En una reciente visita que hiciera al taller de Norberto Santana (Santo Domingo, 1943), profesor emérito de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), pude comprobar su visión, dedicación, entrega y esmero a la hora de realizar sus obras. Norberto Santana es un artista dominicano con una amplia trayectoria de trabajo desarrollada durante más de 40 años. Santana ha hecho múltiples exposiciones en nuestro país y en el extranjero. Hoy más que ayer hay en su experiencia estética emoción y sensibilidad y cada una de sus pinturas es como una síntesis del ambiente en que ha sido concebida y del estado de ánimo con que ha sido realizada y, desde luego, cada vez resulta con mayor sentido pictórico.

Plinio Chanin:. ¿Cuándo y cómo se produce tu encuentro con las artes visuales?

Norberto Santana: Yo tenía aproximadamente unos 12 o 13 años, y mientras hacía la educación intermedia, los profesores veían que yo desatendía la clase, haciendo gráficos y dibujos sobre el cuaderno. Hasta que una de las profesoras llamó a mi mamá y le dijo: "Mire, ese muchacho parece que lo que da es para la pintura, porque él se pasa el día dibujando." Y naturalmente, en esa época, en los 60 y pico, me inscribieron en la única escuela, la escuela Nacional de Bellas Artes, radicada en el Palacio de Bellas Artes, en la Ave. Máximo Gómez con Independencia. Ahí comencé mi labor como estudiante de las artes visuales: pintura, escultura, grabado, dibujo. A partir de ahí, la historia viene siendo larga.:

PCH:,¿Cómo es el proceso de tu creación visual, de día, de noche o a cualquier hora del día?

NS: Trabajo a cualquier hora, pero generalmente por la mañana, de 9 AM a 12-1 PM. Todos los días del mundo yo pinto. Hubo una época en que también hacía escultura, porque me gradué como escultor también, pero no pude desarrollarme como tal, por la razón de que en las casas donde he vivido no había el espacio suficiente para esculpir, en vista que para dedicarse a la escultura hay que tener un taller con barro, piedra, cinceles, varilla, mármol y un polvazo de yeso. Entonces, donde vivía, era más fácil pintar. Tú puedes pintar en una alfombra, hasta en la sala puedes pintar, porque el trabajo de la pintura es más limpio que el de la escultura. Aunque hice varias esculturas que se han perdido, no sé dónde estarán. Fueron retratos y algunas otras esculturas, pero fueron pocas. Por esa razón, me dediqué más a la pintura y eso es lo que hago hasta el último día de hoy, y espero que sea hasta los 100 años.

PCH: Aparte de la pintura, ¿ejerces otros géneros estéticos?

NS: Los géneros estéticos que he trabajado son la escultura y la pintura, pero me he dedicado más a la pintura que a la escultura. Y naturalmente, hay cierta evolución en el tratamiento de la figura humana, que es mi objetivo como pintor.

PCH: ¿Cuál ha sido tu evolución estilística y temática

NS: Cuando nosotros éramos alumnos de Jaime Colson, Eligio Pichardo, Paul Giudicelli, Josep Gausachs, ese gran pintor español,Mariela  Jiménez, Pedro García de Piñera. Cuando yo terminé, siempre sentí una pasión por la figura humana. Es una atracción que viene desde los griegos, 500 años antes de Cristo, el período clásico, el siglo de oro de Grecia, que yo adoro. Siempre me sentí atraído por la forma de la figura humana, entonces, en todas las épocas de mi vida como pintor, he abordado siempre la figura humana, pero naturalmente, la figura humana se va modificando con el tiempo, estilísticamente. Pero siempre está la figura humana pendiente.

PCH:¿Qué influencias han tenido los pintores del Renacimiento y los pintores griegos en tu obra visual?

NS: Como es natural, el amor mío por la historia del arte y la historia general me hizo estudiar mucho a los clásicos griegos y los del Renacimiento. Siempre amé esos dos grandes momentos estelares de la humanidad artística. Me sentí atraído por Leonardo da Vinci, Rafael Sanzio, Miguel Ángel, Tiziano Vecellio, Tintoretto, y por aquellos grandes griegos como Policleto, Phidias, el Partenón de Atenas. La cultura clásica, que comprende esos dos grandes momentos, Grecia y Roma, tanto en el imperio como en el Renacimiento, al caer el Imperio Romano, el Renacimiento italiano fue un auge espectacular para el mundo. Y yo siento que sí, que hay una influencia de esos mundos en mi pintura.

PCH: ¿Cuáles han sido tus principales influencias artísticas?

