Qusiera dedicar este artículo a todas aquellas parejas, amigos y familiares de músicos que están enfrentando la temporada de audiciones. Para nosotros los músicos, este momento es mucho más que grabaciones, exámenes de ingreso o entrevistas. Es la oportunidad de cambiar nuestras vidas y finalmente ver todo nuestro trabajo dar frutos, o ser rechazados.
No es ningún secreto que la única manera en que los músicos pueden mejorar es practicando, pero no todos entienden cómo funciona realmente. Si ves documentales sobre atletas, quizás hayas notado que lo que la población general hace en el gimnasio no se acerca ni remotamente a la cantidad de ejercicio que un buen atleta necesita para mantenerse al nivel; lo mismo aplica a los músicos.
Practicar no es tocar una obra durante 1 o 2 horas para que suene bien. Practicar es un ciclo dolorosamente lento y repetitivo que puede durar mucho más que eso. Usualmente toma de 4 a 6 horas, pero a veces durante la temporada de audiciones, el pánico y el estrés pueden extenderlo a 8 o 10 horas para intentar alcanzar ese estándar perfeccionista e irreal que nos hemos impuesto.
Es un proceso tanto físico como mental. A veces pasamos horas mirando la partitura sin siquiera tocar el instrumento, intentando entender cómo abordarla adecuadamente. Tenemos que practicar los mismos 15 segundos de música durante 45 minutos y escuchar la afinación, la articulación, el fraseo, entre muchos otros pequeños detalles.
Hay investigación detrás de la práctica; el contexto importa. Una vez estaba tocando el Poème de Chausson para una competencia, y tuve que profundizar en la vida de Chausson, su inspiración y analizar la obra. Toda esa investigación toma mucho tiempo, junto con la practica en sí.
Todo esto es nuestro pan de cada día, pero cuando llega la temporada de audiciones, la práctica deja de ser exploración creativa y se convierte en precisión, resistencia y condiciones de alta presión. Tenemos que grabarnos para escuchar cuidadosamente y analizar los errores. Nuestros detalles se magnifican y cada error o pequeña debilidad se siente catastrófica.
Imagina pasar 6 horas al día enfrentando las cosas que aún no están “perfectas”, en un cuarto de 15 m². Eso es lo que nos pasa cuando desaparecemos y no contestamos el teléfono durante horas.
La temporada de audiciones es despertarse y hacer un plan mental de las cosas que salieron bien y las que no tanto. Es medirse contra competidores invisibles. Este tiempo puede hacernos irritables, callados, híper-enfocados y destructivamente críticos. Todo porque nuestro sistema nervioso está constantemente estimulado y activa nuestra respuesta de lucha o huida.
Desde mi experiencia, siempre he tenido una familia que me apoya, pero al crecer me di cuenta de que no todos tienen esa suerte. El apoyo viene de tener a alguien que respete tu tiempo y entienda que a veces no podrás llamarlos o salir con ellos. Es tener a alguien que te escuche quejarte de un pasaje que no está funcionando, incluso si no tienen idea de cómo funciona.
Es importante que todos ustedes que están acompañando a músicos entiendan lo que sucede, y sé que quieren ayudar. Quizás piensen que ayudarlos a relajarse o decir “lo vas a lograr porque eres el mejor” funcionará, pero puede que no sea la mejor opción. Aquí hay un par de puntos que podrían tener en cuenta durante este tiempo estresante:
- 1. Entiende que practicar es nuestro TRABAJO
No es un hobby, vamos a la escuela para aprender a practicar.
- 2. No minimices lo que está en juego
Decir “es solo una audición” no es reconfortante; la mayoría de nosotros vemos las audiciones como si nuestras vidas dependieran del resultado, y hasta cierto punto, es la realidad.
- 3. Ayuda a proteger su tiempo
Espacio en silencio. Menos compromisos sociales. Menos culpa por cancelaciones.
- 4. Evita el análisis de desempeño a menos que te lo pidan
Después de un largo día de práctica, necesitamos algo que nos conecte con la realidad, incluso si las críticas vienen desde un lugar de amor.
- Valida el esfuerzo, no solo los resultados
“Estoy orgulloso/a del trabajo que has hecho” es mejor que decir “lo vas a lograr”.
No necesitas entender teoría musical, ni ser psicólogo especializado en ansiedad escénica. Tampoco necesitas las palabras perfectas de ánimo. Necesitas estar presente y entender que este momento difícil va a pasar, solo tienes que tener un poquito de paciencia.
La temporada de audiciones pone a prueba las relaciones. Puede crear distancia y silencio. Pero ese silencio no es ausencia de amor. Y eso no solo sucede entre músicos y no músicos; incluso algunos de nosotros que estamos rodeados de otros músicos lo sentimos en esta temporada.
Amar a un músico durante la temporada de audiciones no se trata de sentarte a practicar con él o ayudarlo a relajarse. Se trata de paciencia y de entender la lucha. Es estar ahí mientras esa persona navega algo incierto. A veces el mayor apoyo es decir: “Estoy aquí, pase lo que pase.”
Compartir esta nota