Cuando murió Maximiliano Gómez, El Moreno, solo tenía 28 años. Sí, 28 años. Cualquiera creería, por lo mucho que se ha hablado de él, que era un líder viejo, de 50 o 60 años y con muchos años de lucha. Pero no. Ni siquiera llegaba a los 30 años. Era, diríamos hoy, un muchacho. Era un muchacho de Consuelo que antes de los 28 años ya era secretario general del Movimiento Popular Dominicano (MPD), y como tal, una pieza fundamental contra el régimen de los doce años de Joaquín Balaguer.
Y ese muchacho, en Bruselas, Bélgica, lejos de su país, la noche del 23 de mayo de 1971, se acostó a dormir en un apartamento chiquito y no se despertó más. Cuando la policía llegó, lo encontró muerto. Dijeron que fue asfixiado a causa de un escape de gas producido accidentalmente. Pero nadie creyó esa versión. Para todo el mundo a Maximiliano Gómez no lo mató un accidente. A El Moreno lo mataron.
El Moreno se crió en el municipio de Consuelo, San Pedro de Macorís, en un pueblo de azúcar, ingenio, y caña que se cortaba con machete. Su familia era humilde, de obreros del ingenio. Desde muchacho trabajó como tornero en el ingenio Consuelo. Ahí aprendió lo que era trabajar mucho y ganar poco. Conoció lo que era ver a su gente pasar hambre mientras el ingenio se hacía rico. A causa de ello, se metió en política, pero en política revolucionaria. Primero ingresó al 14 de Junio, el movimiento patriótico de Manolo Tavárez Justo. Después se metió en el MPD, donde se convirtió en su líder, un líder brillante, que hablaba claro, que pese a las limitaciones de la época y a la constante persecución leía mucho y se preocupaba por su superación intelectual.
En abril de 1965, cuando estalló la revolución constitucionalista y los norteamericanos, ofuscados por el supuesto peligro comunista, nos invadieron, El Moreno se integró al comando del MPD en la Escuela Argentina a pelear contra los invasores. Y después de la guerra, siguió peleando contra la represión de los 12 años.
En ese tenebroso período, que llenó al pueblo dominicano de muertos y presos, el MPD fue la organización de la izquierda revolucionaria que más muertos y presos aportó. La persecución contra el MPD fue brutal. El Moreno era de los más buscados. Se movía de casa en casa, de noche, de madrugada. Y, aún así, desde la clandestinidad, estaba al frente de la lucha. Y decía que la revolución dominicana no se podía copiar. Que no era copiar a Cuba. Que era hacerla aquí, con la realidad de aquí. Y por eso él hablaba del "colonialismo ideológico". Decía que los dominicanos no podían pensar con la cabeza de otros.
En enero de 1970 lo agarraron y lo metieron en la cárcel La Victoria. Pero el MPD, entendiendo que había planes de desaparecerlo, como había pasado con Henry Segarra, secuestró al coronel americano Donald Crowley. Y por ese coronel, los norteamericanos y Joaquín Balaguer tuvieron que negociar y liberar a 19 presos políticos. Entre ellos, obviamente, estaba El Moreno. Lo deportaron para México, y de ahí se fue para Cuba, luego para París, y finalmente para Bruselas, donde encontró la muerte a tan temprana edad.
El 23 de mayo de 1971, lo encontraron muerto en el apartamento de Miriam Pinedo. Miriam era la viuda de Otto Morales, otro líder importante del MPD, asesinado a mansalva y en presencia de todo el mundo, en los predios de la UASD en 1970, pese a haberse entregado a la policía. Y dijeron que fue un escape de gas y cerraron el caso. Pero sus compañeros del MPD dijeron que fue la CIA. Meses después, Miriam Pinedo apareció horriblemente muerta también. Apareció descuartizada, en dos valijas, en Bruselas. Y nadie nunca supo la verdad completa, aunque el caso trágico de Miriam apunta directamente hacia un tipo siniestro apodado Manolo Plata, dirigente del MPD. Y todo el mundo sabe que lo de El Moreno no fue accidente.
El Moreno murió a los 28 años. Pero su nombre quedó como un símbolo del MPD y de la izquierda dominicana. La libertad que tenemos hoy, un poquito de ella, se la debemos a ese muchacho, nacido en Consuelo, que con solo 28 años una noche, exiliado en Bruselas, durmió y no despertó más.
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