Era el 14 de junio de 1959 —a eso de las seis de la tarde de un domingo engañosamente apacible—, y algo estaba a punto de pasar: Un avión Curtiss C-46 Comando (con las insignias de la Aviación Militar Dominicana [AMD]) aterrizó limpiamente en el minúsculo aeropuerto de Constanza y provocó un revuelo monumental.

Los guardias que custodiaban el lugar no podían creer lo que estaba sucediendo. Del avión empezaron a salir hombres endemoniados, con uniforme de combate militar, que disparaban contra todo lo que se movía y rápidamente desaparecieron, se internaron en la espesura, en dirección a las montañas, y a su paso dejaron probablemente varios muertos y heridos. El avión, mientras tanto, despegó bajo fuego y regresó a su lugar de origen al mando del piloto venezolano Julio César Rodríguez y el copiloto cubano Oreste Acosta. Se le contaron once perforaciones. Once agujeros de bala.

El vuelo había salido a las tres de la tarde de una localidad llamada El Aguacate, perteneciente a Santiago de Cuba. En su interior llevaba una carga preciosa: cincuenta y cuatro expedicionarios armados hasta los dientes y de un coraje excepcional. Enamorados hasta los tuétanos del más puro ideal libertario. Otros vendrían por mar, a bordo del yate Carmen Elsa y una lancha nombrada Tinina.

Habían abandonado el campamento de Rancho Mil Cumbres a principios de junio y se establecieron durante unos días en otro llamado Cienaguillas, justo al pie de Sierra Maestra. De los doscientos cuarenta y tres expedicionarios que habían pasado el entrenamiento unos veinte desistieron del empeño por enfermedad u otras razones y el resto se dividió en tres grupos, uno que vendría por aire y dos por mar.

Dice Emilio Cordero Michel que a los expedicionarios se les proveyó de abundante armamento, incluyendo fusiles FAL, Garand, carabinas Cristóbal, carabinas Garand M-2, proyectiles a granel ametralladoras de alto calibre y hasta bazucas y morteros y granadas de mano, minas, explosivos, equipos de comunicaciones y alimentos para unos pocos días.

«El plan era crear 3 frentes simultáneos: uno en el macizo central, con su punto de infiltración aérea por San Juan de la Maguana o Constanza, y 2 marítimos en los yates Carmen Elsa y Tínima, a ambos lados de Puerto Plata, con desembarcos en La Isabela y Sosúa para infiltrarse y asentarse en la Cordillera Septentrional.

»Era fundamental la sorpresa y simultaneidad, debido a que el momento más difícil y peligroso para la expedición era el de la aproximación y desembarco por la amenaza de la detección y ataque con aviación y/o artillería. Por ello, las primeras horas serían las decisivas, ya que, una vez en tierra e internados en los montes y montañas cercanos, la aviación, la artillería y los blindados serían poco efectivos, y sólo se combatiría contra la infantería, cuando se considerara necesario. La expedición aérea, en un C-46 camuflado con las insignias de la Aviación Militar Dominicana (AMD), estaba bajo el mando de Enrique Jiménez Moya, comandante de la expedición, y su segundo era el comandante Delio Gómez Ochoa; la del yate Carmen Elsa, estaba comandada por el Dr. José Horacio Rodríguez Vázquez, secundado por el Dr. Virgilio Maynardi Reyna; y la del Tínima, estaba bajo el mando de Rafael Campos Navarro, secundado por Víctor Manuel Maynardi Reyna (Silín)». (1)

En el avión, piloteado como ya se dijo por el venezolano Julio César Rodríguez y copiloteado por el cubano Orestes Acosta, llegó la avanzada compuesta por cincuenta y cuatro hombres a Constanza. Unos días después desembarcarían por Maimón y Estero Hondo los hombres de las embarcaciones Carmen Elsa y Tínima.

