Según se sabe, la fatiga crónica produce cansancio, indiferencia, languidez, falta de energía, pérdida de deseo y debilidad física y mental. Por su parte, los síntomas de fatiga crónica se pueden manifestar a través de infecciones, fallos cardíacos por congestión y otras enfermedades debilitantes, como son los casos del cáncer y la diabetes.

De su lado, la neuropsicología sabe que las personas adictas al tabaco, al alcohol y a otras drogas ilícitas experimentan fatiga crónica cuando estas dejan sus hábitos, cuadro que resulta ser una urgencia médica y/o psicológica, cuando las personas presentan falta de aire u otra condición que comprometa su salud física y mental.

Asimismo, sabe que las personas pueden experimentar fatiga crónica por exceso de trabajo, por la falta de descanso o sueño por un período mayor de las 16 horas. En tal sentido, el exceso de trabajo y/o la falta de sueño provocan, entre otros, cansancio, insomnio, irritabilidad, intranquilidad, estrés y ansiedad.

Además, la fatiga crónica provoca daños irreversibles al organismo humano, como es el caso de la pérdida del tejido muscular y del carbohidrato llamado glucógeno, así como la acumulación de sustancias químicas tóxicas en la sangre, como es el caso del ácido láctico.

Según se sabe, las toxinas que aparecen en los músculos de una persona con fatiga crónica circulan libremente por el torrente sanguíneo, lo que produce un debilitamiento del sistema inmunológico, cuyo organismo es invadido por virus, hongos y bacterias, lo que genera más fatiga, cansancio e irritabilidad.

Por otro lado, los neuropsicólogos de la Universidad de Harvard comprobaron que, al inyectar sangre de un animal con fatiga crónica a otro animal que estaba descansado, minutos después el segundo animal presentó los mismos síntomas de fatiga que había experimentado el animal al que se le había extraído la sangre, lo que provocó un cambio significativo en el metabolismo de dicho animal.

También comprobaron que la fatiga crónica provoca respiración agitada, pulsos más rápidos, pupilas dilatadas y presión arterial más elevada, lo que produce un aumento en el número de leucocitos y otros síntomas fisiológicos y psicológicos visibles en los seres humanos.

Asimismo, comprobaron que las personas que padecen de fatiga crónica no pueden trabajar como quisieran, ya que sienten una incapacidad fisicomotora y mental para coordinar su motricidad, así como estrés, ansiedad y trastorno de ansiedad, dolores de cabeza, falta de apetito, insomnio, incapacidad para concentrarse, depresión y otra condición de salud física y/o mental más compleja.

Al profundizar sus hallazgos, los expertos de la Universidad de Harvard constataron que alrededor del 70 % de los 246 892 pacientes que fueron ingresados a los centros de salud por fatiga crónica (período 2001-2019) fue diagnosticado con neurosis de ansiedad o depresión; mientras que el 22 % de dichos pacientes fue diagnosticado como ansioso neurótico, deprimido y con otros trastornos fisiológicos, psicológicos y neuropsiquiátricos preocupantes.

Además, los expertos de Harvard comprobaron que las emociones fuertes como la ansiedad y los trastornos de ansiedad provocan la liberación de sustancias químicas o toxinas en el torrente sanguíneo, como es el caso del cortisol y la adrenalina. También comprobaron que muchas personas sienten emociones muy fuertes que requieren de mucho esfuerzo físico y mental para canalizarlas y manejarlas.

En tal sentido, los investigadores de Harvard comprobaron también que las emociones fuertes provocan, entre otras, debilidad física, incapacidad para actuar, confusión y agotamiento mental, como un llamado de atención y autoprotección del organismo humano cuando la emoción se vuelve demasiado intensa y/o es persistente por un período de tiempo prolongado.

Como usted ha podido apreciar en el cuerpo de este artículo, la fatiga crónica aparece en personas que trabajan en exceso, que no duermen bien, que no logran descansar o, en personas que disponen de mucho tiempo sin hacer nada y llevan una vida rutinaria y carente de entusiasmo y curiosidad.

Por su parte, la neuropsicología sabe que la curiosidad es un impulso innato de los seres humanos hacia el aprendizaje, la exploración y la investigación. Como tal, la curiosidad actúa como motor del crecimiento y el pensamiento crítico, actitud vinculada al sistema límbico y a la dopamina.

Como se sabe, la dopamina es un neurotransmisor conocido como la hormona del placer o recompensa que facilita la comunicación entre neuronas. Como tal, la dopamina es esencial para la motivación, el placer, la memoria, el aprendizaje y el control motor. Además, regula funciones periféricas como la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

Finalmente, prevenir el cansancio o la fatiga crónica, el aburrimiento, el estrés, la ansiedad y la depresión es una responsabilidad personal, por lo que te exhorto a salir de tu zona de confort, a ser curioso y a emprender nuevos proyectos e iniciativas en lo que resta del año 2026.

"Es probable que la fatiga crónica que tú sientes sea una señal para que busques ayuda profesional" (DTGM, marzo 21 del 2025).

Telésforo González Mercado

Psicología Social

Telesforo Gonzalez Mercado es Especialista en Psicología Social, Dr. en Planificación Estratégica, académico e investigador. Profesor y tutor para estudiantes de Maestrías y Doctorados en Ciencia para estudiantes de los USA y Canada. Es Conferencista y articulista sobre temas relacionados con el medio ambiente y el cambio climático, resiliencia, construcción de ciudadanía, planificación estratégica, inteligencia emocional y liderazgo. Es Experto en Cooperación Internacional para el Desarrollo. Fue Rector de la Universidad Agroforestal Fernando Arturo de Meriño (UAFAM).

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