En esta misma semana ha llamado la atención, en los distintos medios de comunicación, la renuncia del partido en el gobierno (PRM) del senador de la provincia más grande del país, con ya cerca de 3 millones de habitantes: Santo Domingo, declarándose independiente en el Senado.
Antonio Taveras Guzmán llegó al Senado junto al actual presidente de la República, Luis Abinader, en el año 2016 y, así como este, enarbolando promesas de enfrentar problemas nacionales tales como la corrupción, el costo de la vida, el sistema eléctrico, educación, salud, la inseguridad ciudadana, la marginalidad y la desigualdad.
Como no se ha cumplido la consigna que enarboló el actual gobierno con relación a enfrentar la corrupción y otros problemas latentes a partir del año 2020, cuando llegó al gobierno, hasta personas insertadas en el tren del poder han venido cuestionando el accionar del mismo.
Es así que, luego de casi cumplir seis años en el Senado, dicho senador decide abandonar el bloque de su partido para trillar por otro camino, argumentando que, según sus palabras: "Observo con profunda preocupación cómo postergamos reformas estructurales que nos permitan avanzar como país" y la pérdida del gobierno del rumbo estratégico.
En otras palabras, las expresiones utilizadas por el senador son que el gobierno se ha quedado atrapado en el corto plazo, tratando de hacer frente a los problemas inmediatos y descuidando la necesaria estrategia para enfrentar los problemas del futuro, que, producto de las acciones de políticas públicas del presente equivocadas, tienden a producir deterioros progresivos a mediano y largo plazo.
La evidencia más clara de los argumentos del senador es que ha aumentado la deuda externa más para cubrir déficit en el presupuesto público, sobre todo para cubrir gastos corrientes y menos para inversiones públicas, que deberían ser la garantía para desarrollar infraestructura que garantice un desarrollo armónico dirigido hacia un mayor bienestar de la población del país. A esto se agrega que se comienzan obras públicas en todo el territorio nacional (primeros picazos y zapatas), pero pocas se terminan.
En el sistema eléctrico, no obstante haber aumentado el subsidio para la operación de las EDE, el servicio eléctrico comparado con seis años atrás se ha deteriorado, con los incesantes y molestos apagones. Solo entre enero y abril del presente año 2026, el subsidio asciende a RD$49.889 millones. En el año 2015 el subsidio era de US$812,4 millones y para el año 2025 fue casi el doble, o sea US$1.560,8 millones.
Otra de las evidencias de que el actual gobierno ha perdido su rumbo estratégico, y en correspondencia con lo expresado por el senador renunciante, es la fusión del Ministerio de Economía y de Hacienda, pues más que contribuir a mejorar la eficiencia de estas entidades fusionadas, lo que ha generado es confusión en términos de roles del personal técnico y administrativo, convirtiéndose en una traba para impulsar el desarrollo a partir de políticas públicas que contribuyan a orientar las acciones del gobierno para enfrentar los problemas de planificación y financiamiento de obras y acciones necesarias para enfrentar la pobreza, la desigualdad y la marginalidad y, en fin de cuentas, impulsar el desarrollo económico y social armónico.
También el intento de fusión del sistema nacional de educación preuniversitaria, representada por el Ministerio de Educación, y de educación universitaria, que coordina como ente rector del Estado el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, vendría a producir un caos en el funcionamiento de las estructuras que rigen el sistema educativo en la República Dominicana, sobre todo en un momento en que se cuestiona ampliamente la calidad en el sistema de enseñanza-aprendizaje, tanto a nivel de básica como de media.
Esta renuncia es una señal de cómo anda la conducción del país desde el punto de vista de acciones de políticas públicas y una alerta para que el gobierno cambie la forma de gestionar la administración pública, porque, de lo contrario, a mediano y largo plazo, los logros que se han alcanzado con mucho esfuerzo y sacrificio en los últimos 30 años serán tirados por la borda y las generaciones futuras sufrirán las consecuencias de estas acciones presentes de políticas cortoplacistas.
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