Diciembre 2022. Las calles del Cusco son de todos, incluyendo de los animales realengos que pululan con familiaridad en la ciudad antigua. Los gatos no tienen protagonismo alguno, son de mal agüero según una vieja leyenda. Las plazas, callejones y avenidas principales están tupidas de vendedores ambulantes que saben lo que hacen y lo que venden.

Desde que se inició el paro nacional, los turistas deambulan por la ciudad confundidos. Las tabernas y los pub irlandeses les brindan la seguridad de alejarse de lo que acontece en la calle. Los turistas atrapados en la crisis presidencial reculan, mientras que de todos las regiones del Cusco, la marcha general prosigue hasta el centro del Cusco.

La multitud se mueve a pie, de los barrios bajan sus comunidades enteras. Las regiones más aisladas los pueblos campesinos se han unido al paro. Ayer comenzaron las manifestaciones, llevan muchas horas de camino y otras tantas están por llegar.

Yo sigo los cánticos y los pasos lentos de los rostros marchitos de mujeres indígenas bailando danzas incaicas en protesta por la violación de los derechos humanos. Una andanada muy activa sale del mercado de San Pedro y se aproxima hacia el centro. Ya están aquí las regiones.

La congregación de miles de campesinos ha ocupado la fachada del Tribunal Supremo, la avenida no es transitable, está bloqueada por las mujeres indígenas con sus vestimentas coloniales y su sombreros de lana. Ni hoy ni en los próximos días, no se le puede discutir a los campesinos el control y la movilidad dentro de Cusco.

Esta ciudad la construyeron sus abuelos. Me extraña que la policía sea civil, no está armada armada ni lleve chalecos. Son más bien observadores que mantienen la calma, también, son simpatizantes del paro nacional. El ejército no ha llegado aún. Es lo próximo para idolatrar la seguridad y la propiedad. Oigo que una “cholula” le reclama con fuerza a unos mirones “no se rían, no se reían”. Saben estas mujeres captar la hostilidad a leguas de distancias, conocen a sus opositores  por sus opiniones, pero también por sus gestos.

En la provincia del Cusco más del 80 por ciento de la población votó por el presidente Rafael Castillo, un maestro de la sierra. Los cusqueños consideran que el congreso es ilegal y le llaman ratas, y de traición a la medida de desbancar a su presidente. El coraje de las marchas se origina de la humillación personal que le han hecho a su líder y a su familia. El ejército ha secuestrado al presidente pero el ejército no está en la calle.

Todos los campesinos llevan palos largos que representan la herramienta de trabajo para la siembra de la papa. También pueden defenderse con ellos. Me interné en la avenida del Tribunal Supremo, calle abajo, quería ser parte de la extensa marcha animada y militante. En medio de la concentración un grupo de jóvenes ondeaba una bandera gigante con los colores del arcoiris que representan la vida rural y la cultura de los agricultores  cusqueños. De primera vista la bandera del Cusco puede ser confundida por la bandera LGBT.

Mantuvieron la bandera arcoiris en alto, mientras la andanada se detuvo a descansar en la calle y en la amplia acera. Se merecían un descanso de agua y pan, eso era lo que tenían para recuperar energías. Muchos de los campesinos eran pastores y estaban acompañados de un mastín. Si el amo descansa su canino también descansa, han caminado igual distancia que la de sus amos. Les suplen de agua y se echan un sueño a la orilla de la calle, no lejos de sus amos pastores.

Me encantan los mastines, los he visto en España cuidando de los rebaños  de ovejas por Extremadura. Me detuve a observar el reposo callado, sacro, de los campesinos cuya cultura no existe en los libros de historia de occidente.

Me detuve yo también a descabezar. Cuando de inmediato escuché una voz del otro lado de la calle y que me llamaba: “Amigo Juan, amigo Juan, aquí, aquí”. Una mujer ondulaba sus manos hacia mí y volvía a repetir mi nombre con sorpresa.  Para suerte mía, me percato que aquella mujer es Marisol Iwaki, la artesana que unos días atrás me vendió una calabaza tallada.

Es la madre de la poeta que tiene los poemas aún en su mente.  Sin pensarlo dos veces, salté la valla y me reuní con ella y nos saludamos amablemente. “Señora Marisol, le dije, Puerto Rico está presente en el paro nacional. El pueblo unido jamás será vencido”. Y todas gritaron a coro: ”El pueblo unido jamás será vencido”.

