El presidente Abinader Corona se dio un baño de juventud al aceptar la invitación del Club de Debates sobre "Ideas Políticas" de la Pucamaima y actuar como un profesor a jóvenes pupilos hablándoles desde la experiencia (y no como un político desplegando sus argumentos retóricos del debate). Y se la lució en este encuentro.
La presencia profesoral fue mínima porque el laborantismo estudiantil desbordó una semana de cierre cuatrimestral y respondió más del centenar de estudiantes y casi una docena de docentes. El tono y la temática la impuso el estudiantado; por lo tanto, hubo poco espacio para la teoría política. Yo quiero referirme a esa excepción en el "conversatorio presidencial".
La pregunta inicial fue sobre cómo llegó a la política y cómo se define en el teatro del poder dominicano. El presidente se definió "como de centro y social-demócrata". ¡Bingo! Y no dijo más…
Aunque quise intervenir para precisar la autodefinición presidencial, primó la absolutez de la presencia estudiantil para que no se le concediera a un profesor, incluso a mí, la palabra. El maestro de ceremonias e interlocutor fue el coordinador estudiantil del Club de Debates organizador. Por ello, mi aporte como docente lo paso a través de estas «Divagaciones» para incluir a los ciudadanos por Acento.com.do.
Para iniciar, recurro a un cuadro de Fernando Barrientos del Monte, de la Universidad de Guadalajara, de su artículo "Escuelas y Corrientes de la Ciencia Política Italiana en América Latina" y, extensamente, de su material. Disponible en el siguiente enlace: http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1688-499X2023000200117
El autor muestra que el "corte epistemológico" en la ciencia política fue Maquiavelo, que abrió la escuela moderna, el racionalismo y realismo para dejar a un lado la "carga" idealista que desde el principio sesgó el razonamiento político. Este sesgo idealista todavía significa que el 90 % del pensamiento politológico actual es "idealista" y solo el 10 % es "realista".

El desarrollo de las escuelas italianas de ciencias políticas o politología a partir del "pensamiento moderno" de Nicola Maquiavelo.
Entonces, comprobamos que las escuelas y autores italianos desarrollaron dos ideas-fuerza: en el siglo XX temprano desarrolla el "elitismo clásico" que incluye a Gramsci, y en la posguerra hasta la contemporaneidad: la "Escuela Florentina" con Giovanni Sartori y la "Escuela de Turín", que incluye a Norberto Bobbio.
El canal de transmisión cultural fue la guerra fría, ya que la Internacional Socialista facilitó que, en la polarización con el marxismo, se estableciera un "socialismo democrático" que nació en Italia y se enfrentó a los agentes de los bolcheviques, triunfadores en la Rusia zarista. La otra fuente tercerista fue la intervención de las denominaciones cristianas (tanto católicas como protestantes, en Alemania e Italia, producto de la "Doctrina Social de la Iglesia), pero este tema lo desarrollaré en la segunda parte de esta serie.
Bobbio y la Escuela de Turín
Norberto Bobbio, jurista, historiador de las ideas y filósofo de la política, es conocido y ampliamente leído en América Latina desde los años sesenta del siglo XX, aunque pueden encontrarse referencias en años anteriores. Bobbio mantenía un intenso diálogo con filósofos, juristas e historiadores latinoamericanos, principalmente en Chile y Argentina, adonde habían migrado miles de italianos desde la llegada del fascismo en Italia. Fueron principalmente sus escritos sobre la «teoría general del derecho» (1993) los que lo convirtieron en una autoridad en la materia, y en los cuales ya se notaban sus profundas reflexiones sobre la igualdad y la libertad, que marcarían su herencia intelectual. En los años ochenta, recurrir al pensamiento de Bobbio se volvió necesario debido a los procesos de transición y construcción de la democracia en América Latina. De esta manera, El futuro de la democracia (1986), Izquierda y derecha (1994), así como La teoría de las formas de gobierno en la historia del pensamiento político (1987) y Ni con Marx ni contra Marx (1999) se convirtieron en referencias obligadas de los académicos, los promotores de la democracia y los líderes políticos de renombre.
Sus ideas fundamentaron la creación del Consejo para la Consolidación de la Democracia, bajo el gobierno de apenas dos años antes del plebiscito que llevaría a Pinochet a dejar el poder, evento del que Pasquino —uno de sus alumnos en Italia— fue observador. Las ideas de Bobbio continuarían difundiéndose en América Latina en el ámbito del pensamiento jurídico de la mano de discípulos suyos como Luigi Ferrajoli y Michelangelo Bovero; este último sistematizó su obra póstuma, Teoría general de la política (1999, en italiano). Numerosos textos se han escrito sobre su influencia en la región; sobresalen los ensayos de Alberto, así como la antología de Fernando Santillán (1996) y Pensar la democracia: Norberto Bobbio (2001), de Corina Yturbe. Bobbio se convirtió así en el fundador de lo que hoy se identifica como la Escuela de Turín, que recupera e integra el pensamiento clásico en la filosofía política y del derecho de manera sistemática para poner luz sobre los grandes problemas contemporáneos. Raúl Alfonsín en Argentina, en 1983. El 25 de abril de 1986 dictó la conferencia «El futuro de la democracia», con la que se inauguró formalmente la recién creada carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires. Días después visitó la Universidad de Valparaíso, en Chile, para disertar igualmente sobre la democracia, y tuvo gran impacto entre la clase política e intelectual de ese país.
