En Dajabón conocíamos la "aduana mojá", las personas y mercancía que cruzaban por el río Dajabón para allá y para acá, cuyos impuestos los cobraban los militares, ERD y Cesfront, más los funcionarios nombrados en aduana, en migración; es decir, los controles fronterizos. Hoy se habla de "aduana seca".

Ante la carencia de un "marco jurídico fronterizo", fruto de una coordinación binacional congresual inexistente, el que se hable de la propuesta de "aduana seca" llama la atención a la población fronteriza acostumbrada a la "brigandina" o desorden institucional, cultivado y mantenido por las autoridades existentes en el mercado binacional y ahora, en la oficialización del comercio internacional con la "aduana seca", esperamos que funcione apoyada en la ley: "nada por debajo de la ley, ni nadie por encima de la ley".

¿Por qué llama la atención lo de "aduana seca" en la frontera norte, Dajabón? Porque estamos acostumbrados al tráfico fronterizo irregular y quien se beneficia es el que "más saliva tenga"; ya el desorden ha creado sus controles y le teme a la legalidad. Si es que se da.

En la actualidad existe un mercado binacional; pero el desorden lo controlan los medianos comerciantes locales, quienes junto con la Asociación de Mujeres la Nueva Esperanza de Dajabón (Asomuneda), vendedoras de tejidos usados, y la Asociación de Paqueteros, pequeños y medianos comerciantes, le han dado formalidad al mercado binacional con el consabido control que ofrece la irregularidad, tanto aquí como allá…

La "aduana seca" es una decisión que se ha tomado en Santo Domingo alineada en la "Alianza Público Privada", lo cual es interpretado por los pobladores fronterizos como una forma de "las familias ricas" pescar en pecera, después que los pobladores fronterizos haber "guayado la yuca" para institucionalizar el mercado y el comercio binacional; ahora, viene el Gobierno y le entrega el control del comercio y del mercado binacional a los ricos. Recordemos: "Fideicomiso Punta Catalina…" Aquí está la raíz de la desconfianza y el rechazo a dicha propuesta: puerto seco.

La fuerza del desarrollo económico en República Dominicana tiene dos pilares: uno a nivel nacional: la familia, que se identifica por los apellidos Vicini, Corripio, Bonetty, Rainieri, Rizek, Lama, Capellán, entre otras, que se han dedicado a cultivar el turismo, la banca, agroindustrias, comercio, azúcar, cacao, los MCS, zona franca, etc.

El segundo pilar es la unión organizada; ese es el nuestro. Aquí en la Línea Noroeste y la frontera norte, específicamente en Dajabón, a nivel económico existen las cooperativas San Martín, Global y Momón Bueno; a nivel de comercio familiar están la Asociación de Mujeres la Nueva Esperanza de Dajabón (Asomuneda) con 700 mujeres; asociaciones de comerciantes y buhoneros; a nivel campesino y lucha por la tierra están las asociaciones agrícolas: Confederación Agrícola Unión Campesina Autónoma (Cauca), recuperando tierra del Estado; a nivel familiar están los centros de madre y las remesas, el dinero que envían los familiares que han emigrado al extranjero.

Nuestra fuerza económica, aquí en la frontera norte, está en la unión organizada, no está en el dinero.

Hoy se nos presenta una competencia con la creación de la aduana seca: las familias ricas de Santo Domingo y Dajabón quieren desplazarnos del comercio y mercado binacional que los pobladores fronterizos, de aquí y de allá, hemos impulsado desde que existe la frontera. Económicamente no podemos competir con la "Alianza Público Privada" que propone la aduana seca, quien no nos ha tenido en cuenta hasta ahora; pero nuestra fuerza, unidos y organizados, nos capacita para negociar como personas conscientes de que vivimos en sociedad y de que existen diferencias que, si sabemos aprovecharlas, podemos convivir para superar el desorden y la violencia que genera la irregularidad entre nosotros mismos, que nos beneficiamos del comercio y mercado binacional.

Por tanto, les propongo, para el buen funcionamiento de la aduana seca, que formemos una Comisión Negociadora Tripartita formada por: representantes de la Unión Organizada del municipio Dajabón —Asomuneda, comerciantes, buhoneros, juntas de vecinos (consumidores)—; por representantes de las familias empresarias que vienen desde Santo Domingo-Dajabón, y representantes del Gobierno. Es decir: unión organizada, familias ricas, Gobierno.

Proponemos, además, que dicha Comisión Negociadora permanezca como instancia supervisora de la "aduana seca", representando al Gobierno nacional, porque en definitiva es al Gobierno al que le corresponde regularizar el comercio exportador y de a pie con objetividad y justicia para todos.

Ahora tenemos que pensar en el nosotros, cada quien asumiendo su rol y aportando desde su base para que se mantenga la armonía y el buen vivir. Tenemos que superar el "to pa mí y na pa ti", o "el yo primero y el otro después".

En la frontera no podemos vivir de frente porque chocamos, ni de espaldas porque nos alejamos, sino uno al lado del otro haciendo lo que nos beneficie a todos, respetándonos como fronterizos, que incluye aquí y allá: nosotros…

La convivencia entre nosotros es una necesidad vital. Nos necesitamos y nos beneficiamos todos, y vamos realizando lo que se llama cultura de paz. La frontera norte no es mía ni tuya, es nuestra para fortalecer un comercio y un mercado de subsistencia binacional.

Por último, que la Comisión Negociadora permanezca por dos años —uno para informar y festejar, otro para elegir e informar— como instancia fiscalizadora del funcionamiento justo y solidario de la aduana seca.

La Comisión Negociadora estaría formada por un delegado de cada instancia con voz y voto: unión organizada, familias ricas, Gobierno. Además, participarían un asesor legal y un asesor binacional, solamente con voz.

Regino Martínez S.J.

Sacerdote

El sacerdote Regino Martínez es el coordinador del Servicio Jesuita para los Migrantes Refugiados en Dajabón.

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