Pedro Poveda Castroverde, pedagogo y humanista español, fundador de la Institución Teresiana, hace noventa años que murió asesinado en la guerra civil de España, el 28 de julio de 1936. Sus aportes a la cuestión educativa son tan actuales hoy como ayer. Apasionado por una educación en perspectiva transformadora, le dedicó espacio y tiempo a la inteligencia, a la voluntad y a la memoria.  Su propuesta educativa y pedagógica tiene un carácter integral; y, por ello, considera de vital importancia el cuidado sistemático de la inteligencia natural. Esta preocupación tiene un valor incalculable en esta época, en la que se le quiere otorgar el poder supremo a la Inteligencia Artificial (IA). No tenemos problemas con la IA; sólo nos interesa destacar que es un producto de la iniciativa humana en la que entra en acción la inteligencia natural que, a su vez, la alimenta y la sustenta.

Poveda sostiene que la verdad es connatural a la inteligencia. Por ello, en 1915, aboga para que desde los escenarios educativos se impulse la capacidad de discurrir. La Real Academia de la Lengua nos amplía este concepto y especifica que la invitación a discurrir implica un subrayado a una diversidad de acciones que mueven a las personas a idear, concebir, pensar, suponer, deducir, inferir, conjeturar, reflexionar, razonar, cavilar, meditar, calcular, avanzar. Para Pedro Poveda, este es un trabajo fundamental de los educadores, utilizar una pedagogía que movilice la capacidad de pensar. Asimismo, que active la articulación entre pensamiento y amor. Considera que el desarrollo de la inteligencia debe estar muy unido al fortalecimiento de la capacidad de amar. Concibe la inteligencia como una facultad al servicio de la verdad para ayudar a las personas en la búsqueda del bien.

Los planteamientos de Pedro Poveda, aunque concebidos en un siglo anterior, tienen mucha actualidad. El trabajo en esta dirección, en la educación dominicana, todavía es escaso, por la fuerza que se le pone al desarrollo conceptual, al margen de un razonamiento lúcido y orientado de forma sistémica. Este es uno de los desafíos y de los compromisos que debe asumir la transformación de la educación: otorgarle prioridad a procesos y a la aplicación de metodologías que posibiliten el desarrollo de la capacidad de pensar, tanto en los estudiantes como en los docentes y gestores. Es decir, un razonamiento que les permita gestionar la vida cotidiana y los fenómenos extraordinarios que la impacta. Un avance en esta dirección no sólo es importante, es imprescindible. Sobre todo, es muy importante vincular el arte de razonar a la capacidad de amar; de disfrutar lo que hacemos, las relaciones que establecemos y el ejercicio docente que asumimos.

Poveda apuesta por la combinación entre inteligencia y amor para hacer más humana y placentera la tarea de educar y más corresponsable el compromiso de aprender. La educación de la inteligencia, desde la posición de Pedro Poveda, requiere una atención cuidadosa a la construcción de la verdad. En esta época de posverdad y de expresiones que pretenden sustituir la inteligencia natural por el absoluto de la Inteligencia Artificial, se impone la búsqueda del equilibrio y de un razonamiento situado, lógico. Celebramos los avances y logros de la IA. Celebramos, también, los esfuerzos de los desarrolladores, de los programadores, que ponen en acción su inteligencia y hacen posible las maravillas que aporta la IA. También, hacen posible que haya que enfrentar múltiples errores y distorsiones que no responden a la tríada inteligencia natural-verdad-amor, que propone Pedro Poveda.

Los educadores insertos en la educación formal, los que trabajan en el campo de sector educativo informal, los que se movilizan en el campo de las industrias creativas y los que centran su atención en la educación popular, tienen el desafío de ponerle atención al desarrollo y a la formación de la inteligencia humana. Cultivar la inteligencia para ayudar a vivir en verdad; ayudar a ser uno mismo y a evitar desdoblamiento para parecer y alejarse de sí mismo, al negar su propio ser. Para Pedro Poveda el desafío está en potenciar la inteligencia humana con la fuerza del amor para un servicio cada vez más gratuito y desinteresado a los estudiantes, a los más vulnerables, a la sociedad.

La IA se presenta ante nosotros como oportunidad para aprender y aportar con mayor agilidad y precisión. Se presenta también como desafío, para construir desde la verdad y el amor, como sostiene Pedro Poveda.

Dinorah García Romero

Educadora

Exrectora del Instituto Superior de Estudios Educativos Pedro Poveda (ISESP). Miembro de Número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana. Miembro Titular de la Carrera Nacional de Investigadores. Miembro de la Comisión de Educación de la Academia de Ciencias de la República Dominicana. Investigadora del ISESP. Dra. en Sicología de la Educación y Desarrollo Humano.

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