En el artículo anterior de esta serie sobre la Historia Militar Dominicana examinamos cómo la resistencia al dominio español en La Española cambió de naturaleza durante las primeras décadas del siglo XVI. La rebelión, el cimarronaje y la movilidad territorial demostraron que la consolidación de ciudades y fortalezas no equivalía al control efectivo de toda la isla. Una de las expresiones más significativas de esa transformación fue la resistencia encabezada por Enriquillo en las montañas del Bahoruco.

Su levantamiento, iniciado hacia 1519, tuvo antecedentes en las tensiones provocadas por el régimen de encomiendas y los abusos cometidos contra la población indígena. Las reclamaciones de Enriquillo ante las autoridades coloniales no produjeron una solución satisfactoria. La ruptura con el orden establecido abrió entonces un conflicto cuya prolongación pondría de manifiesto las limitaciones del poder militar español.

El Bahoruco ofrecía condiciones geográficas particulares. Sus montañas, bosques, elevaciones y caminos difíciles favorecían a quienes conocían el terreno y dificultaban el desplazamiento de las expediciones enviadas para someterlos. Sin embargo, la geografía por sí sola no explica la duración de la resistencia. Fue necesario organizar hombres, mantener la cohesión del grupo, asegurar recursos y evitar enfrentamientos que comprometieran su supervivencia.

Desde una perspectiva militar, Enriquillo enfrentaba una considerable desigualdad de medios. Las autoridades españolas disponían de recursos institucionales, armamento y capacidad para organizar expediciones. Los indígenas rebeldes, por su parte, necesitaban compensar esas ventajas mediante el conocimiento del territorio, la dispersión, la vigilancia y la selección de las circunstancias del combate.

La resistencia prolongada alteró la relación entre fuerza militar y resultado político. Las expediciones coloniales podían penetrar determinadas zonas, pero encontrar y someter de manera definitiva a grupos móviles constituía un problema distinto. El esfuerzo requería hombres, abastecimientos, comunicaciones y recursos económicos, sin garantizar una solución duradera.

Conviene evitar una interpretación simplificadora. No existen razones para atribuir a Enriquillo una doctrina militar formulada en términos contemporáneos. Sus decisiones deben examinarse dentro de las condiciones materiales, políticas y culturales de su tiempo. No obstante, desde el análisis estratégico resulta posible identificar el aprovechamiento del terreno, la conservación de fuerzas y la resistencia al desgaste como factores fundamentales del conflicto.

La duración del enfrentamiento también tuvo consecuencias políticas. La Corona debía considerar los costos de mantener operaciones militares prolongadas y las dificultades para restablecer la autoridad mediante la fuerza exclusivamente.

En 1533, las gestiones de negociación encabezadas por Francisco de Barrionuevo permitieron alcanzar un acuerdo con Enriquillo. La solución reconocía condiciones para el establecimiento pacífico de los indígenas que permanecían bajo su liderazgo. La negociación no significó la desaparición de las desigualdades coloniales, pero sí el reconocimiento práctico de que la coerción militar tenía límites.

La experiencia del Bahoruco permite comprender una transformación decisiva: una resistencia relativamente pequeña podía convertirse en un problema político-militar prolongado cuando el territorio, la organización y la movilidad reducían la eficacia de las fuerzas enviadas contra ella.

Enriquillo no debe ser estudiado únicamente como personaje de una rebelión indígena. Su trayectoria forma parte de la historia de las relaciones entre autoridad, población, territorio y capacidad militar durante la formación del orden colonial.

En el próximo artículo: «Después de Enriquillo: cimarronaje africano y nuevos desafíos al orden colonial». Examinaremos cómo la persistencia de la esclavitud y las fugas de africanos sometidos a ese régimen plantearon nuevos problemas de vigilancia, seguridad y control territorial a las autoridades de La Española.

Justo Del Orbe

General retirado

Justo Del Orbe Piña, Gral. ®, Ejercito de República Dominicana, Historiador Militar. Geo-politólogo.

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