Don Bernardo Vega Boyrie, es un economista de la “vieja guardia” y reconocido como etnógrafo por sus investigaciones y libros sobre los Taínos, pero no ha dejado a un lado sus artes de economista y que siempre ha estado en los círculos del poder. De ahí que a su último artículo en Acento.com.do, “Probables Cambios en nuestra dependencia geopolítica” le podamos sacar más el jugo hasta establecer los lineamientos estratégicos de la República Dominicana. (Disponible en el siguiente enlace, https://acento.com.do/opinion/probables-cambios-en-nuestra-dependencia-geopolitica-9722551.html )

En la brevedad del artículo, nos introduce a la dependencia geopolítica de nuestro país en relación a: Cuba y Haití; y el alcance del mismo trata de dos escenarios: la generación de energía mediante  fuentes renovables y no-renovables y nuestra industria turística y su rol en la posición pionera y de liderazgo de Dominicana en la región.

Sobre la generación de energía eléctrica muestra cómo España y México generan el 50% y 35% de los vientos o energía eólica, y nuestra Quisqueya, se ha estancado en un 25%. Por lo tanto, en términos comparativos, nos estamos quedando sin aprovechar al máximo  una fuente de energía más barata.

El otro punto, sobre el turismo, Cuba era la reina del Caribe en turismo hasta el triunfo de Fidel y su guerrilla, y hasta Haití tenía un flujo turístico destacable por el exotismo de su sociedad. Don Bernardo lo achaca a que Trujillo mantuvo cerrada y aislada a Dominicana, sin facilidades y sin infraestructuras por mantener un Estado “policial y represivo”, cuyo fin casi coincide con la debacle de la sociedad cubana por la revolución “castrista-fidelista”.

Entonces quedó la cancha limpia para que en el período de los “Doce años” comenzara INFRATUR como programa financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo –a imitación del proyecto Cancún en México financiado por el Banco Mundial– financiando Playa Dorada. El momento fue el adecuado y se conjugaron los actores correspondientes.

(Agregaría, otro ejemplo, cuando en 2020, el presidente Abinader –por encima de la recomendación de sus asesores de que el turismo está agotado como motor del desarrollo– renovó los incentivos al sector turístico y ayudó a que sorteáramos la crisis del COVID-19 siendo la segunda economía con tasa positiva de crecimiento en la región del Caribe.)

Como una explicación a la falta de recursos para la inversión por parte de los gobiernos dominicanos, don Bernardo explica que Dr. Balaguer disponía del 50% del presupuesto para las obras públicas. (Les recuerdo que la Presa de Taveras se cubrió con recursos nacionales y con una campaña de “Un peso para la Presa”.) Actualmente dependemos del financiamiento internacional de la banca privada mediante emisión de bonos nacionales que se traga casi la mitad del Presupuesto de la Nación en el pago del servicio de la deuda y el otro casi 50% se va en pago de la nómina; de ahí que un escaso 10% queda para financiar las obras públicas.)

De ahí es que don Bernardo saca de la manga que los gobernantes criollos no han sido ortodoxos, sino populistas, cuando han inflado la nómina pública hasta tragarse el colchón del que dispuso Balaguer en su filosofía de austeridad.

Comencemos a explicar el vicio de los políticos dominicanos, don Bernardo, con más detalles y precisión… y ampliemos el ámbito geopolítico dominicano porque de ahora en adelante habrá que ver el rol geopolítico que se está tejiendo con Guyana (por ejemplo).

Miguel Sang Ben

Economista

Economista y politólogo. Profesor Universitario en la PUCMM. Articulista. Coordinador de Extensión de la Escuela de Graduados de Altos Estudios Estratégicos.

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