La palabra encuesta, en su origen, significa indagar, preguntar. Hoy se refiere al conjunto de preguntas, previamente elaboradas, con el fin de averiguar o conocer la opinión de grupos sociales acerca de determinados temas.
De acuerdo con el escritor y asesor político dominicano, profesor Leonte Brea, en su libro El manejo del poder, los seres humanos, desde la antigüedad, han apelado a los sueños, brujos y clarividentes para conocer el futuro y mitigar sus angustias. Con el avance de la ciencia, estos medios han sido superados por las encuestas, que se han convertido en poderosas herramientas en las campañas políticas para conquistar el poder. Afirma, además, que sirven para conocer la realidad y para inducir a definirla, aunque no siempre son fotografías de esta.
Por otra parte, el investigador social y expresidente de Ecuador, profesor Rodrigo Borja, en su Enciclopedia política, afirma que fue el norteamericano George Gallup, especialista en opinión pública, quien elaboró, en 1932, la primera encuesta política moderna, utilizando técnicas estadísticas. Borja cita como anécdota el caso del candidato presidencial Franklin D. Roosevelt, en 1936. Una empresa encuestadora envió diez millones de cuestionarios, cuyos resultados predijeron su derrota segura; sin embargo, triunfó abrumadoramente. Un ejemplo de que las encuestas no son infalibles.
Los especialistas han establecido que entre 800 y 1200 entrevistados, elegidos mediante técnicas estadísticas por edad, sexo, nivel educativo, cultura, religión, oficio y condiciones económicas, entre otros factores, constituyen una muestra adecuada y representativa.
Esta semana sonó en República Dominicana el campanazo que ha despertado a la comunidad política con la publicación de la encuesta Gallup Dominicana, patrocinada por el periódico Diario Libre, al que felicito y celebro sus 25 años de fundación. Esta encuesta tiene por objetivo "analizar percepciones, actitudes y preferencias políticas de la población adulta dominicana respecto a la situación del país, la gestión del gobierno, las figuras políticas nacionales y las expectativas electorales hacia 2028″.
Para ello, entrevistaron de manera presencial, o cara a cara, a 1200 personas a nivel nacional entre los días 28 de abril y 1 de mayo de 2026. Por la credibilidad y el respeto que posee esta empresa encuestadora, sus resultados marcan, en la práctica, el inicio de la campaña electoral, a dos años de las elecciones. Para algunos comenzó muy temprano; para otros, a tiempo.
Los resultados de esta encuesta suelen despertar diversas reacciones: desde la aceptación entusiasta hasta el rechazo radical. Sin pretender acercarme a dichos resultados —porque, en mi opinión, requieren otras mediciones de esta misma encuesta Gallup y, de ser posible, compararla con otra de igual nivel, como la Greenberg, fundada por Stanley Greenberg, considerado por Borja el mejor encuestador del mundo—, me pregunto qué causas y razones motivaron la publicación de esta encuesta Gallup. ¿El dinero y los mercadólogos cambiarán estos resultados? ¿Serán estos resultados pensados y racionales, o emotivos y transitorios?
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