He aquí los nombres de los osados, de los atrevidos, de los temerarios, los nombres de los héroes de la avanzada de Constanza, nombres que deberían estar con los demás en algún monumento, grabados en letras de fuego:

Grupo Jiménez Moya

Comandante Enrique Jiménez Moya


Jiménez Moya, Enrique (Comandante de la Expedición)
Alfonseca, Alberto J. (Beto) (cubano)
Alfonseca Espaillat, Augusto Juan (Purro)
Aliés Messón, Miguel
Almonte F., José Vicente
Batista Cernuda, José Antonio (Chefito)
Betancourt Carril, Enrique (cubano)
Cabral Manzano, Carlos Luís
Cabrera Liz, Juan Francisco (Quico)
Cárdenas Soto, Juan (venezolano)
De los Santos Peralta, Félix (Esperanza)
Domenech Russo, Alejandro César
Ermini, Edwin (venezolano)
González, Antonio Luís (venezolano)
Guzmán Abréu, Leandro Efraín
Henríquez Rodríguez, Rafael (Chapú)
Hungría Fermín, José Antonio (Tony y Tonty)
Jiménez Nouel, Leopoldo
López López, Ramón (Nené) (cubano)
Mainardi Méndez, Víctor Eligio (cubano)
Mateo Calcagno, Héctor Vinicio (Mateíto)
Molina González, José Isaac (venezolano)
Montesinos, Max (cubano)
Patiño Martínez, José Arismendi (Chepito)
Perelló Díaz, Rafael Tomás
Pichardo Díaz, Federico Augusto
Reyes Medina, Oscar (Cohetico) (cubano)
Rodríguez, Rafael A. (Tony)
Spignolio Mena, José Antonio (Cuco)
Taváres Pepín, Alcibíades Antonio (Pijín)
Torres, Alejandro Fidel (Langué)
Vega Acosta, Oscar Luís (venezolano)
Ventura Simó, Juan de Diós
Wite, Charles (Charlie) (norteamericano)

Grupo Gómez Ochoa

Delio Gómez Ochoa y Enrique Jimenez Moya


Gómez Ochoa, José Delio (cubano) (sobreviviente)
Achécar Kalaf, Antonio Javier (Tonino)
Almánzar Díaz, Juan Antonio
Almonte Pacheco, Antonio Gonzalo (sobreviviente)
Callejas, José Luís (cubano)
Chervony, David (puertorriqueño)
Feliú Arzeno, Miguel Angel (Miguelucho)
Fernández Báez, Pedro Pablo
Germán Santos, Francisco Medardo (sobreviviente)
López Rodríguez, Frank Eberto (cubano)
Mella, Rafael Augusto
Mirabal Guerra, Pablito (cubano) (sobreviviente)
Moore Garrido, Rafael (Fellín)
Pou Saleta, Poncio (sobreviviente)
Puigsubirá Miniño, Juan Enrique (Johnny)
Rodríguez Bou, Gaspar Antonio (Napy y Tony)
Rojas Pérez, Cosme Augusto (Rojitas)
Ruíz, Ramón (puertorriqueño)
Sintjago Pou, Rinaldo
Vargas y Vargas, Mayobanex (Nené) (sobreviviente)

Uno de los hombres de más arrestos, y con una historia muy singular a su espalda, era Juan de Dios Ventura Simó. Éste era capitán piloto de la Aviación Militar Dominicana y cuando se enteró de los preparativos de una expedición contra el gobierno de la bestia desertó el mes de abril en su avión Vampiro (Havilland DH.100 Vampire), aterrizó en Puerto Rico y pidió asilo, viajó posteriormente a Venezuela y finalmente se unió a los insurrectos.

Juan de Dios al parecer no participó en los entrenamientos. Vino en el avión como asesor e ingeniero de vuelo y se suponía que regresaría en el avión. En algún momento, según se dice, cambió de opinión y se tiró al ruedo, se fue al monte con los demás, desoyendo los llamados del piloto para que regresara. Tres días después sería capturado y bárbaramente torturado.

Fue uno de los once o doce francomacorisanos (Bienvenido Fuertes Duarte, Frank Grullón, Nino Rizek, Leandro Guzmán Abreú, Papi Olivier, José Martínez, Guillermo Padilla, Ercilio García Bencosme, Tonino Achecar y Manuel José Del Orbe) que ofrendaron sus vidas en la contienda.

(Historia criminal del trujillato[179])
Bibliografía
Robert D. Crassweller, «The life and times of a caribbean dictator».
Nota:
Emilio Cordero Michel, «Las Expediciones de Junio de 1959», pgs. 112, 113.

Pedro Conde Sturla

Escritor y maestro

Profesor meritísimo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), publicista a regañadientes, crítico literario y escritor satírico, autor, entre cosas, de ‘Los Cocodrilos’ y ‘Los cuentos negros’, y de la novela histórica ‘Uno de esos días de abril.

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