridad operacional. En otras palabras, si un país como República Dominicana no solo ha dicho que cumple, sino que es un "referente" de dicho cumplimiento a nivel regional, ¿por qué tendría que haber preocupación o movimientos diplomáticos de parte del gobierno para asegurarse de pasar dicha auditoría?
Nueva auditoría OACI
A diferencia de FAA, la OACI sí realiza una auditoría cada cierto tiempo a sus Estados miembros, la cual es más amplia que la llevada a cabo por FAA. En el caso de OACI se revisa no solo la seguridad operacional, sino también toda la estructura del sistema de aviación civil de un país.
A diferencia de FAA, OACI no cuenta con una penalidad específica para quienes saquen una baja calificación en su auditoría, como lo hace FAA con su sistema de categorías. Lo que la OACI sí establece es un puntaje en base al 100 % de cumplimiento, el cual es publicado junto al resto de los hallazgos de la auditoría en cuestión (para mantener lazos diplomáticos, FAA solo publica la decisión final, y entrega de forma privada al país los hallazgos de su auditoría).
Es precisamente este factor de transparencia de OACI el que podría traer consecuencias negativas al país. Un bajo puntaje de parte de dicha auditoría podría despertar nuevas sospechas de parte de EE. UU. y la Unión Europea sobre la seguridad en el sistema aeronáutico dominicano. Nuevamente el Estado ha iniciado un proceso de preparación para dicha auditoría, que se espera que inicie a principios del próximo año, con los primeros resultados siendo publicados a mediados de 2027. Esperemos que las autoridades no repitan los errores del pasado, enfocándose solo en pasar la auditoría, en vez de realmente fortalecer el sistema como un todo.
Compartir esta nota