Con tan solo 11 años de fundado, el Partido Revolucionario Moderno ha gobernado la República Dominicana durante cinco de ellos, con un privilegiado apoyo popular que lo mantiene en el primer lugar, muy lejos de los opositores Fuerza del Pueblo (FP) y Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

¿Cuál es el motivo por el que el PRM se ha mantenido en la cima de la simpatía de los electores? Veamos lo que dice el afamado profesor de ciencias políticas, Angelo Panebianco, en su obra “Modelos de partido. Organización y poder en los partidos políticos”, en la que muestra de una manera clara la dinámica interna de los partidos gobernantes.  Para el reconocido autor italiano, los partidos son organizaciones atravesadas por relaciones de poder, incentivos selectivos y equilibrios internos que se transforman en función de su origen y de su proceso de institucionalización.

Para Panebianco, “la institucionalización de un partido depende del grado en que la organización se convierte en un fin en sí misma”, una afirmación crucial para analizar a los partidos de gobierno. En ese sentido, cuando una organización política alcanza el poder, se enfrenta a una tensión inevitable: gobernar eficazmente el Estado y, al mismo tiempo, preservar su cohesión interna y su identidad programática. Si el partido no ha alcanzado un adecuado nivel de institucionalización, el acceso al poder puede convertirse en un factor de fragmentación y conflicto interno.

Siguiendo ese orden, el autor que nos ocupa hace una acertada distinción entre los partidos fuertemente institucionalizados y los que tienen estructuras débiles o personalistas. En los primeros, las reglas internas son aceptadas, los liderazgos se legitiman mediante procedimientos claros y la distribución de incentivos, tales como cargos, reconocimiento, influencia, etc., al tiempo de seguir patrones relativamente previsibles. Mientras que, en los segundos, el liderazgo carismático o coyuntural suele sustituir la organización estable, lo que genera vulnerabilidad cuando cambian las circunstancias.

Al aplicar este criterio al caso del gobernante PRM, Panebianco lo invitaría a reflexionar sobre la responsabilidad histórica que asume una organización política cuando administra el Estado. El ejercicio gubernamental implica necesariamente la distribución de recursos y posiciones, lo que activa expectativas dentro de la militancia.

En ese sentido, el autor sostiene que para contribuir al éxito del gobierno el partido oficial debe evitar convertirse exclusivamente en una maquinaria de acceso a cargos, ya que, si la organización se reduce a la lógica del reparto, su cohesión dependerá únicamente de la permanencia en el poder. En cambio, si fortalece su institucionalización —reglas claras, formación política, disciplina organizativa y canales efectivos de participación— podrá sostener su influencia más allá de coyunturas electorales.

En un partido de gobierno debe prevalecer una relación armónica entre sus directivos y el equipo gubernamental. Esto lo han comprendido los dirigentes perremeistas. La coordinación, la claridad en los roles y el respeto a la institucionalidad evitan conflictos que afecten la acción del Ejecutivo.

Reviste gran importancia que el PRM asuma que su principal activo para retener el poder es el buen Gobierno que haga. Sin embargo, el aporte de Panebianco sugiere que el éxito de un partido de gobierno no radica únicamente en ganar elecciones, sino en construir, además, una organización sólida, institucionalizada y orientada por un proyecto colectivo.

Eddy Olivares Ortega

Abogado

Licenciado en Derecho y Postgrado en Derecho Penal, Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Magíster en Derecho Constitucional y Derechos Fundamentales, Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y Maestría en Derecho Constitucional y Derechos Fundamentales, Universidad de Castilla La Mancha (UCLM), España. Desde el año 2006 Miembro Fue miembro titular de la Junta Central Electoral (JCE) hasta el 2016.

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