El las calles del Cusco *

Rodeado por las cusqueñas, me llegó una sentida emoción que la consideré parte de la fuerza de la protesta. No sentí miedo alguno. Era un aliado y me recibieron como un hermano latinoaamericano. Me ofrecieron agua y pan que acepté con mucho gusto. La marcha se reinició.  Yo seguí al lado de Iwaki y seguí acompañado por sus compañeras del sindicato de artesanos.

Caminando con los campesinos comprendí que las calles del Cusco no son solo espacios transitables sino algo mucho más profundo. En estas calles, el caminante siente lo sagrado de la cultura, la poderosa civilización Inca y a la naturaleza misma; parece que esos tres elementos te acompañan como si  te persiguieran los dioses protectores de los Andes.

Me sentía como si la comparsa me llevara a un lugar más elevado, más poético donde se adora la fraternidad. Este sentimiento lo puedo resumir con la siguiente frase muy conocida; “ No hagas a los otros lo que no quieres que te hagan a ti”.

Cuando una comunidad está unida en cuerpo y alma, entonces, son unos bienaventurados. Este legado de unidad espiritual empezó en la antigüedad ancestral de los Andes, y su maravillosa naturaleza se hizo humanidad, después llegó la poesía. De tal forma que, la experiencia ancestral se hizo comprensible hasta el punto de estar al alcance de otros y de mi. En esta marcha nacional desfila toda la naturaleza y la cultura  del hombre mismo; aquí desfilan  la llama, la alpaca, los perros, el cóndor, el maíz, la papa, los toros y  la Virgen Guadalupe.

El paro nacional es un peregrinaje a un lugar sagrado como el Cusco, la antigua capital  del Tahuantisuyo. El Cusco bendecía a los manifestantes y de ninguna forma, los peregrinos en protesta no profanaban la ciudad divina. Contrario a las calles de las ciudades modernas que son un naufragio, una vorágine de egoísmos, de desperdicios, daños ambientales, de indecentes  empoderamientos y dogmáticos urbanismos. Los cusqueños no pueden creer que esas calles urbanas excitan la decadencia de la humanidad. La presencia de las enseñanzas andinas me concede decir la siguiente: “La Tierra sólo pertenecerá a quien viva con las fuerzas del cosmo”.

Las calles del Cusco son calles de la resistencia y la indignación,  tienen un marco propio, son las arterias de la ciudad, la plaza  es el corazón de los estímulos. Aquí han habido dolores de partos, guerras civiles, masacres, destrucción, sin embargo, los campesinos de todo Perú son seres vivos creativos, educados, dotados de alma cósmica, donde nada sobra. Todas las  calles amadas y recordadas se dirigen a un futuro mejor, el Paro Nacional confía que así sea.

* Juan Casillas Alvarez. Crónica del 14 de diciembre del 2022. (En Lima, golpe institucional al Presidente Rafael Castillo y el paro nacional en Perú)

EN ESTA NOTA

Juan Casillas Álvarez

Escritor y catedrático universitario

Juan Casillas Álvarez. Natural del pueblo de Las Piedras, Puerto Rico.Estudió en la Universidad de Puerto Rico, donde fue estudiante de historia y literatura. Luego en el Centro de Estudios en Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. También hizo estudios graduados en la Universidad de Connecticut donde terminó su maestría en historia comparada. También ha cursado estudios en Harvard University. Ha dedicado buena parte de su vida a la enseñanza en las escuelas públicas de Boston y Cambridge en Massachussets en USA. Ha publicado en Internacional Poetry Review, University of North Carolina. Ha participado en muchos recitales en diferentes ciudades de los Estados Unidos. Su libro de poemas "Lugar Profano” bajo el sello de Isla Negra (2015) es su primer libro de poesía. También, su poesía ha sido publicada en la revista Cine y Literatura de Chile, Trasdelmar de México, Antología de Voz Celestial, Revista kartmesa ambas de Perú. Sus ensayos, relatos y crónica han sido publicados en la Revista Diálogos, Exégesis, 80grados, Revista Cruces, Periódico Claridad, Adoquín Time, Asento, Revista Siglo22 y Letralia. Continúa respirando y machacando la literatura. Actualmente vive en su país, Puerto Rico. casillasjuna40@gmail.com

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