La pandemia del Covid-19 disparó la imaginación del hombre hacia niveles insospechados. Llegamos a pensar que se trataba del fin de la humanidad o del cumplimiento de la profecía bíblica. Mejor dicho: la llegada del apocalipsis. El Covid también disparó la economía mundial a niveles nunca alcanzados. Y sabemos que la idea del Covid no estuvo fundamentada en una casualidad, sino que fue una cuestión altamente política y estratégicamente económica. Con objetivos definidos, hacia dónde iba dirigida y cuáles alcances tendría para la ciencia médica y la industria farmacéutica. Un plan macabro y bien pensado por las naciones más poderosas de la tierra: se trata de la inducción biológica para un mercado político-económico.

¿Se puede inducir biológicamente para modificar comportamientos naturales? ¿Cuál fue el propósito esencial de esta macabra estratagema? ¿El Covid nació con el fin de reducir la población mundial?

En un principio, la ciencia biológica comenzó haciendo experimentos para modificar comportamientos genéticos en células animales, lo que al día de hoy ha sido un aporte significativo para la ingeniería genética. La producción rápida de pollos y huevos obedece a los nuevos avances tecnológicos en materia de biología animal, que adelantan en menos tiempo la existencia de carnes de consumo masivo, así como la propagación de otros componentes biológicos en laboratorios químicos, donde se producen fórmulas y medicamentos de alta tecnología capaces de modificar células humanas. Hoy en día, y gracias a los científicos del comportamiento genético, podemos modificar el ADN para que, al nacer, nuestros hijos tengan pelo y ojos del color que nosotros deseamos. Por causa del uso sistemático de fármacos, la ciencia médica ha querido prolongar la vida y, gracias a ello, se han erradicado en el planeta enfermedades catastróficas o menos catastróficas, lo que ha significado un gran desarrollo en materia de medicina científica.

Modernamente, vivimos el fenómeno de la morbilidad, que consiste en que duramos más tiempo vivos gracias a que nos convertimos en consumidores de por vida de fármacos. No descartemos que en un futuro también se puedan modificar cambios conductuales y psicológicos en individuos, que sean capaces de vivir un poco al margen de la realidad, sin que los problemas fundamentales del mundo y de la vida les afecten en lo más mínimo. Individuos concentrados en el uso de altas tecnologías y entretenimientos alienantes. En otras palabras, que vivan desterrados, fuera del establishment social: un individuo que no se inmute y que, en cierta forma, pueda vivir una vida bajo los influjos del imperativo hedonista.

Las tecnologías modernas, con el uso masivo de celulares inteligentes, videojuegos y equipos electrónicos, están logrando poco a poco la enajenación mental y social del hombre moderno. En otras palabras, estamos creando en cantidades asombrosas a los idiotas del futuro, quienes ya tienen una presencia significativa en plataformas como Facebook, Instagram y TikTok.

En los años sesenta y setenta del pasado siglo XX, vimos que poderosas empresas de lácteos y compañías productoras de cosméticos llevaron a cabo intensas y efectivas campañas en las que subliminalmente se exaltaba la belleza de la mujer, inducidas hacia el consumo de determinadas marcas de productos. De buenas a primeras y de manera sospechosa, millones de mujeres en el mundo, específicamente en América Latina, dejaban de lactar para mantener una figura elegante, con pechos protuberantes. Mientras tanto, alimentaban a sus bebés con leches líquidas y en polvo, recomendadas por los pediatras. El resultado estratégico de esta jugada publicitaria tuvo inmediatas repercusiones económicas relacionadas con el amplio crecimiento de estas multinacionales, lo que convirtió las recomendaciones de los pediatras en un rentable negocio, tanto para los profesionales de la medicina como para las empresas productoras de alimentos lácteos.

En el año 2017, un amigo tratadista de medicina natural me recomendó que observara en la plataforma de YouTube un documental titulado: Nos están matando a plazo. El vídeo denunciaba el interés de las cinco naciones más poderosas de la tierra, cuyo propósito era elaborar un plan para reducir la población mundial, alegando que hay demasiada gente demandando alimentos, agua, combustibles fósiles y medicinas, lo que significa que el crecimiento exponencial de la población es cada vez más alto que lo que la tierra está en capacidad de producir.

El plan consistía en ir aplicando subliminalmente medicamentos extraños a personas envejecientes que no lo necesitan. Si analizamos bien, esto tiene una lógica que, en cierto modo, es determinante. Todas las naciones de la tierra invierten millones de dólares en una población incapacitada que ya está jubilada o pensionada, lo que implica la inversión de dinero por parte de los estados en personas envejecientes. Los países que están en mayor capacidad de llevar a cabo este tipo de política social son los estados ricos, diríamos Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Francia, Canadá, Japón y China. En estos territorios, a los envejecientes se les paga vivienda, medicina, transporte y un personal que los atiende; en su mayoría, personas que ya viven solas.