NS: Un poquito más cercano para acá, desde 1960-70, la influencia que considero que tuve en el comienzo, sobre todo, fue la influencia de Paul Giudicelli y de Jaime Colson. El neohumanismo colsoniano influyó en mí, porque Colson era un gran dibujante y un amante de la cultura clásica, y el geometrismo de Paul Giudicelli.

PCH: ¿Qué puedes decirnos de tu personalidad artística y biográfica?

NS: Interpreto esa pregunta como la asiduidad de la pintura, es decir, la eternidad. Porque desde los años 60 hasta ahora, 2026 , siempre he estado trabajando en la pintura todos los días, salvo a veces un sábado o un domingo cuando me voy fuera del país, pero mi trabajo ha sido constante. He tenido una obsesión con la pintura que nunca he abandonado. Es una parte de mi personalidad artística.

PCH: Tu búsqueda como pintor y la influencia que han tenido todos esos pintores que mencionaste, ¿cómo se ha desarrollado en tu pintura? ¿Qué vínculo tiene tu biografía con las obras visuales?

NS: Mi pintura ha evolucionado sin salirme de la figura humana, y he ido depurando gradualmente. Recuerdo a mi gran amigo León Bosch, que fue a una exposición mía y me dijo: "Yo noto que tú comenzaste como pintor en tus exposiciones y era un poco casi abstracto, figurativo, pero a medida que vas avanzando en el tiempo, la figura tuya se va haciendo más real." Es decir, yo comencé con una estructura geometrizante totalmente, y hoy por hoy, mi evolución ha sido buscando cada vez más la figura humana plena. Ese es el cambio que puedo señalar.

PCH: ¿Cuáles han sido las etapas por las cuales has pasado en tu vida creativa?

NS: Mi primera exposición fue realizada en el año 1964, en la galería desaparecida Galería Andrés. Luego pasé a formar parte del grupo El Puño, que era un grupo de pintores, escultores, críticos, literarios. Dentro de ellos, Marcio Veloz Maggiolo, Iván García, René Del Risco, Miguel Fonseca. Se llamaba El Puño porque tocábamos las puertas de la gente para abrirles la conciencia sobre la situación política que en ese entonces estábamos viviendo. Esa época fue muy social, es decir, casi todos los cuadros que yo hacía eran de características sociales, porque naturalmente, era la época de la lucha, ahí vino la Revolución de Abril. Todos mis cuadros estaban enmarcados dentro de una lucha social. A medida que fue pasando el tiempo, eso fue quedando atrás, y mi pintura se fue evolucionando gradualmente hacia temas oníricos, temas amorosos, temas de la vida real. Entonces, ya mi pintura no es social, sino lo que yo considero que en un momento determinado me llega como inspiración. Por ejemplo, yo puedo tener un sueño de algo, y de ese sueño lo llevo a la realidad y pinto sobre eso, una flor, un elefante posándose sobre los pétalos de una rosa, cualquier cosa de esas, ya lejos de las luchas sociales. Hoy, los temas que yo abordo son temas que van llegando de la inspiración. Me paro en el balcón y veo un árbol y pinto ese árbol. Me enamoro de una hermosa mujer y pinto esa hermosa mujer. Ese es el tipo de evolución que captó en mi pintura.

PCH:  ¿Qué influencias han tenido en tu obra las obras de Jaime Colson y Paul Giudicelli?

NS: No te puedo decir el nombre de una obra de ellos, sino que el estilo Paul Giudicelli, que era de corte geométrico y casi abstracto, una figuración parecida a lo de Eligio Pichardo, eso me influenció a mí. Y la pintura de Colson, que fue muy abundante. Recuerdo un cuadro que se llamaba La isla solitaria, que era una hermosa mujer, pintada con sepia. Fue exhibido en una bienal, de corte casi griego, con tintes de la actualidad, y ese tipo de cosas influyó sobre mí profundamente. Además, lo que es la historia del arte es eso: los artistas dejando sus huellas sobre el porvenir. Así que, si Eligio Pichardo, Paul Giudicelli, Jaime Colson, Josep Gausachs dejaron una huella sobre nosotros, nosotros estamos dejando cierta huella sobre las generaciones futuras, porque todo es una concatenación de imágenes.

PCH: ¿Qué significa ser un artista visual en la República Dominicana?

