• El Congreso de Cultura Católica: anunciado por el Gobierno en noviembre de 1955 y por una circular colectiva del Episcopado del 6 de septiembre de 1955, al igual que el Gobierno, haciendo hincapié en que será «un aporte grande y eficaz que dará nuestra patria al éxito de la lucha por el triunfo de los valores humanos enfocados a la luz de la doctrina católica contra las filosofías materialistas, degradantes y opresoras de la humana naturaleza». Esto tiene su «cocorícamo».
  • Por su parte, Trujillo, en su discurso inaugural, decía, igual que los obispos: «una confesión de fe en las tradiciones católicas del pueblo dominicano, y un marcado énfasis en la falsedad de la lucha por la libertad si no es enarbolada por el cristianismo».
  • La ponencia del P. Gibbons, sj., profesor de ética social en Loyola College: la Iglesia debe vigilar «el establecimiento de las condiciones sociales y económicas que protejan tanto al individuo como a la familia, y les permitan cumplir su verdadero destino ante Dios». Destaca la responsabilidad del Estado frente al trabajador, el desempleado y el discapacitado.
  • La declaración final del Congreso insiste en el reconocimiento que se le debe al derecho natural de propiedad y al «derecho a la propiedad». Reconoce también el derecho que tienen los trabajadores a asociarse libremente en sindicatos y organizaciones profesionales. En el orden político, se reconoce que la persona humana tome parte activa en la vida pública.
  • 1959: el 5 de julio, el P. Janssens, sj., superior general de los jesuitas, envía a Santo Domingo, como visitador especial, al P. Francisco Javier Baeza, sj., por las tensas relaciones entre Trujillo y los jesuitas. Muere de un infarto el P. Larrusea, sj., y nombran como superior al P. Mariano Tomé, sj., tan enérgico y honesto como Larrusea. Se intensifican los ataques por parte de Trujillo contra el seminario y los jesuitas: José María Uranga, Manuel González Quevedo, Juan López Pedráz, el escolar Ángel Lage y Antonio Sánchez Mier.
  • 10 de enero de 1960: memorándum pacífico del Episcopado al Generalísimo Trujillo, con lenguaje severo y digno. Evitarán excesos, pero deben cesar el acoso y la desconfianza y cumplirse el Concordato. Se alcanzan acuerdos satisfactorios.
  • El presidente de la República Dominicana y el Gabinete piden a los obispos el título de Benefactor de la Iglesia Dominicana para el Generalísimo Trujillo. Se ofrecen banquetes para obispos y clero. La respuesta del Episcopado al presidente Balaguer y al Gabinete es negativa y categórica: «sobrepasa nuestras atribuciones no solo conceder, sino aun apoyar esa iniciativa». La Santa Sede tiene reservada la promoción y concesión.
  • 1961: la jerarquía de la Iglesia católica, perseguida y asfixiada económicamente; la SJ, desacreditada como conspiradora. La campaña había sido iniciada en 1959. El apostolado se mantiene.
  • Trujillo suspende la licencia a Radio Santa María porque no pone el himno nacional al inicio ni al final de sus transmisiones; además, tiene anuncios comerciales y sus locutores no son profesionales. 14 de abril de 1961.
  • El tirano intensificó los ataques y la noche del 30 de mayo de 1961 es asesinado como parte de un complot de militares que pretendía encauzar el país por la democracia. Cae la tiranía trujillista. Cfr.: José Luis Sáez.
  • La estrategia de los Gobiernos en las relaciones con las Iglesias, ahora y siempre, es fortalecerse ante la población; así lograr el objetivo de manipular políticamente su permanencia en el poder para beneficio propio de la élite gobernante, no para que haya justicia, igualdad, libertad, armonía y buen vivir a nivel popular.
  • Los partidos políticos buscan el beneficio de la élite gobernante y legitimar la corrupción, el clientelismo político y la impunidad. Es por eso por lo que los políticos buscan mantener buenas relaciones con las Iglesias y, al final, sacan las uñas, que desgarran la integridad y dignidad de la persona, y las Iglesias entran en conflictos con quienes ayudaron a crecer. Es por eso por lo que Jesús siempre se apoyó en la «debilidad solidaria» y no colaboró con el poder terrenal, ni los llamó junto a Él, ni aceptó los privilegios ofrecidos. Jesús les dijo a los apóstoles: «Ustedes saben que los que son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos. Pero entre ustedes no es así, sino que cualquiera de ustedes que desee llegar a ser grande será su servidor, y para ser el primero será siervo de todos. Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos» (Mc. 10, 42-45).
  • La institución eclesial fundada por Jesús tiene base propia: «la debilidad solidaria», no los privilegios y la seguridad que le ofrecen los políticos y Gobiernos a los eclesiásticos en busca de legitimar su poder injusto y explotador del pueblo. Aquí está la raíz de las contradicciones entre políticos y eclesiásticos. Los eclesiásticos viven de los privilegios del poder injusto y la eclesialidad acompaña al pueblo desde la debilidad solidaria, evangelizando y dando a conocer a Jesús, salvador de la humanidad: camino, verdad y vida.
  • El desafío eclesial, de hoy y siempre, es fidelidad creativa a la «debilidad solidaria».

Regino Martínez S.J.

Sacerdote

El sacerdote Regino Martínez es el coordinador del Servicio Jesuita para los Migrantes Refugiados en Dajabón.

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