“El afán del día no entra en conflicto con dedicar algunos minutos para mejor comprender dónde estamos y qué somos”.
La piedra angular de la microelectrónica es el circuito integrado o chip, habiéndose logrado miniaturizar de miles a miles de millones de sus componentes en una fina lámina de silicio. En su desarrollo se llegó al microprocesador que es el chip conocido como el “cerebro” de los equipos electrónicos como la Unidad Central de Proceso (CPU) con la capacidad para ejecutar instrucciones y realizar cálculos; aun así, ante el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) el CPU llegó a ser insuficiente.
Se trata de que la IA es altamente demandante en cuanto a diseñar un sistema en condiciones de comprender, aprender, planificar, crear, resolver problemas, conocimiento de sí mismo, precisamente entre las características que definen la inteligencia humana. Así el que se puedan crear sistemas capaces de tener algunas de esas facultades o incluso todas requiere de una fundamentación electrónica de un rango superior a las tradicionales funciones del CPU ya que se trata además de aprendizaje automático, aprendizaje por refuerzo y aprendizaje profundo solo en el ámbito de aprendizajes en IA que implica por lo tanto un gran soporte electrónico que como ya se dijo trasciende el CPU.
La respuesta desde la microelectrónica ante los nuevos desafíos ha sido crear otros microprocesadores para responder a tales requerimientos. Una de las primeras respuestas lo fue el microprocesador cual unidad para cálculos gráficos complejos, Unidad de Procesamiento Gráfico (GPU). Posteriormente un gran salto cualitativo con la Unidad de Procesamiento Neuronal (NPU) para aceleración especifica de redes neuronales. Precisamente con las redes neuronales se ha logrado un desarrollo tal que simula muy lejanamente aun el funcionamiento del cerebro humano. Las redes neuronales son modelos diseñados para conocer patrones, aprender de los datos y mejorar con la experiencia sin programación explicita. Y eso ultimo lo dice todo en cuanto al gran salto con el microprocesador NPU.
Procede destacar cómo desde el CPU con los avances que han significado el GPU y el NPU no se trata de sustituciones, pues a partir de otro microprocesador el Sistema en Chip (SoC) se integran a los tres anteriores y otros componentes electrónicos en una sola pieza de silicio logrando así una gran eficiencia en el funcionamiento y el consumo de energía.
Llegar hasta esa inteligencia artificial que nos impresiona, aunque parezca un producto surgido abruptamente, ha sido el resultado de un prolongado y complejo proceso que al margen de la microelectrónica no hubiese sido posible.
Microelectrónica hasta la inteligencia artificial.
Compartir esta nota