Delcy Rodríguez de fondo ideológico es un cuadro del chavismo de profundo arraigo y convicción bolivariana como esencia del pensamiento político de la clase gobernante e instalada como triunfo de una “izquierda moderada”, pero izquierda en sí. De eso no cabe la menor duda. Sin embargo, ante el acontecimiento de "golpe de estado en Venezuela", tras lo que se ha denominado captura de Nicolás Maduro, en el ajedrez político de su país, la vice se torna una especie de dama vulnerable, pero imprescindible para la recomposición de la jugada de Donald Trump. Resulta que a simple vista, desde la óptica de la efervescencia política y voluntad social, asumiendo el liderazgo opositor de María Corina Collado, el pueblo habría soñado y quizás, haya celebrado anticipadamente que el relevo inmediato de Maduro sería la premio Nobel de la Paz, que a mí juicio-el premio-, formaría parte del mismo movimiento geopolítico, a fin de convertirla en la nueva ficha del jaque mate al rey.
Por otro lado, cabe observar que la figura de Edmundo González Urrutia, ante este juego de recomponer oficialmente el control por parte de USA de su nueva corona imperial, no era que no cabía dentro del tablero, sino es, que no hace falta, para el manejo de la crisis,- peor aún, la empeoraría, por ser parte de la tea de la discordia-,no obstante, habría que entender que en los planes futuros de Trump, esta ficha, sólo podría servir como peón ya que solo tiene un valor simbólico por haber sido el alfil electoral contra quien pesó la maniobra de las reñidas elecciones presidenciales del 2024,-de las que aún no se han presentados las pruebas a través de las publicaciones de los resultados desglosados mesa por mesa, -como, hasta el propio USA, lo había pedido-, por lo que dicho proceso desencadenó como consecuencia, una gran ilegitimidad, pero, si con el control casi absoluto del Chavismo dejando como saldo inmediato, al candidato a la presidencia por la oposición en el exilio y la propia María Corina Machado en la más oculta clandestinidad, pero además, y este es el meollo del asunto, unas elites políticas muy fragmentadas, pero con el control militar e ideológico del Chavismo.
Sobre la aceptación del carisma de María Corina Marchado, a pesar de su fervor anti Maduro y anti sistema Chavista, pieza clave para que sucediera el asalto al presidente, asumirla ante este golpe de Donald Trump para barajarla en lo inmediato como relevo no resulta táctico, es decir, estratégicamente no cabe ahora, porque sería acrecentar una gran crisis ante el vacío de poder, más que, el control de dirección y de las armas está en manos del Chavismo y ella, es la que encarna la dicotomía de popularidad pero a la vez, la discordia popular en una posible recomposición poniéndola al frente.- y aun siendo esta la pieza clave para que Trump se sirva con la cuchara ancha con el control de Venezuela, se debe observar que Donald Trump, prefirió jugar una estratagema de distensión, planteando públicamente que dicha líder no goza del respeto de los sectores en pugnas-de confrontación irreconciliable e irrenunciable-, y por efecto, no figura como relevo en esta primera etapa del golpe. Dado que, por lo menos en la presente coyuntura del primer zarpazo, ha de ser ajustado sustentado en una transición legítima, lenta pero segura y que signifique el destierro de Chavismo aún arraigado en el seno de la sociedad y la bandera de lucha de esta corriente enquistada en el poder. Así de simple.
Y todo ello, porque el ajedrez político no se juega con movimiento de alfiles cuando el tablero está resguardado de torres contundentes en el cuadro del juego, y más, resguardado con un rey absoluto como es los Estados Unidos, con un presidente impetuoso y sin maquillaje diplomático, pero, con la etiqueta de ilegitimidad de sus acciones ya que no contó con la validación del congreso ni por los órganos que rigen los conflictos internacionales, y más este, que resultó ser un asalto de un presidente en funciones regido por el sentido de soberanía nacional. Por todo lo dicho, Donald Trump, aunque tenga que sacrificar lo que sea, está obligado, en aras de la legitimidad de la toma de Venezuela, -aunque ella también ser ilegitima por el cliché del fraude de maduro-, lograr que Delcy Rodríguez, asuma la transición, pero, bajo los compromisos políticos que ella representa, sería un trago difícil de asimilar, porque inevitablemente, perdería el poco-diría yo, casi todo- del esquema de dominación de la fuerza Chavista, que es su mano armada y su resguardo interno, ya que, se le etiquetaría de traidora de su propia convicción y su compromiso histórico con el Chavismo. Pero peor, donde más se le enciende el barril de pólvora, es que ella ha de saber que su papel en esta crisis solo se contrae a la esquematización de un gobierno absolutamente sin que exista el olor-según Trump-, al “comunismo que pinta su corriente ideológica”
Entonces, -Delcy Rodríguez-, digamos que, entre en conciliación con Trump, y que no hay otra manera de hacerlo sin que este o USA sea dueño y señor del petróleo y la riqueza de Venezuela, a mi juicio, resultaría un insomnio seguro y hasta cierta pesadilla para el imperio, de que puso al ratón a cuidar el queso, y por más garantía que la vice le ofrezca, ningún político tranza ciegamente con el enemigo ideológico. Y sobre esto, a decir de Maquiavelo, los golpes políticos sobre el poder, tienen que ser, además de contundentes, en una sola acción, es decir, sin cabos sueltos, porque carecen de efectividad y el objeto no se logra porque las fuerzas contrarias se podrían recomponer, y Trump no puede entrar de nuevo o por la fuerza otra vez a Venezuela si no sería a tomarla de una vez por toda, lo cual generaría, sin duda alguna, un avispero mundial por el llamado tablero de la geopolítica, que también buscan o tienen sus tajadas con la riqueza de ese país.
