La Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS) ha comprobado que anualmente se incrementa el número de personas que busca ayuda profesional para tratar uno o más problemas de índole sexual.

En tal sentido, los expertos de la WAS y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifican el funcionamiento sexual de los seres humanos en dos amplias categorías a saber: (a) cambio de libido o impulso sexual, y (b) cambios en la habilidad para realizar el acto sexual y lograr satisfacción.

En el caso de la mujer, los expertos de la WAS y de la OMS refieren que los problemas de sexualidad más comunes en las mujeres son: (a) falta de excitación al hacer el amor, y (b) imposibilidad de lograr un orgasmo placentero; mientras que, en el caso de los hombres, los problemas sexuales más comunes son: (x) la eyaculación precoz, y (z) la impotencia sexual.

Según le consta a la neuropsicología, si una niña observa que su madre tiene una actitud negativa hacia la sexualidad, es probable que esta desarrolle uno o más problemas relacionados con su sexualidad cuando logre su adultez o manifieste sentimientos negativos hacia la sexualidad y/o hacia el matrimonio.

Asimismo, cuando un niño, un preadolescente o un adolescente escucha a su padre quejarse o no estar satisfecho con su sexualidad, es muy probable que este desarrolle una animadversión sobre el acto sexual cuando logre su adultez o inicie su actividad sexual.

Además, la neuropsicología sabe que "la mujer o el hombre que presenta problemas de insuficiencia sexual sin causa orgánica podría estar experimentando un reflejo o reacción aprendida y/o adquirida, ya sea como resultado de abuso sexual, incesto o por la violencia sexual que vivieron en su niñez, su pre-adolescencia, su adolescencia o en su juventud" (Reportes de los expertos en sexología de la WAS, 2023).

Por su parte, los estudios realizados por Masters y Johnson refieren que la eyaculación precoz es una conducta aprendida por el hombre en sus primeros encuentros sexuales, los cuales podrían estar asociados con la culpa y el miedo a ser detectado en el acto, lo que impide su erección cuando este tiene deseo sexual.

De su lado, la sexología y la neuropsicología saben que la impotencia sexual tiene algunas causas orgánicas (médicas), entre ellas trastornos hormonales de la pituitaria, trastornos de la tiroides o de los testículos. Además, la impotencia sexual aparece en los diabéticos o en personas enfermas a quienes se les suministran medicamentos.

También saben que las drogas pueden aumentar el deseo sexual al quitar inhibiciones, mientras que su uso provoca daños a la salud física y mental, ya que estas deprimen el sistema nervioso central. Asimismo, las personas que consumen drogas previo y durante el acto sexual sienten miedo, ansiedad, inseguridad, pánico y culpa, emociones que no les permiten disfrutar lo hermoso de la sexualidad.

Basado en los aspectos que hemos visto hasta ahora, la sexología y la neuropsicología saben que detrás de la disminución del libido sexual en el hombre y en la mujer existen causas psicoemocionales de mucho peso, incluyendo prejuicios, traumas, embarazos no deseados, consumo de alcohol, tabaco, energizantes y sustancias prohibidas.

Además, la sexología y la neuropsicología saben que la preocupación del hombre sobre su actuación o desempeño sexual enmascara ansiedad y miedo al fracaso, lo que impide una excitación sexual potente. Por su parte, el uso de medicamentos y la terapia cognitivo-conductual contribuyen a cambiar la actitud psicológica y los patrones de pensamientos que tiene el hombre sobre su desempeño sexual.

Por su parte, el tratamiento con un paciente con insuficiencia sexual se enfoca en cambiar la actitud y el comportamiento psicológico equivocado aprendido por este, a través de la técnica de desensibilización sistemática, la cual tiene el propósito de guiar al paciente para que supere el miedo y la tensión que le genera pensar en el acto sexual.

Como se sabe, el sexo es una parte hermosa y maravillosa para disfrutar una vida plena, por lo que los especialistas en higiene y salud mental tienen la responsabilidad de motivar a sus pacientes a practicar hábitos psicoemocionales sanos que favorezcan el goce sexual natural o espontáneo sin prejuicio.

La neuropsicología y la sexología saben que el hombre no logra la erección solo con desearla, sino que su mente debe estar libre de traumas y prejuicios sobre la sexualidad; mientras que la mujer no logra un orgasmo con tan solo desearlo, sino que necesita estar preparada psicológica y emocionalmente para disfrutar el acto sexual, libre y espontáneamente.

Finalmente, cuando una persona goza de una buena salud física y mental, vive y disfruta las relaciones sexuales de forma consciente y natural y, a su vez, valora el sexo como algo necesario, hermoso y poderoso en todo el trayecto de su existencia.

"Una sexualidad sana se basa en el consentimiento, el respeto mutuo, la comunicación abierta y el placer compartido sin presiones, sin prejuicios y sin culpa alguna" (DTGM, enero de 2023).

Telésforo González Mercado

Psicología Social

Telesforo Gonzalez Mercado es Especialista en Psicología Social, Dr. en Planificación Estratégica, académico e investigador. Profesor y tutor para estudiantes de Maestrías y Doctorados en Ciencia para estudiantes de los USA y Canada. Es Conferencista y articulista sobre temas relacionados con el medio ambiente y el cambio climático, resiliencia, construcción de ciudadanía, planificación estratégica, inteligencia emocional y liderazgo. Es Experto en Cooperación Internacional para el Desarrollo. Fue Rector de la Universidad Agroforestal Fernando Arturo de Meriño (UAFAM).

Ver más