Si observamos el comportamiento de cada país frente a la pandemia, véase por qué el Estado de Suecia dejó que el Covid corriera de manera libre y vertiginosa, supuestamente para inmunizar a la población de ese país. Por qué, en principio, Donald Trump no le hizo mucho caso. Precisamente por la abundante población hispana concentrada allí y por un problema xenofóbico de índole racial que indiscutiblemente afecta a esa nación.

Ejecutar la acción de un virus desconocido que mutara por todo el globo terráqueo indiscutiblemente tenía sus implicaciones políticas. Se trata, por un lado, de disminuir los gastos de los estados populistas y, por el otro, de ganar una carrera económica por el posicionamiento internacional del mercado mundial de la medicina. Al impactar de manera directa en la salud, la economía y la vida cotidiana, esto se trasladó hacia el lado político. Los gobiernos ofrecían vacunas y los ciudadanos demandaban seguridad nacional. Mientras los medios fabricaban el otro virus informativo, el mundo estaba de rodillas y no sabía si esto era parte de la realidad o era obra de la ficción. Así que la gestión de la vacuna se convirtió de repente en capital político y a la vez en derrota para muchos. En República Dominicana, por ejemplo, Luis Abinader y el PRM le ganaron la batalla política al gobierno de Danilo Medina y el PLD, quienes finalmente perdieron las elecciones en el año 2020.

En estos momentos, a muchos estados ricos no les interesa el enfrentamiento bélico, ni mucho menos la carrera armamentista, sino establecer la ley del mercado económico, como estratégicamente lo ha ido haciendo China. De todas maneras, el Covid-19 nos ha mostrado que, para los estados ricos, los intereses económicos están muy por encima de los valores humanos y del cuidado social y sanitario. Para las grandes potencias mundiales es más importante cuidar el valor del dinero que disminuir la capacidad de morir, cosa que pone en evidencia la aberrante degradación moral y espiritual del mundo moderno.

Pensar que la humanidad es la única especie capaz de autoinmolarse alcanza niveles increíbles. Decir que solo basta con apretar el botón de los 14 mil misiles que poseen Rusia y Estados Unidos es seguir abriendo la brecha a esa posibilidad de exterminio masivo. Nunca como ahora la humanidad había estado tan amenazada; nunca había estado tan cerca de lo que en un tiempo lejano nos parecía una distopía. En cambio, hoy es una realidad tangible. Lo que nos parecían historias espantosas contadas en novelas como Año uno de Nora Roberts, La plaga de Ann Benson, La peste de Albert Camus, Ensayo sobre la ceguera de Saramago, entre otras, hoy vemos que la realidad le ha ganado la partida a la ficción.

Sin embargo, la pregunta viene a continuación: ¿Qué sucedió con las grandes farmacéuticas cuando sus niveles de ventas se dispararon en millones de dólares? ¿Y quiénes están detrás de este poderoso negocio que consiste en inventarse enfermedades? No es de extrañar que el relato construido alrededor del Covid fuera la triste historia de un famoso virus que supuestamente mutó desde el interior de los intestinos de un pollo de granja o un cuerpo fantasma que escapó de un laboratorio, como si este fuera el personaje de una película de terror al estilo Kubrick.

Esta idea bien pensada en contra de la humanidad se ejecutó con el fin de fabricar la muerte. Un plan netamente sanitario, que se inicia con la comercialización de la salud mundial, sobre todo con la salud de los más vulnerables. ¿Cuál fue la cantidad de niños y jóvenes que murieron de Covid, comparada con la cantidad de envejecientes?

Lo psicológicamente perturbador y espantoso de esta triste experiencia es que nos queda una lamentable lectura: además de la alta capacidad para la producción de medicamentos y comportamientos genéticos, el mundo de hoy también está capacitado para producir virus en cantidades tan asombrosas que, de manera vertiginosa, exterminen a toda la humanidad en cuestión de días. Ya no serán los misiles ni las bombas nucleares los que anuncien el fin de la humanidad. De ahora en adelante, serán los cultivos de extraños virus en tubos de laboratorios los que, al fin, actuarán como armas letales y silenciosas, que en definitiva generarán mucho más riquezas que la industria armamentista.

Eugenio Camacho

Escritor y educador

Eugenio Camacho. Estudió educación y derecho en UTESA, además realizó una maestría en Educación Superior en la UASD, es escritor, cuentista y ensayista. Profesor universitario. En varias ocasiones ha dictado conferencias en la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo. Por su labor como cuentista ha obtenido diversos premios en los concursos de cuentos de Casa de Teatro, Radio Santa María y La Alianza Cibaeña. Actualmente se desempeña como técnico de educación en el Distrito Educativo 06 -06 de la ciudad de Moca. Sus trabajos han aparecido en diversas antologías. Ha publicado: Melodías del Cuerpo Presente (CUENTOS), en el año 2007, Antología de la Literatura Contemporánea en Moca (2012) y Bestiario Mínimo (Minifcciones) 2022. silverio.cultura@gmail.com

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