Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades coronarias son el asesino número uno en los últimos 50 años, tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo.

Como se sabe, el endurecimiento de las arterias coronarias dificulta el transporte del oxígeno al corazón, lo que provoca un infarto del miocardio, ya que dicho músculo facilita la contracción y la relajación del corazón, lo que hace posible la distribución de la sangre en todo el cuerpo humano.

En tal sentido, los factores más comunes que representan riesgos para que se produzca un ataque al corazón son, entre otros: (1) problemas hereditarios; (2) sobrepeso y obesidad; (3) hipertensión arterial alta; (4) estrés crónico; (5) colesterol malo elevado; (6) fumar; (7) falta de ejercicios físicos; y, (8) otros factores de altos riesgos que incluyen la diabetes tipo 1 y el hecho de ser varón.

De nuestro lado, los especialistas en higiene y salud mental sabemos que las personas con sobrepeso y obesidad, hipertensas, con estrés crónico, que fuman, las que tienen el colesterol malo alto y, a su vez, no hacen ejercicios físicos, tienen más probabilidades de morir de un infarto al miocardio.

Además sabemos que el estrés crónico es un factor de riesgo para padecer problemas del corazón, mientras que las personas con el colesterol elevado en sangre (hipercolesterolemia) están expuestas a experimentar diversos tipos de eventos coronarios peligrosos.

Por su parte, las personas que comen muchos alimentos altos en colesterol, como huevos y carne roja, tienden a desarrollar un alto contenido de lípido en la sangre (hipercolesterolemia), riesgo asociado con la dieta. Por su parte, los fumadores también son candidatos idóneos para sufrir ataques al corazón y a padecer de cáncer.

Como tal, los endocrinólogos y los neuropsicólogos de la Universidad de Harvard comprobaron que “la presión arterial alta, el colesterol malo alto y fumar son los tres factores principales para que se produzca un ataque fulminante al corazón, incluyendo apoplejía” (Reportes de los informes de 42 años sobre las investigaciones sobre ataques al corazón, Harvard publicados en el año 2023).

En tal sentido, la apoplejía ocurre cuando uno de los vasos sanguíneos que va al cerebro se bloquea o se rompe, lo que produce debilidad muscular, visión borrosa, falta de claridad al hablar y otros impactos neurológicos importantes, como la parálisis o la muerte.

Otros estudios realizados por endocrinólogos y neuropsicólogos de la Universidad de Oxford comprobaron que las grasas saturadas que se encuentran en los productos derivados de los animales (carne roja, mantequilla, queso y la leche entera), así como en los aceites de coco y palma y en otros vegetales elevan el colesterol malo o LDL.

Como se sabe, las grasas suturadas se caracterizan por no tener dobles enlaces entre sus moléculas de carbono, por lo que el consumo excesivo de estas eleva el colesterol malo en la sangre, lo que incrementan el riesgo de que se produzcan la mayoría de las enfermedades cardiovasculares conidas a nivel global.

De nuestro lado, los especialistas en higiene y salud mental sabemos que alrededor del 70% de las personas diagnosticadas con una enfermedad coronaria catastrófica experimenta problemas de salud mental, especialmente estrés crónico, ansiedad, trastorno de ansiedad y depresión.

Por lo que hemos visto en el cuerpo de este artículo, el Gabinete de Salud que preside la vicepresidenta de la República Dominicana, Lic. Raquel Peña, está llamado a diseñar políticas públicas, programas, proyectos y estrategias para educar y concientizar a la población sobre los impactos que tienen las enfermedades coronarias en la salud física y mental.

Desde nuestro de punto de vista, la carga económica y psicoemocional que producen las enfermedades coronarias catastróficas requiere que el Gabinete de Salud invierta los recursos económicos, humanos y logísticos para priorizar la Salud Preventiva en todo lo largo y ancho de nuestro país.

Además, conviene educar y concientizar a la población sobre una Alimentación Sana, proceso que debería llevarse a cabo a través de los ministerios de Educación, Salud Publica y Asistencia Social, el de la Mujer y el de la Juventud, así como involucrando  a las demás instituciones públicas y descentralizadas que están llamadas a velar por una buena salud física y mental de todos los dominicanos, sin exclusión alguna.

Finalmente,  los dominicanos debemos exigirles al Gobierno Dominicano que preside Luis Abinader Corona, que asuma el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 3 de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas (ONU), el cual se propone “garantizar salud y bienestar para todos los dominicanos en igualdad de condiciones para el año 2030”.

“Que nadie se quede atrás”, es el principio rector de los 16 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la Naciones Unidas, Agenda que fue asumida por la República Dominicana el 25 de Septiembre del año 2015.

Telésforo González Mercado

Psicología Social

Telesforo Gonzalez Mercado es Especialista en Psicología Social, Dr. en Planificación Estratégica, académico e investigador. Profesor y tutor para estudiantes de Maestrías y Doctorados en Ciencia para estudiantes de los USA y Canada. Es Conferencista y articulista sobre temas relacionados con el medio ambiente y el cambio climático, resiliencia, construcción de ciudadanía, planificación estratégica, inteligencia emocional y liderazgo. Es Experto en Cooperación Internacional para el Desarrollo. Fue Rector de la Universidad Agroforestal Fernando Arturo de Meriño (UAFAM).

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