En la década de 1920, el psicólogo norteamericano John Watson, fundador del conductismo radical, planteó que, aplicando técnicas de modificación de conducta, podía convertir a un niño en lo que quisiera, independientemente de sus talentos y de los aportes genéticos de sus antepasados.

Durante la década de 1940, los nazis o nacionalsocialistas alemanes, encabezados por Adolf Hitler, creían que su raza, llamada aria, era superior y que, por tanto, estaba destinada a gobernar el mundo y a eliminar a los humanos con taras o defectos, para garantizar una nación y una humanidad puras e impecables.

En el presente siglo, los hallazgos científicos han establecido que ambas hipótesis eran falsas: no todo se aprende ni todo se hereda. No existe raza superior ni inferior, sino una sola: la raza humana. El cerebro humano es muy complejo y aún poco estudiado. En el comportamiento de las personas intervienen los genes, la química cerebral, los estímulos sensoriales, las hormonas, el ambiente prenatal, las experiencias tempranas, la evolución biológica y cultural y las presiones ecológicas. Existen comportamientos promedios y profundas diferencias individuales por todos los lados, y los genes son responsables de más del 50 % de esas diferencias, según estudios recientes.

Voy a poner dos ejemplos.

El periódico Diario Libre, el pasado 16 de febrero, reprodujo una noticia cuyo titular decía: “Primer dominicano jefe de la DEA, (Oficina de Control de Drogas), en República Dominicana acusado de vender visas y fabricar expedientes”. Melitón Cordero fue condecorado por el Gobierno en 2024. Resultó arrestado el pasado 12 de febrero en Washington. Según la acusación de las autoridades estadounidenses, supuestamente vendía prioridad en citas para visas, fabricaba documentos, asesoraba solicitantes y entregaba directamente el pasaporte visado. Todo, por dinero. ¡Que horrible!

Mi profesor y amigo, el doctor Enerio Rodríguez Arias, nació en un campo de Santiago de los Caballeros. Es licenciado y doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y psicólogo por la Universidad Autónoma de México. Cofundador de la escuela de Psicología de la UASD ¡Exageradamente brillante! Así lo certifican sus placas y diplomas como maestro de generaciones, en reconocimiento a su imborrable y valiosa labor intelectual y cultural.

Actualmente, con cerca de 87 años, es presidente de la Comisión Electoral de la UASD; asiste todas las mañanas a esa institución donde se maneja un presupuesto importante y se eligen más de 120 cargos. En unos meses elegirán las próximas autoridades universitarias. Lo cual significa que ha tenido muchas oportunidades de beneficiarse económicamente, al ayudar personas; sin embargo, tampoco lo hizo durante el período en que fue asesor de su hermano, el mayor general Alcides Rodríguez Arias, cuando este fue Jefe de la Policía Nacional y director del Departamento Nacional de Investigaciones. El profesor Enerio, proclama que nada lo ha hecho apartarse de sus principios y valores; de servir a la UASD, porque a esta academia le debe todo.

Desde hace más de cincuenta años, reside en una pequeña casa, cuyo inicial obtuvo mediante un favor familiar y la pagó en veinte años, en cuyo interior camina una hora cada día. Con sala-comedor juntos a la cocina, y una mesa donde estudia y se alimenta.

Finalmente, recordemos que el capital o dinero, y cada vez más el comercio, no tienen nacionalidad; muchas personas caen ante sus hechizos, pero algunas no, porque no tienen precio. Que haya justicia para el señor Melitón Cordero y vida, salud y gloria eterna para mi profesor Enerio Rodríguez.

William Galván

Profesor de psicología y antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Investigador académico y consultor de empresas.

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