El 3 de enero de 2026 en el fuerte Tiuna de Caracas se erige como la repetición de lo ocurrido el 12 de enero de 1972 en el kilómetro catorce y medio de Santo Domingo, cuando 4 revolucionarios de la mejor estirpe dominicana enfrentaron helicópteros, aviones, morteros, tanques, cientos de soldados y tropas especiales durante todo ese día, sin apoyo de nadie, solos, hasta la muerte.

En Caracas, para evitar costos políticos y militares de una invasión terrestre o de bombardeos prolongados, EUA optó por una operación relámpago, rápida y quirúrgica.

Objetivo: secuestrar a Nicolás Maduro Moros.

La ofensiva comenzó con un ciberataque: apagón eléctrico en puntos estratégicos, silenciamientos de los sistemas de radar (inclusive equipamientos chinos y rusos) más la neutralización de la defensa antiaérea venezolana.

Eso creó ventaja tecnológica decisiva, resultando en una defensa ciega y espacio aéreo vulnerable.

Siguió la incursión aérea con 150 aeronaves, partiendo de 20 bases diferentes y empleando sus F-22, F-35, bombarderos B-1 y drones, atacando al Fuerte Tiuna (residencia presidencial), la base aérea de La Carlota, el aeropuerto de Maracaibo y el puerto de La Guaira, resultando en la defensa aérea desmantelada.

Siguió el secuestro cuando helicópteros atacaron el Fuerte Tiuna en una ofensiva ejecutada por fuerzas de élite de EUA, el Primer Destacamento Operacional de Fuerzas Especiales-Delta (1st SFOD-D).

Con drones matan a 9 cubanos que dormían, y luego viene la batalla que debió durar unos minutos, pero se prolongó hasta que cayeron 23 cubanos en fiera batalla contra 200 de la fuerza Delta. Con los días van apareciendo las bajas de esas tropas de élite que en principio EUA dijo que nadie salió herido o muerto.

El esquema de seguridad del presidente Maduro enfrentó el ataque en desventaja numérica, sin apoyo aéreo, incomunicados, el efecto sorpresa, y la asimetría tecnológica impuesta por los atacantes.

Fue un combate sin igual del que EUA debe estar aprendiendo, sacando experiencias para futuras incursiones en sus guerras fratricidas.

Supusieron los atacantes que vendría a continuación un caos, y ha sido lo contrario, con un gobierno funcionando, la presidenta encargada en funciones y dando las debidas órdenes; Maduro sigue siendo presidente y los cargos en su contra en USA en la incertidumbre.

Querían un caos con la presidencia vacante, imponer un gobierno provisional y forzar elecciones, pero en cambio el gobierno mantiene a Maduro como único presidente constitucional legítimo.

Venezuela hizo exactamente lo contrario de lo que buscaba EUA y el tropel de Trump. No consiguieron quebrar el liderazgo de Maduro y el chavismo y ahora es un gobierno que actúa con mayor cohesión, con unas fuerzas armadas e instituciones funcionando y alertas y, como reconocen los enemigos de la patria de Bolívar, la derecha opositora está aislada, desmoralizada, asustada y coléricamente oculta en playas extranjeras en bla, bla, bla.

Etzel Báez

Gestor cultural

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