Cada día del mes trae un número que lo identifica. Eso quiere decir que todos los días no son iguales. Cada uno es una dimensión de cambios, a veces no perceptibles, de sucesos y de acontecimientos que inciden individual y/o colectivamente, a corto y a largo plazo en cada uno de nosotros.

Cada día es la sumatoria de la historia. Su característica fundamental es lo inesperado, aunque hay las posibilidades de micro y macro pronósticos. Pero todo es una especulación. Lo inédito, lo "absurdo", lo "predecible" y "lo inconcebible" increíblemente pueden convertirse en historia.

La magia de la historia es lo inesperado, lo inédito se convierte en una tentación, donde la catarsis es fascinación sin posibilidades de indiferencias, vibrando la tentación del protagonismo en función de objetivos colectivos transformadores.

Históricamente el poder emborracha a las élites gobernantes en todas las épocas. Llegan al poder, se emborrachan y pierden la memoria; entonces, una cosa es el discurso y otra es la realidad. Cuando se pierde la memoria, la palabra es la negación de la realidad. ¡La mentira se convierte en falsedad y el discurso en la pérdida de credibilidad! ¡Entonces, se pierde la gobernabilidad!

La llamada "anexión", ocupación española a Dominicana, fue una debilidad de las élites en la lucha por el poder, cuya seguridad para ellos estaba cifrada en la dependencia. En la abrumación militar la represión se convirtió en impunidad. Nada parece agrietarse en términos del poder, pero el abuso desgasta y crece silenciosamente la indignación. Y cuando se satura, nadie detiene el poder del pueblo, de la justicia y de la libertad. ¡La guerra de guerrilla destruyó a un ejército que parecía invencible!

¡La conciencia, la indignación y el patriotismo realizaron la odisea de la Restauración como ejemplo revolucionario y una referencia para Puerto Rico y Cuba en la época de esta epopeya!

La voracidad sin límites de los intereses de expansión geopolítica del imperialismo en el Caribe los llevó a invadir a Haití y luego a nuestro país en el 16-24, pisoteando la soberanía nacional. ¡Era una tragedia y una desgracia estar bajo el poder militar del ejército más poderoso "del mundo"!

La opresión, la arbitrariedad y los abusos llenaron la copa y la indignación popular repitió el final de la Restauración. ¡Los gringos tuvieron que irse del país!

Un puente jamás olvidado. Corage y patriotismo. (Fuente externa)

Comenzó amagando y "la Era" de Trujillo se convirtió en la más férrea dictadura de América. Cientos de presos, asesinatos y muertes fueron sus consecuencias. La represión era cruel y brutal, parecía inconmovible. La dictadura estuvo triunfante realmente casi 30 años hasta que le llegó la hora, cuando la historia parió al 14 de junio y la lucha, el coraje y la decisión de un pueblo dijeron no. La "Era" quedó solo como "era", con borrasca de horror, dolor y desvergüenza.

La eliminación física del dictador desarticuló el poder, la necesidad de uno nuevo estructuralmente y su definición en una necesidad en la lucha por el poder. ¡Había que readecuar la articulación de los intereses de las clases sociales!

El gobierno del inmenso Juan Bosch se convirtió en un obstáculo en esta lucha por el poder. Había que eliminarlo y de ahí salió un golpe de Estado. La oligarquía sacó sus tentáculos sin ponerse de acuerdo, los militares exigían una cuota del poder como nunca y, aunque pareciera obsoleto, algunas jerarquías de la Iglesia católica no cedían espacio. Y en el centro de esa vorágine de intereses estaban los del imperialismo, intocables e imperturbables.

Y ocurrió lo impredecible. El pueblo tomó las armas, lleno de coraje y con conciencia patriótica enfrentó, armas en mano, a los interventores norteamericanos y, como la otra vez, disgustados, tuvieron que salir del país. ¡Es el triunfo del coraje, el patriotismo y la dignidad!

Abril no es solo un mes, es una lección y un símbolo. Demuestra al final el coraje, la decisión, el heroísmo del pueblo dominicano, su capacidad creadora y combativa de lucha como Amaury Germán Aristy, lleno de dignidad con cinco estrellas en la frente. ¡Al pueblo pueden doblegarlo, pero siempre sale triunfante!

Abril es recordatorio. La tarea del enemigo es olvidarlo, deformarlo y desacreditarlo, para que pierda su dimensión histórica de una hazaña del pueblo. Abril es el coraje, el patriotismo y la dignidad, de vergüenza y reflexión ante el imperialismo.

Abril es Caamaño, Montes Arache, Claudio, Amaury, Román, el Bacho, Jacques Viau Renaud, Alfonseca, la China, Fernández Domínguez, Tina Basuca, José, Pedro, Antonio, Bolívar, Juan José, Elpidio, Odalis, Julio, Wampa, Otto, Martín y todos los combatientes sin apellidos sonoros, militantes del pueblo.

Un pueblo sin miedo. (Fuente externa)

¡Abril es un todo, tenemos que tenerlo como referencia y como presencia! ¡Revivir y revalorizar abril es luchar contra el olvido! ¡Es reconocer la grandeza de la dignidad, la valentía, el coraje y el patriotismo del pueblo soberano! ¡Ojalá que todos los meses históricamente sean abril!