La estrategia de exaltación-subestimación y ataques personales articulada por el oficialismo con asesores extranjeros para erosionar la relación padre-hijo entre el tres veces presidente de la república, Leonel Fernández, 72 años, y el exdiputado y senador actual del Distrito, Omar Fernández, 34 años, representa una reedición del guión estructurado de las exitosas campañas de cara a las elecciones presidenciales de 2020 y 2024 orientada a dividir al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y coronar en primera vuelta a Luis Abinader, candidato del emergente Partido Revolucionario Moderno (PRM).

La escenificación de ayer en un contexto de desgaste del poder en manos moradas (16 años), altanería de funcionarios y generalización de acusaciones de corrupción en los medios de comunicación e invención de casos de narcotráfico, logró romper el matrimonio Leonel-Margarita Cedeño, la vieja relación política y de amistad entre su ex vicepresidente Jaime David Fernández Mirabal (1996-2000) y el entonces presidente Danilo Medina (2012-2016/2016-2020).

Tras la ruptura, ni Fernández Mirabal ni Cedeño han presentado aspiraciones a la presidencia de la república por la organización morada.

Luego de una confusa reunión del Comité Político en un famoso club del este y las cuestionadas primarias en octubre 2019, Leonel fue sacado de circulación y, en las elecciones presidenciales de 2020, el perremeísta Abinader ganó en primera vuelta con 2,154,866 (52,52%), frente a su adversario peledeísta Gonzalo Castillo, quien alcanzó 1,537,078 (37,46%), según los resultados de la Junta Central Electoral (JCE).

En 2024 se repitió la historia de manera más contundente por la resistencia de Medina a formar un temprano frente opositor con la Fuerza del Pueblo (FP), partido creado por Fernández luego de la ruptura interna del PLD provocada por el accidentado proceso interno de 2019.

El 19 de mayo, PRM y aliados, con su candidato reeleccionista Abinader, ganaron en primera vuelta con 2,507,297 sufragios (57,44%) frente a la recién creada FP y aliados, que obtuvo el segundo lugar con 1,259,427 (28,85%), mientras el PLD y aliados con Abel Martínez se quedaba con 453, 468 (10,39%), en tercer puesto.

Pero hoy parece que “la pava no pone donde ponía”, soplan vientos buenos para la oposición, aunque el Gobierno y el partido oficialista tal vez conservan espinitas en el vientre del PLD que, implícitamente, le ayudan en la intención de seguir en el poder al postular por la dispersión y rechazar una conjunción de fuerzas como única forma de llegar al palacio de la Moisés García.

Abinader y el PRM navegan ahora a contracorriente en un mar bravío al registrar una caída progresiva en el favor del electorado (ronda el 30%), a causa de circunstancias similares a las que contribuyeron a expulsar al peledeísmo en 2020.

La actual gestión ha sido gravemente herida por inusuales actos de corrupción como el megarrobo al sensible Seguro Nacional de Salud (Senasa) y otras instituciones; desgaste gubernamental por el tiempo de uso del poder, arrogancia de muchos funcionarios, agresiones policiales, descontento interno, inseguridad pública, intentos de restricción a libertad de expresión, alta tarifa eléctrica con servicio ineficiente y el alto costo de la vida con precios de productos de primera necesidad hacia arriba.

De acuerdo a las cifras del Banco Central, la canasta básica en casi RD$50,000, con un salario mínimo de unos RD$30,000, si se trata de grandes empresas. En las microempresas ronda los 17,000 pesos.

Las corrientes de opiniones negativas respecto de Gobierno-PRM hierven a borbotones y no basta la apreciable favorabilidad del presidente Abinader para evitar que transiten hacia actitudes que llenen las urnas de votos contrarios en las presidenciales del 21 de mayo de 2028. Danilo Medina y Leonel Fernández salieron de Palacio con un favor de la sociedad superior al 50%, pero no pudieron contener la rabia colectiva.

Un vistazo a la agenda setting, por la frecuencia y la coincidencia de los temas tratados, revela seguido los esfuerzos estratégicos oficialistas que enfatizan en animar una batalla de encuestas, elevar a Omar Fernández, remarcar en tasa de rechazo y atribuir la condición de caudillo a su progenitor, el líder de la Fuerza del Pueblo Leonel Fernández, y, de paso, endulzar al expresidente de la república y presidente actual del PLD, Danilo Medina para ahondar el malestar, pese a que la familia ha sido desacreditada con la monumentalización mediática sobre acusaciones de corrupción administrativa durante su gestión de ocho años.

Si consiguen el objetivo de mantener al PLD y aliados distantes de FP y aliados, o evitar la formación de un frente nacional de gran calado y, sobre todo, revertir la tensión social que ya toca fondo con protestas por los cuatro costados del país, con clase media y clase media alta incluidas, podrían alzarse con un tercer cuatrienio.

Tony Pérez

Periodista

Periodista y locutor, catedrático de comunicación. Fue director y locutor de Radio Mil Informando y de Noticiario Popular.

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