El Proyecto Raíces, impulsado por los Hermanos de La Salle en Villa Cafetalera, sección del municipio de San Víctor, de Moca, Provincia Espaillat, tiene como foco el acompañamiento e impulso de buenas prácticas de centros educativos del sector público. Es un acompañamiento situado, con una perspectiva de integralidad. Por ello se prioriza de forma sistémica la articulación entre desarrollo humano y desarrollo científico, desarrollo social y desarrollo de la espiritualidad de los actores de los centros educativos y de las comunidades de procedencia. Este cuádruple desarrollo se promueve desde una perspectiva crítica, para que los actores potencien su capacidad de razonar y de actuación corresponsable. Se promueve, también, para que fortalezcan su compromiso con opciones transformadoras de las personas, de los contextos y de la sociedad.
El Proyecto Raíces, liderado por el Hno. Crispín Peña, abrió la festividad del Centenario del nacimiento del Hermano de La Salle Alfredo Morales (1927-2027) y de Minerva Mirabal (1926-2026), con un Festival de Buenas Prácticas Pedagógicas y Culturales. En este Festival participaron más de 35 instituciones educativas de Nivel Inicial y Básica, de Educación Secundaria y Politécnicos. Fueron agentes proactivos un total de quinientos participantes: estudiantes, profesores, directores, directores de Distritos Educativos, Técnicos distritales y regionales. La Regional 06 de La Vega y los representantes de la Regional 08 de Santiago de los Caballeros estuvieron respaldando el desarrollo del Festival de Buenas Prácticas Pedagógicas y Culturales. Cabe destacar la solidaridad entre estas instituciones educativas y la comunidad de Villa Cafetalera, al estar atentas a necesidades de los participantes.
El Festival de Buenas Prácticas Pedagógicas y Culturales se convirtió en un estallido de creatividad. Los estudiantes, los profesores y los equipos directivos pusieron en acción los aprendizajes adquiridos en su trayectoria y presentaron proyectos de diversas modalidades. En el proceso de construcción de los proyectos, los diferentes actores tuvieron la oportunidad de identificar un problema que resolver como eje central del proyecto. En el proceso, los participantes intercambiaron experiencias y debatieron ideas. Estos tomaron decisiones en las diferentes fases de los proyectos, construyeron consensos y arribaron a resultados significativos para los centros educativos y para las comunidades en las que están insertos.
El centro educativo de Educación Básica Alto de Los Pozos, de la sección Villa Cafetalera, presentó el proyecto Exploradores de la Cultura Dominicana. El Politécnico San Juan Bautista de La Salle, del Caimito presentó el proyecto Cuidando la Casa Común; y el Liceo Secundario Rodolfo Rodríguez Ricart, de San Víctor, presentó el proyecto Las Manos del Mundo. El centro educativo Onésimo Grullón, de la comunidad de Cuero Duro, presentó el proyecto Sembrando Semilla de Esperanza a través de un huerto escolar. Los participantes en esta experiencia exhibieron parte de sus cosechas: berenjena, lechuga, apio; y un recetario. El centro educativo de Educación Básica Arroyo Frío, de la comunidad de El Caimito, presentó el proyecto Pequeños Científicos, que destacaba los aportes de la ciencia en la vida cotidiana. El proyecto del centro educativo Aníbal Medina Díaz, del municipio de San Víctor, fue un documental dramatizado sobre el cuidado del medio ambiente. Destacaron la crisis que atraviesa el agua por el corte irresponsable de los árboles.
El centro educativo María Fecunda Guzmán, de la comunidad Paso de Moca, presentó el proyecto La lectura despierta sueños, abre alas y nos llena el corazón. Abordaron la importancia de la lectura. Asimismo, el centro educativo Mélida Pérez Rodríguez, de Estancia Nueva, mostró el proyecto El Grito del Silencio, el cual pone énfasis en el poder de la contaminación sónica, que provoca el éxodo de las aves y dificultades en los humanos. El proyecto del centro educativo José María Ramírez, de la comunidad Paso de Moca, fue la canción Si yo fuera Duarte. El de la Escuela Aura Emilia Mercedes Mata, de la comunidad Paso de Moca, se tituló Madre Tierra. A su vez, el Liceo-Escuela Ramón Taveras presentó el proyecto Noticias del Planeta; y una danza. El centro José Antonio Castillo, de la comunidad Paso de Moca, presentó el poema Susurro de la Tierra.
El Liceo Santo Hermano Miguel presentó el proyecto Dinero y papel que no se quema, poniendo en acción principios de la Química. Los proyectos presentados, en su conjunto, se caracterizan por: estar vinculados a necesidades sentidas en los centros y en las comunidades y por crear oportunidades para que los estudiantes, docentes y equipos directivos fortalezcan el trabajo en equipo. Estos proyectos se caracterizaron, también, por la posibilidad que ofrecieron a los actores para desarrollar habilidades científicas, lectoras y comunicativas. Permitieron, a los participantes, un aprendizaje activo entre pares y la posibilidad de investigar sobre las temáticas para fundamentar sus aportaciones.
La construcción de los proyectos permitió, a los estudiantes y docentes, una relación más cercana y un diálogo permanente para clarificar dudas, ampliar los conocimientos y compartir las emociones que el proceso participativo iba generando en todos y cada uno. La construcción conjunta despertó nuevas iniciativas; y alentó la creatividad personal y colectiva. Los actores de los proyectos confirmaron la fuerza que representa el trabajo compartido y la importancia que tiene el estudio, el análisis y la apertura a nuevos conocimientos. Los centros educativos participantes están movilizados por el deseo de aportar lo mejor a la sociedad, por la alegría de poner en acción sus capacidades y por una espiritualidad que los compromete con un trabajo más allá de sus propias fronteras. Es una espiritualidad dinámica que los convierte en energía transformante de las comunidades en las que viven y se relacionan.
Los centros educativos participantes son de zonas rurales. La educación rural, aunque está despierta en Villa Cafetalera, demanda más atención de las autoridades; requiere más inversión y equidad. Es tiempo de que las autoridades equilibren la mirada y las decisiones de políticas entre lo urbano y lo rural. Las autoridades tienen que enterarse, a través del contacto directo, de lo que se vive, se celebra y se sufre en la educación rural. El Festival de Buenas Prácticas Pedagógicas y Culturales se convirtió en una experiencia marcada por aprendizaje con significado, alegría desbordante y creatividad emprendedora.
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