Giovanni Sartori y la Escuela Florentina de Ciencia Política
La influencia de la ciencia política italiana en América Latina en las últimas décadas tiene entre sus principales representantes a Giovanni Sartori. Su principal obra, Democratic Theory (1962), es deudora de sus primeras reflexiones, plasmadas en Democrazia e definizioni (1957), publicado cuando contaba con apenas 33 años y habían pasado ya ocho años del fin de la derrota del fascismo. En América Latina, Sartori será conocido a partir de 1979, cuando se publicó La política: lógica y método en las ciencias sociales, originalmente apuntes para sus primeras lecciones de ciencia política en la Universidad de Florencia, a finales de los años cincuenta; más que un manual, es una verdadera introducción a la ciencia política que trascendió la época en la que fue escrito, pues desarrolla adecuadamente las respuestas a las preguntas esenciales en la disciplina: ¿qué es ciencia?, ¿qué es política?, ¿cómo se analiza la política?, ¿qué debemos entender por ciencia política?, entre otras. Democratic Theory se tradujo al español en 1965, por la editorial Limusa, con el título Aspectos de la democracia; sin embargo, el contexto no era el más adecuado para su difusión, en un momento en el que la opción de la construcción del socialismo aún era una posibilidad y el marxismo dominaba las explicaciones en las ciencias sociales (Cerroni, 1979). Fue publicada nuevamente por Alianza Editorial en 1997, en dos volúmenes, pero su difusión fue modesta. Sus ideas no alcanzarían notoriedad hasta que se democratizó la región. La democracia fue el régimen que rivalizó durante varias décadas con los proyectos socialistas, como en la actualidad lo hace con las autocracias. Sartori analiza las diversas acepciones que durante siglos ha adquirido, profundiza en su dimensión ontológica y distingue, al igual que Bobbio, entre la democracia de los antiguos y la moderna, enfocándose en su diseño empírico como forma de gobierno. Para Sartori, la democracia no puede funcionar sin partidos políticos, porque en ellos está el centro del poder político; las instituciones gubernamentales y el parlamento son las arenas de interacción, mientras que los sistemas electorales son las reglas de la competencia. En 1982 aparecerá Modelos de partido, de Angelo Panebianco, un trabajo que ofrece un marco para el análisis de la vida interna de los partidos vistos como organizaciones. Cinco años después, en 1987, será publicada en español la seminal obra de Sartori, Partidos y sistemas de partidos, referencia obligada en los estudios sobre los partidos políticos que los clasifica a partir de criterios como la competencia y la polarización, para crear una tipología de los sistemas de partidos, así como una categorización consistente más allá de su número. Ambas obras son el ejemplo de la tradición politológica italiana en el estudio de los partidos, que se diferencian de las perspectivas sociológicas e históricas para ofrecer una explicación desde la ciencia política sobre el funcionamiento de la vida interna y los sistemas de partidos.
Ingeniería constitucional comparada (1994) llegaría a América Latina mientras estaban en marcha los procesos de transición a la democracia; sus élites no pusieron en duda el presidencialismo como forma de gobierno, a diferencia de lo que sucedió en Europa del Este, donde se promovieron formas de gobierno más orientadas al parlamentarismo y al semipresidencialismo. Sartori cuestionó, como hicieran Linz y Valenzuela (1997), la eficiencia del sistema presidencial, porque si bien puede asegurar una mayor gobernabilidad, cuando un gobierno presidencial entra en crisis, pone en crisis todo el sistema político. En la edición de 2000, Sartori introdujo un posfacio sobre el presidencialismo mexicano en el que propone una serie de recomendaciones orientadas al fortalecimiento democrático de la figura presidencial, mecanismos para impedir la proliferación de partidos y el fortalecimiento del equilibrio de poderes. En Cómo hacer ciencia política (2011) se publican por primera vez en español algunos de sus artículos más citados en lengua inglesa —«Malformación de los conceptos en política comparada» (1970), «La Torre de Babel» (1975) y «Reglas para el análisis de los conceptos» (1984)— sobre el análisis de los conceptos. La lectura poco atenta de algunas ideas de Sartori (2004) ha generado discusiones estériles pero llamativas, como la supuesta «muerte» de la ciencia política. Sartori simplemente criticó el exceso del cuantitativismo en la ciencia política estadounidense porque fomenta la trivialidad y la irrelevancia.
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Y si de correcciones se trata, resumo que el uso de "izquierda y derecha" fue impuesto a partir del ejemplo de la Asamblea Francesa y su patrón de distribución de los representantes: a la derecha, los representantes de la aristocracia; a la izquierda, los Estados Generales; y en el centro, el clero de jerarquía eclesial. Todos fueron víctimas de la cancelación por el rey. Lo demás es historia… para hablar de la socialdemocracia y otras especies del "Mundo Medio del Centro político".
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