SENTIDO HUMANITARIO – AL OTRO COMO A MÍ

SENTIDO DE FE ECLESIAL – DEBILIDAD SOLIDARIA

SENTIDO DE PROFESIONALIDAD – SERVICIO EFICIENTE… EL MEJOR

SENTIDO DE GRATUIDAD SOLIDARIA – ES MI GARANTÍA

SENTIDO DE PODER – UNIÓN ORGANIZADA

Las relaciones personales ordinariamente están determinadas por el beneficio o el rechazo del «yo» y nos guiamos por los cinco sentidos del cuerpo… Si nos dejamos llevar del gusto pronto llegaremos, antes de tiempo, a nuestro fin mediato: el hoyo de siete pies…, «un gustazo, un trancazo…». Si quedamos vivos…, vienen las lamentaciones y las acusaciones: «yo no sabía», «yo creía»… «yo pensaba…» «…por dejarme llevar…».

De alguna manera tenemos que saber que las relaciones con el Ser Trascendente se guían por los «sentidos de la fe/vida/espíritu» para poner orden a nuestro comportamiento; así, al absolutista «yo», que a veces se opone al mismo Dios, tenemos que enseñarle a actuar en libertad, sabiendo que sus derechos terminan donde comienzan los derechos del otro… Un cuerpo/espiritual sin sentidos, inmanente y trascendente, no va a ninguna parte…

En ese sentido, es que estoy hablando de los cinco sentidos de la fe/vida/espíritu, que nos guían por un camino seguro hasta llegar a nuestra meta final:

– Sentido de humanidad: que tiene su base en la única ley del Reino de Dios: «al otro como a ti mismo». Amor a Dios y amor al otro no son dos leyes (1 Jn. 4, 20); es la misma. La vida es una donación igual para todos y todas. Tenemos los mismos deberes y derechos.

– Sentido de fe eclesial: el «yo» no es absoluto porque no se ha dado la vida a sí mismo, sino que la ha recibido de un ser diferente y trascendente, un espíritu/corporal. Tenemos que concienciar y asumir la debilidad solidaria, la pobreza (Flp. 2, 7-11): «quien, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de ser igual a Dios; sino que se vació de sí, tomó la condición de esclavo, haciéndose semejante a los hombres…».

Sólo la debilidad solidaria, la pobreza, me hace consciente de buscar al otro y, al constatar que necesita ayuda, genera en mí «solidaridad», y el «nosotros» nos complementamos…

– Sentido de profesionalidad y servicio: los servicios que ofrecemos al otro tienen que ser lo mejor de lo mío y de lo nuestro. Jesús dijo: «…Yo estoy entre ustedes como el que sirve» (Lucas 22:27). Ordinariamente usamos la profesionalidad para servir ganando yo; también existe el servicio con calidad solidaria, así ganamos los dos…

– Sentido de gratuidad: el servicio de opción, que no tiene precio; es la entrega solidaria desde la debilidad, sin esperar recompensa, hace que Dios exprese su fuerza, se hace presente cuando la persona actúa correctamente haciendo lo que está a su alcance (Sal. 34, 16-): «Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos a sus clamores». Y cuando queremos barajar lo de Dios, no haciendo lo que Él quiere (Ex. 3, 7.9): «He visto la opresión de mi pueblo…, y he visto cómo lo tiranizan los egipcios». Anda, que te envío al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas».

– El poder popular o unión organizada: el servicio solidario genera cohesión entre los beneficiarios porque beneficia a todos los que sufren, porque cada uno no tiene los recursos para resolver; la gente de buena fe, que pueden resolver con sus recursos propios y se solidarizan; los que no sufren la crugía directamente, también se benefician…; porque todos necesitan salvación: oprimidos y opresores e indiferentes. 1 Cor. 12, 12: «Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo». Tenemos que ser misericordiosos como Dios es misericordioso. Dios no quiere que nadie se pierda. Con la unión organizada el empobrecido puede recuperar lo que le arrebatan con violencia y nos beneficiamos todos…

«Hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo les ruego que todos estén siempre de acuerdo, que no haya divisiones entre ustedes. Vivan en armonía, pensando y sintiendo de la misma manera», cfr. 1 Cor. 1, 10.

La unión organizada es la fuerza de Dios porque beneficia a todos. No es fácil lograr una actuación coordinada; pero posible porque el yo es capaz de trascenderse a sí mismo, si lo educamos…

¿Y cómo es que, siendo más beneficioso actuar de «una manera unida y organizada», sea tan difícil lograr ese actuar en la sociedad?

Según entiendo, veo una razón trascendente que incide en el comportamiento humano: el pecado original, con el cual nacemos todos los humanos, y se vence por la presencia de Jesús Salvador, la conciencia ética y el pensamiento, que me identifican como humano y me relacionan con el otro, con la naturaleza y con el Ser Trascendente, que me da la vida y el universo para que todos: el yo/otro/nosotros podamos vivir.

Regino Martínez S.J.

Sacerdote

El sacerdote Regino Martínez es el coordinador del Servicio Jesuita para los Migrantes Refugiados en Dajabón.

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