La Gestión Integral de Recursos Hídricos (GIRH) es el enfoque que procura armonizar los usos humanos, productivos y ambientales del agua, considerando la cuenca hidrográfica como unidad básica de planificación y reconociendo el agua como un recurso finito, vulnerable y esencial para la vida y el desarrollo. En términos prácticos, la GIRH implica: 

– reconocer que el agua es, sobre todo, un recurso vital, un bien público y un derecho humano, con prioridad para la preservación de los ecosistemas, el consumo humano, la producción de alimentos y de energía limpia

– planificar el uso del agua a escala de cuenca, más allá de fronteras municipales, provinciales o regionales;

– integrar a todos los actores relevantes: instituciones públicas, productores, comunidades, organizaciones sociales, academia, sector privado y demás i nteresados;

– asignar el agua de manera eficiente y equitativa, teniendo en cuenta al principio de justicia hídrica, considerando las limitaciones de la oferta hídrica y las necesidades ecológicas; 

– incorporar la adaptación al CC en la planificación hídrica, asumiendo que los patrones de lluvia y los caudales ya no son los mismos que en el pasado;

– fortalecer los mecanismos de participación, transparencia y rendición de cuentas en la gestión del agua. 

Cómo la GIRH protege el equilibrio ecológico en la cuenca?  

Aplicada a la agredida y muy deteriorada cuenca del río Yaque del Sur-CRYS, la GIRH puede contribuir a preservar y restaurar su equilibrio ecológico de varias maneras concretas: 

  1. a)Protección de bosques y zonas de recarga hídrica.La GIRH establece la necesidad de delimitar y proteger las áreas de recarga, las cabeceras de cuenca y los bosques protectores, como la Cordillera Central en el caso que nos ocupa. Al hacerlo, favorece la infiltración del agua de lluvia, la regulación de los caudales y la recarga de acuíferos. Esto reduce las crecidas repentinas, estabiliza los flujos en época de estiaje y mejora la calidad del agua. 
  2. b)Control de erosión y sedimentación.Al promover prácticas de manejo apropiadas y sostenibles de suelos –como terrazas, barreras vivas, agricultura de contorno, reforestación de laderas–, la GIRH ayuda a disminuir la erosión y, con ello, la carga de sedimentos que llega a ríos, canales y embalses, como ha estado ocurriendo en esta cuenca. Con menos sedimentos, los ecosistemas acuáticos son más estables, las presas tienen una vida útil más larga y el mantenimiento de la infraestructura hidráulica es menos costoso. 
  3. c)Conservación de humedales y ecosistemas asociados.La GIRH incorpora el concepto de caudales ecológicos, reconociendo que los ríos y humedales necesitan un flujo mínimo de agua para sostener la vida que albergan. Al asegurar estos caudales y controlar los desvíos excesivos hacia actividades productivas, como la de la caña del Consorcio Azucarero Central-CAC en la parte baja de la CRYS, se protege la integridad ecológica de humedales (Laguna de Rincón, Caletón, etc.) que actúan como refugios de biodiversidad, pulmones ecológicos y amortiguadores de eventos extremos. 
  4. d)Ordenamiento de usos del agua y del territorio.La GIRH exige que las decisiones sobre cultivo, expansión urbana, explotación minera o infraestructura vial se tomen considerando su impacto en el ciclo hidrológico y en los ecosistemas. Así se pueden evitar o restringir actividades incompatibles con la salud de la cuenca, como la minería metálica y no metálica en cabeceras de ríos (casos proyectos Romero-GoldQuest, en San Juan, e INCOA-Belfond, en Barahona), de la no-metálica en sus terrazas o el asentamiento en zonas inundables. 

En síntesis, la GIRH convierte la necesidad abstracta de “proteger la naturaleza” en un conjunto de decisiones concretas sobre dónde se puede y dónde no se puede intervenir, cómo se pueden aprovechar los recursos y hasta qué límite hacerlo. 

