“El afán del día no entra en conflicto con dedicar algunos minutos para mejor comprender dónde estamos y qué somos”.
La electrónica ha llegado tan lejos que al referir que la inteligencia artificial (IA) es uno de los resultados de su impresionante desarrollo ya mucho se ha dicho. El impacto de la electrónica en la vida humana y en sus mas variadas vertientes bien podría significar que ha llegado para quedarse.
El gran valor de la electrónica como base de la informática se ha fundado en sus distintos dispositivos ayer-entre otros- tubos al vacío y hoy-también entre otros- semiconductores, chips y microprocesadores llegando a hasta aquellos que mejor hacen posible la IA.
Ese gran valor de la electrónica descansa en que crea la posibilidad del uso de una peculiar álgebra llamada álgebra booleana, la que hace posible todos los procesos de la IA mediante lo que se denomina lenguaje de máquina y que ha sido traducido en variados programas de computadoras en una importante área del conocimiento con identidad propia que es la programación.
Una pregunta muy básica sería qué sucedería si se llegase a no depender del álgebra booleana y la respuesta es que la electrónica no sería el fundamento de la IA.
¿Qué sucedería en un escenario que la IA no tuviera como fundamento el álgebra booleana?
Pues como hay que hablar más que de suposiciones de reales perspectiva, se desarrolla actualmente la computación cuántica con potencialidad de superar a la electrónica de la IA.
El álgebra booleana, como ya se ha dicho, se apoya en dos variables el cero (0) y el uno (1) o sus equivalentes mientras que la computación cuántica se apoya de las propiedades de mucho éxito en el estudio de la física del mundo subatómico como la superposición y el entrelazamiento; lo cual significa que una partícula puede ocupar más de un lugar en el espacio y que entre dos partículas el estado de una puede afectar el estado de la otra. A partir de esos principios se hace posible un gran salto en cuanto a las operaciones y almacenamiento de informaciones muy superior a lo que se la logrado con la electrónica.
Mas es tanto lo que falta para llegar a suplantar lo que ya se hace tan exitosamente en la vida cotidiana y en general, que lo considerado es solo una perspectiva auspiciosa. Con muy interesantes pruebas experimentales, y ya con inversiones de las principales empresas del área; pero aún muy lejana en cuanto a siquiera acercarse mínimamente a la electrónica cual fundamento de la IA.
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