El 25 de septiembre de 1963 fue derrocado el gobierno democrático del Prof. Juan Bosch, elegido en las primeras elecciones libres celebradas en nuestro país el 22 de diciembre de 1962. La conspiración contra Bosch empezó durante la campaña electoral.

Primero intentaron reformar la Constitución para establecer el jus sanguinis y, bajo el alegato de que el profesor era hijo de extranjeros, negarle el derecho a ser presidente de la República.

Luego, fue acusado de profesar la ideología comunista. Imputación calumniosa e inmerecida.

A partir de la contundente victoria electoral, fraguaron un plan alrededor de una comunidad llamada Palma Sola, San Juan de la Maguana, donde los campesinos practicaban una religión costumbrista, de adoración a un personaje llamado Olivorio Mateo, quien se enfrentó a los soldados norteamericanos durante la invasión de 1916.

Los campesinos adoraban a "Papá Liborio" y, mientras celebraban un acto de adoración, fueron sorprendidos por tropas del ejército y varios fueron asesinados.

En la refriega mataron al general Rodríguez Reyes, quien sería el Secretario de las Fuerzas Armadas que designaría el presidente Bosch, cuando asumiera el gobierno, el 27 de febrero de 1963.

Frente a Bosch se formó un frente conservador compuesto por los partidos que perdieron las elecciones, empresarios, el gremio de los profesores (FENAMA), la federación de empleados públicos (FENEPIA), las iglesias y, en particular, los militares corruptos que vivían del soborno, la mordida y las tiendas que le vendían artículos a sobreprecio a los soldados y policías.

Esos fueron los que derrocaron a Bosch, claro, con el probable beneplácito del gobierno americano.

El quiebre del orden institucional desencadenó una resistencia popular con manifestaciones de marchas, huelgas hasta culminar la Guerra de abril de 1965 que ensangrentó y llenó de luto a todo el pueblo dominicano. De ambos lados se perdieron valiosas vidas y propiedades.

Balaguer, en su colección de artículos publicados desde el exilio y que compiló en un libro titulado “De la sangre del 30 de mayo, a la sangre de abril”, describe el disturbio dantesco que sufrió el pueblo dominicano durante esos 4 años.

Otra podría haber sido la ruta de la democracia y la institucionalidad, si las fuerzas intolerables no hubiesen dado el golpe de Estado al profesor Juan Bosch.

Rafael Santos Badía

Ministro Educación Superior

Ministro de Mescyt Político, abogado y maestro. Licenciado en Derecho. Maestrías en Diplomacia y Derecho Internacional y Derecho Administrativo. Especialista Economía Política y Derecho Laboral y Sindical. Experiencia y conocimientos sobre el sector sindical, el tripartismo y el sistema político, le han permitido participar activamente en la formulación de políticas educativas y laborales de la República Dominicana

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