Cómo la GIRH contribuye a la creación de riqueza y desarrollo en la región?  

La GIRH no es solamente un enfoque ambientalista, es también una herramienta poderosa para el desarrollo económico y social; ella significa: 

  1. más agua disponible y mejor utilizada. Al mejorar la eficiencia del riego (menor al 20% en la CRYS), controlar pérdidas, reducir filtraciones y modernizar los sistemas de distribución y aplicación (predominio del riego por inundación a través de canales abiertos) la GIRH aumenta el volumen de agua efectivamente disponible para la producción agrícola, sin necesidad de incrementar la extracción total. Esto se traduce en más áreas bajo riego, mayor estabilidad de las cosechas y mayor productividad por metro cúbico; 
  1. mejores retornos de la inversión pública. Obras como las Presas de Monte Grande, Sabana Yegua, Palomino y Sabaneta, en la CRYS, solo alcanzan su pleno potencial si están acompañadas de una gestión integral, eficaz y eficiente de esta. La GIRH ayuda a asegurar que los embalses no se colmaten prematuramente por sedimentación, que el agua almacenada se distribuya de forma equitativa y eficiente y que los beneficios –en agua potable, riego, energía, control de inundaciones– lleguen a las poblaciones más vulnerables; 
  1. c) creación de nuevas economías ligadas a la biodiversidad.Una CRYS ecológicamente sana abre posibilidades para el ecoturismo, el turismo científico y de salud, la producción orgánica, la agroforestería,la api, pisci y selvicultura, la pesca y otras actividades de bajo impacto que generan empleo, ocupación productiva y diversifican la base económica de la región. La preservación de bosques, humedales y paisajes naturales se convierte así en un activo económico, más si se aplica el pago por servicios ambientales; 
  2. d) reducción de la pobreza.En una región como la Suroeste-RSO, donde se ubican las 4 provincias más pobres del país y las 7 que la integran están entre las 10 más deprimidas, un plan de GIRH puede contribuir a la reducción de ese flagelo y de indicadores que la caracterizan, como el desempleo, la inseguridad alimentaria, la desnutrición y la insalubridad. Un sistema de riego más justo, tecnificado y eficiente, combinado con planes de desarrollo y programas de apoyo a la producción agrícola, pecuaria y agroindustrial conuna  economía y gestión asociativa, puede convertir el agua en motor de inclusión y ascenso social; 
  3. e) mayor resiliencia frente al cambio climático.La GIRH fortalece la capacidad de la cuenca para hacer frente a sequías, inundaciones y procesos de desertificación. Un territorio con suelos y bosques bien manejados, humedales conservados, ríos con caudales ecológicos y sistemas de riego resilientes sufre menos pérdidas ante eventos extremos y se recupera más rápidamente.

En síntesis, una cuenca ecológicamente sana es, también, una cuenca económicamente más rica y socialmente más justa. Y esa pudiere ser la CRYS: tiene las condiciones óptimas para que así sea, en beneficio de los pueblos que la habitan, que tanto lo necesitan, y del país.  

Leonardo Mercedes Matos

Ingeniero Civil

Ing. Civil y de Sistemas con maestrías en Educación Superior, Salud Pública e Ing. Sanitaria y Ambiental, estudios de Ciencias Económicas y Políticas (IIRF, Amsterdam) Política Internacional (Moscú) Desarrollo y Reforma Universitaria (Chile). 50 años ejercicio profesional en hidráulica y sanitaria, 30 años de docencia universitaria, especialista sectorial y consultor internacional en agua y saneamiento, coordinador nacional del CTI-APS, investigador senior del BM, AECID y SICA y Asesor Permanente del Foro del Agua de CA-RD. Fue miembro del Consejo Universitario UASD, secretario general FED y del CODIA, dirigente político, deportivo, cultural y social. Actualmente es presidente de Constructora Don Pérez, Fundación Cultural Los Buenos Amigos, vicepresidente Fundación Ciudad Codiana y Vocero de la Coalición Enriquillo.

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