En este sentido, aunque en bbc.com/mundo/articles, aunque salió en otros medios, se destaca que la vice, como era natural, asumió una reacción agria, al expresar que la detención de Maduro era un secuestro y subrayó que Venezuela no se convertiría en una colonia. Y acotó, lo que se le está haciendo a Venezuela es una barbarie", y más, de forma frontal, expresó, llamó a nuestros compatriotas, a salir en defensa de su país, Rodríguez afirmó: "En Venezuela solo hay un presidente, que se llama Nicolás Maduro Moros". Pase lo que pase, esa es su verdadera postura ideológica y política, y que llevará por siempre.
Pero, por su lado, el presidente Trump, exponía en su primera rueda de prensa, que, ahora que Maduro estaba bajo custodia, Estados Unidos "dirigiría" Venezuela "hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y sensata". Y sea verdad o no, le puso un grillete de duda a la actitud de la vice, al anunciar, lo que es un dardo envenenado o descredito moral a la vice, al referir, que; el secretario de Estado, Marco Rubio, había estado hablando con la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, quien, según él, estaba "básicamente dispuesta a hacer lo que creemos necesario para que Venezuela vuelva a ser grande". No obstante, a mi juicio, Trump, a decir de Noam Chomsky, creó la crisis para pintarse de pieza clave de la paz de dicho país, pero con el cómo manager.
Como se aprecia, cada trozo de esas declaraciones forma parte del atizamiento del fuego o de la gran caldera de pólvora en la que está sentada la vicepresidente. Es decir, palo si boga y palo si no boga. O de otra manera, cualquier movimiento que haga, de ser cierta que está dispuesta a hacer lo que Trump crea necesario para que Venezuela vuelva a ser grande, a mi juicio, es para distender las presiones internacionales y acomodar el plan ante la opinión pública, inclusive, dentro de lo que cuenta el comodín de los venezolanos para bajar el síndrome de la reacción de los Chavistas del pueblo y, dar tiempo a que se cumpla el tiempo que le queda a Delcy Rodríguez, por terminar el mandato constitucional, -seis años-, en el 2031, es decir, que el 10 de enero de ese año(2031) terminaría constitucionalmente el periodo de gobierno de Maduro, un periodo prácticamente entero, faltándole unos 5 años y siete días.
Es decir que, si Trump, negocia con Delcy Rodríguez, bajo “la conciliación”, tendría que ser con la designación de un nuevo gabinete no chavista, habría que hacer una purga en las Fuerzas Armadas Bolivarianas, todos adoctrinados, -que sería cuesta arriba bajo la batuta de la actual vicepresidenta, que eso se logre. Por lo que la solución de ese conflicto sería la misma victoria del rey Piro, que tuvo que decir, con victoria como esa no se necesita derrota. Ahora, lo que sí me atrevo es asegurar que las próximas andanadas de Trump serán seguras y letales a fin de imponer su plan.
Y más, me atrevo a pensar que por la misma situación de Ucrania, que es donde Putin tiene enfocado sus verdaderos intereses, y que, agrego yo, dicho asalto no se haría si no existiera un extra pacto entre estos colosos, y podría ser seguro que las demás potencias, incluida China, y otras tantas, acuerden tras bastidores, pactos geopolíticos de repartirse los hemisferios según un nuevo orden mundial. Y se genere, con honrosas excepciones del Medio Oriente, América para los americanos, y los demás para los demás. Por tanto, cada vez que me adentro en el análisis, sigo pensando que la vicepresidente de Venezuela está sentada en un barril de pólvora y que, en cualquier momento, explota. Y no dudemos que los sectores cavernarios de la llamada Fuerzas Armadas Bolivarianas, ya no estén cuajando planes de también amarrar su cuota de poder, incluyendo, acciones subversivas para también intimidar a la vicepresidente, que como quiera tendrá que ser una títere de USA, si es que quiere estar en el cargo por mucho tiempo y acompañada de la paz que ella dice que procura “gobernar en este transitorio”.
Y que sepa, Trump, tampoco está sentado en un racimo de flores, según los niveles de sectarismo de los líderes militares, otros influyentes del poder aliados de Venezuela, llamados por mí, los cuatro poderes del país, pues, le resulte difícil asumir el control total de esa nación, al menos, sin que explote una conflagración cívica-militar y hasta de más largo alcance. Es decir, los movimientos de la vice y Trump han de ser muy seguros, para que también a ambos no les explote el barril de pólvora que significa la toma total del poder y el control de Venezuela.
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