En mi ejercicio como líder de opinión pública, he escrito miles de artículos, pero ninguno de ellos me había causado tanto espanto, dolor y miedo como este que apenas inicio para mi entrega a este medio, como compromiso semanal, conmigo mismo y mis lectores de Acento.

Es penoso lo que escribo y no parecería ser escrito por mí, pues desde mi temprana existencia he buscado siempre el equilibrio y el centro de las cosas, pero debo decir, como si me bebiera mis propias lágrimas y predicciones de décadas, lo siguiente: la violencia, la inseguridad ciudadana y la corrupción han desbordado al propio Estado dominicano.

La seguridad ciudadana está en picada como si la fuerza de la violencia la empujara hacia el centro de la tierra para tragársela de un solo sorbo. El caso es grave y no espera.

Los últimos actos de corrupción en el país, al igual que otros, producidos en pasados gobiernos, reflejan el fin de la sociedad dominicana; pero Senasa se ha sacado todos los premios de malignidad y estafa pública.

Estamos frente a una crisis de una dimensión gigantesca, y la posible solución solo está en la nación. Este último enunciado de ocho palabras era el que había concebido como título original del presente trabajo, mientras manejaba entre los inagotables tapones que no se acababan y que crecen como verdolagas.

Coincido con lo que dijera el expresidente Leonel Fernández en una entrevista en un programa, desde Nueva York, esta semana, en el sentido de que hay convocar a la nación ante los últimos hechos de violencia ocurridos en el país.

Sin embargo, advierto, en ese sentido, que un llamado a la nación debe ser un acto muy serio y cargado de espíritu patriótico, mas no un espectáculo público y mediático para confundir siempre al pueblo. No vayas muy lejos, lea a Noam Chomsky y sus 10 estrategias de manipulación mediática.

Es la hora para llamar y movilizar a toda la nación y definir un plan nacional contra la violencia y la corrupción; de no hacerlo, esperemos lo que escribí como predicción, el país se convertirá en uno de los países más violentos… Póngale el apellido… ¡Y esto no puede ni debe ser jamás!

Rafael Nino Féliz

Educador

Nacido en El Cachón, Barahona. Graduado de Licenciado en Educación con mención en Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo UASD. Se desempeñó como técnico de varios departamentos del Ministerio de Educación. Director de Organización de la Oficina de Desarrollo de la Comunidad (ODC). Director de la Dirección de Bienestar Estudiantil; Tesorero General y dos veces Vicerrector de Extensión. Actualmente docente en las cátedras de Teorías y Crítica de la Literatura y Letras Básicas. Ha publicado más de diez libro de poesía.

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