En la sociedad dominicana solo basta entrar a un aula, participar en una reunión de trabajo, pasear por la ciudad, salir de compras o compartir con amigos para darnos cuenta de cómo el sistema tecnológico ha colonizado nuestras formas de vida.
Cuando se trabaja a distancia, se recibe remesas, se compra en tiendas en línea o se hacen transacciones financieras en el mercado global, nos percatamos del impacto de la tecnología digital en la dependencia del sistema económico dominicano.
De igual forma, el sistema político: los partidos, líderes, los procesos electorales y la administración pública están siendo afectados de forma paradójica por el auge de los medios de comunicación convencionales, las nuevas plataformas digitales y la inteligencia artificial (IA).
Es decir que no existe una esfera de la sociedad dominicana que no haya sufrido las consecuencias de los avances introducidos por la modernización de la tecnología digital: la sociedad civil, la opinión pública, los movimientos sociales, el ejercicio de la ciudadanía. El mundo del trabajo, la religión, la educación, la familia, la sexualidad. Las industrias culturales, la cultura urbana, el consumo y la construcción de la identidad están siendo influenciadas por el impacto de las tecnologías digitales.
Sin lugar a dudas, la sociedad dominicana ha entrado en la era de la modernización digital global. Según las últimas informaciones de Indotel, entre el 95 % de la población urbana y el 91 % de la población rural utiliza internet (alrededor de 10,5 millones de dominicanos), mientras que el 94,7 % de los hogares del país dispone de al menos un teléfono celular. No existe una institución social en el país que no esté siendo afectada por la tecnología digital.
De manera que, en este y otros artículos, el objetivo es pensar la modernización digital y los riesgos para la sociedad dominicana desde la sociología.
Genealogía de la revolución tecnológica
La creciente influencia del nuevo paradigma tecnológico se inicia a partir de la década del noventa del siglo XX, con los avances en la ingeniería electrónica, la informática, las telecomunicaciones y la genética. A partir de este período se ha producido un cambio tecnológico que ha configurado el llamado mundo digital (N. Negroponte) y la sociedad digital (M. Castells), haciendo posible que los datos y la información tengan una aplicación en todos los sistemas, instituciones e interacciones sociales.
Sin embargo, uno de los cambios más significativos se produce a partir de la aparición de internet y los celulares. En la década de 1990, internet dejó de ser una herramienta exclusiva de científicos y militares para convertirse en un fenómeno social masivo impulsado por la invención de la World Wide Web y los primeros navegadores comerciales. Los celulares se diseñaron más pequeños con tecnología digital, permitiendo el envío de los primeros mensajes de texto (SMS).
En 1996 se produce la unión de ambos mundos (celular con internet) y se registra el primer dispositivo tecnológico capaz de navegar por páginas web mediante el sistema de red móvil, iniciando la era de la navegación y la conectividad digital de textos, voz, música y la mediatización del lenguaje tecnológico en los sistemas y las interacciones sociales.
A partir de este período, la tecnología digital se ha convertido en un poder, un tecnosistema que ha hecho posible el desarrollo de las plataformas digitales como WhatsApp, YouTube, Facebook e Instagram, que mediatizan las interacciones sociales.
A finales de 2022, la compañía OpenAI lanzó al mercado el primer modelo de lenguaje conversacional con inteligencia artificial, ChatGPT, permitiendo que millones de usuarios de plataformas digitales tengan acceso gratuito a la IA.
El debate sociológico sobre la revolución digital
Como bien han destacado los sociólogos alemanes Max Weber, Ulrich Beck y Hartmut Rosa, y muchos otros, los procesos de modernización suponen un incremento de la competitividad, la aceleración y los riesgos para las sociedades. En ese sentido, la revolución digital ha incrementado la dependencia tecnológica, ha acelerado las relaciones con la naturaleza, la cultura y la sociedad, y ha creado mayores incertidumbres y riesgos sociales.
El debate sociológico ha puesto de manifiesto, por un lado, que los riesgos se han incrementado y que nuestras ideas del tiempo, el espacio y las formas de relación con la cultura y la sociedad han cambiado y, por el otro, que las consecuencias del nuevo paradigma tecnológico no son en "esencia" buenas o malas, tampoco son "naturales" ni "neutrales", sino que dependen de la intencionalidad e intereses del emisor, y la reflexividad o subjetividad del receptor.
La paradoja de la modernización digital en la sociedad dominicana
Como han mostrado los intelectuales Andrés Merejo en su programa de investigación de la tecnología y Gerardo Pieter con su paradigma de una sociología digital, los efectos de la modernización digital en la sociedad dominicana son complejos y paradójicos.
El desarrollo de la industria digital en el país ha hecho posible que los dominicanos se hayan convertido en productores, distribuidores y consumidores de servicios digitales. Se produce y reproduce la sociedad digital cuando se suben documentos, se comparten fotos, videos, mensajes y se consumen contenidos producidos por la IA.
Vivimos en la jaula de hierro de la cultura digital (Weber); por tanto, todos participamos del paradójico proceso de alienación, infoxicación, simulacro y/o de resonancia, integración o subjetivación que se desarrolla en la era digital.
Sin embargo, la sociedad dominicana todavía vive del optimismo de la tecnología. Se piensa el uso de la tecnología digital como algo "obligatorio", "natural" y "moderno", obviando considerar reflexivamente los riesgos y sus consecuencias sociales, políticas, éticas y morales.
En ese sentido, dejamos en el aire las siguientes preguntas para su reflexión: ¿Cuáles serían las consecuencias, si las empresas locales adoptan la inteligencia artificial y la automatización, en un mercado laboral con altos índices de informalidad, desempleo y bajos salarios como el dominicano?
¿Hasta qué punto la falta de regulación, el exceso de (des)información, los algoritmos y la manipulación política en las plataformas digitales están deteriorando la opinión pública, el debate democrático y la confianza en las instituciones políticas dominicanas?
¿En qué medida el uso de las plataformas digitales está creando espacios de resistencia social, participación y movilización ciudadana, o se limitan a construir un simulacro de un liderazgo "líquido" y "efímero" en la sociedad civil?
¿En qué nivel el uso de la educación virtual en las universidades está poniendo en riesgo la calidad de la educación superior dominicana?
¿En qué forma el uso de la IA está mejorando o deteriorando las habilidades de lectura, escritura, imaginación y creatividad de los estudiantes dominicanos?
Compartir esta nota