NS: El artista visual en la República Dominicana ha tenido un cierto apoyo gubernamental, aunque mucha gente no lo crea o que se han visto imágenes de pintores destruidos, caminando por la calle desamparados, pero esas son cuestiones mentales de esos pintores. En sentido general, la estructura del pintor, del artista de la actualidad en la República Dominicana es muy buena. Si los artistas hacen sus exposiciones, trabajan bien, viven bien, han sido profesores, directores de departamentos, es decir, yo veo que las artes visuales, desde 1960 para acá, han tenido una vivencia muy positiva socialmente.

PCH:  ¿Cuál es tu opinión sobre el actual panorama de las artes visuales en la República Dominicana?

NS: Creo que tenemos un Ministerio de Cultura que, si lo desean y tienen inteligencia para ello, podrían contribuir a la estabilidad de los artistas. Hubo unos gobiernos anteriores que se preocuparon mucho por las artes visuales y ayudaron a los artistas. Yo creo que estamos viviendo una buena época. Hay muy buenos nuevos pintores y escultores que, muchos de ellos, me han sorprendido por cómo se han desarrollado positivamente. Entonces, creo que la pintura y escultura dominicana ha avanzado bastante en los últimos años.

PCH: ¿Qué opinas de las bienales que se celebran en la República Dominicana?

NS: Sobre las bienales, yo tengo muchas cosas que decir, porque no estoy muy de acuerdo. Soy un artista pintor que tiene una profunda raíz en lo clásico, una profunda raíz en la tradición figurativa. Entonces, no estoy muy de acuerdo con una serie de cosas que se están presentando en las bienales, que a veces me hacen llorar. Por ejemplo, tuve un alumno en la universidad que no era muy buen alumno como futuro artista, pero un día, en una bienal, él llevó una nevera vieja, la conectan al enchufe de la exposición bienal y adentro había preservativos colgando, unos pantis, una serie de cosas como para llamar la atención. Ese tipo de cosas se siguen practicando y yo no estoy de acuerdo con eso. No estoy de acuerdo porque mi generación tenía que dominar el dibujo, la pintura, el claroscuro, la composición, la perspectiva. Eso ya forma parte de una tradición de 10, 15, 20 años atrás.

Yo recuerdo una vez, que Mario Vargas Llosa, en un libro llamado "El lenguaje de la pasión", hablaba de lo que estaba pasando en la pintura en el mundo. Y él dijo que ya no volvería a ninguna de esas exposiciones bienales, como las de Venecia o las de París, porque estaban tomando el pelo a la gente. Había una serie de cosas, de "mojiganga" que se exponían, y todavía se exponen, que yo no estoy de acuerdo. Pero naturalmente, si la sociedad acepta ese tipo de arte, amén. Pero yo critico esas cosas porque ahí se están metiendo personas que no son artistas. Agarran un carro viejo, le abollan una puerta, le dan cuatro mandarriazos, y llevan la puerta a la bienal, le ponen un nombre como La luna a medianoche, y es una puerta de carro abollada. Y eso se presenta en la bienal. Unos muñecos que son terribles. En ese tipo de cosas yo no creo. Yo creo en el arte, y hay muy buenos artistas en el país, que son artistas formados y tienen una buena manifestación pictórica. Pero esas cosas que se presentan en las bienales son a veces lastimosas. Entonces, yo voy a verlas para mirar lo que están haciendo, pero creo que eso desdice mucho de lo que debe ser la pintura y lo que es la pintura en este momento. Los jurados tienen mucha culpa porque aceptan ese tipo de disparates y los elevan, haciendo un daño a la sociedad. Hay personas que han ido a las bienales y me han mostrado fotos de lo que ellos consideran "obras de arte", y me dicen: "¿Norberto, tú crees que esto puede ser una obra de arte?" Ahí en los jardines del Museo de Arte Moderno, hay una serie de esculturas que eso llora. Nada más hay que ir a ver esos disparates, unos muñecos de yeso. En ese tipo de cosas, yo no estoy de acuerdo.

Entrevista con Norberto Santana
Entrevista con Norberto Santana
Entrevista con Norberto Santana
Entrevista con Norberto Santana

Plinio Chahín

Escritor

Poeta, crítico y ensayista dominicano. Profesor universitario. Ha publicado los siguientes libros: Pensar las formas; Fantasmas de otros; Sin remedio; Narración de un cuerpo; Ragazza incógnita;Ojos de penitente; Pasión en el oficio de escribir; Cabaret místico; ¿Literatura sin lenguaje? Escritos sobre el silencio y otros textos, Premio Nacional de Ensayo 2005; Hechizos de la hybris, Premio de Poesía Casa de Teatro del año 1998; Oficios de un celebrante; Solemnidades de la muerte; Consumación de la carne; Salvo el insomnio; Canción del olvido; entre otros.

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